sábado, marzo 15, 2008

Ayer

He dormido tranquila. No he tenido sexo, ni he soñado con hacer el amor. No me lo he hecho. Tampoco he soñado.

Los días son largos ahora....El verano se acaba en Lima y amanece mi vida nublada con ese cielo color borroso, con esa mancha de smog café cortando los pocos edificios del centro de la ciudad.

Yo viajo tranquila en el taxi de tapices viejos. No intento hacer conversaciones y ya no canto. Cuando llegue aqui, hace muchos años, solía cantar en los taxis, era feliz, ya lo sabias. Estaba rompiendo el molde y ansiaba mucho ser feliz, en un espacio nuevo, grande, de personas desconocidas.
Cuando llegué aquí hace pocos meses, ya no cantaba pero creo que era feliz. El mar, tu sabes. Una ciudad con mar siempre es motivo de felicidad. Incluso un mar lleno de piedras como éste.

Es el primer día que duermo tranquila luego de meses de ausencia en las sábanas y en la cama de otra persona, que ya no soy yo. Luego de días y días de pesadillas, de ansiedad y de desespero.
Tal vez estaba demasiado cansada, tal vez he abandonado toda esperanza.

Camino al trabajo, nuevamente los edificios viejos, las puertas de madera apolillada, las prostitutas y los vagos restregandose los ojos en las esquinas, mientras toman jugo de naranja, ojenado algun periódico de colores. Yo avanzo en mi carruaje de pobreza surrealista, vestididta de blanco como una novia de caricatura, con el cabello atado, perfectamente laqueado, los ojos maquillados intentando parecer feliz.

Mientras en el mundo, juro ser la única persona que anda buscando cebras cuando suena el galopar de caballos. Lima se encoge a mi paso como un animal que intenta ser dominado, me bota de si, las autopistas se curvan, se levantan y el ruido golpea las ventanas de mi corazón inútil. Hace estallar los vidrios en mis ojos, intentando que vuelva a llorar. Pero en esta ciudad ya nadie llora, suele fingir que todo está normal.

Hoy dormi tranquila, 6 horas de sueños impávidos y movimientos REM mas erráticos que lo usual. Hoy no hubo nadie esperando en la esquina de mis pesadillas, nadie a quien perseguir. Hoy simplemente dormí sin la esperanza de verlo otra vez, los gigantes de papel se han diluido, entre el vino y la morfina. Ayer no soñé con nadie y nadie soñó conmigo, ayer por un momento, simplemente dejé de SER.

viernes, marzo 14, 2008

Antes solía quejarme de no tener tiempo para escribir lo que me sucedía. Ahora tengo demasiado tiempo, pero no se por donde empezar. Tal vez debería hacer como antes, contarte un cuento, escribirme con otro nombre en otros espacio y tiempo diferente, entonces tras ese disfraz comenzar a mostrarme...necesito mostrarme, estirar la cuerda, soltar los nudos, las trenza de mi ser y mostrarme asi como soy, para entenderme, para dejar de tener miedo, dudas y sobre todo resentimientos...

Oh! resentimientos, esa es la nueva palabra de mi vocabulario semanal. Odio y resentimientos...amargura...he conocido su sabor en mi pecho. Me da miedo sentir tales cosas. me asusta como si estuviera a punto de ver nacer un monstruo dentro mio, algo o alguien horrible a quien no quiero conocer. tal vez es esa cobardia que tenemos todos de dejar salir a los demonios que tenemos dentro.

A menudo me invitan a lo que es comun por aqui Tomar unos tragos. Jamas acepto, doy excusas, que parecen lógicas, pero que en la mayoria de veces son solo excusas tontas para no tener q estar bebida frente a personas que no conosco. Porque en realidad aqui sigo sin conocer a nadie. Nadie se muestra, si muestran lo que son es con ayuda de etanol en las venas. Aqui nadie te muestra su cara real. Aqui en este planeta Tierra, la mayoria no desea mostrarse como es. Me siento a menudo con miedo. Vivo en desconfianza, no se que es lo que piensas la gente, que es lo que quiere, a donde mira. Me siento en descontrol. No se que esperan de la vida de mi, si pueden o no pueden hacerme daño...Bah! Miedos siempre, miedos...

Podrás pensar que soy una mujer fuerte. Pero solo soy un ser humano anudado en sus miedos y dudas, que por momentos no desea volver a caminar. Ni hacer nada. Excepto escribir. Viajo cada vez que escribo, es un viaje a mi psique y de vez en cuando a las experiencias de otras personas igual de solas que yo. Escribir es la forma mas segura de viajar a otros mundos extraños para mi.

Como te decía jamás acepto un trago a otros. Pocas veces o casi nunca salgo con mis compañeros de trabajo. Prefiero beber, si es q lo hago, con mis amigos mas cercanos. Con gente que se no me hara daño, ni me dejará tirada por ahi, si le salió algun plancito. Con gente que no espera a que estés un poquito embriagada para ponerte el brazo encima o la mano debajo.

Como ves, soy mas tonta e inssegura de lo que imaginabas.
Supongo que en este momento, no es Laura quien habla, solo yo. Metida en mi ropa blanquisima desde las computadoras del hospital, me es inútil sacar a la Laura fuerte de las historias sangrientas...( Lo tenía que decir, me hacía gracia la frasecita) Solo soy yo y escribo sin mediar frase interesante. El arte de la conversación ya lo he perdido. Suelo pesnar mejor mientras camino. Por eso suelo invitar a mis amigos a caminar.

Mi lugar favorito? El Malecón, después de un par de cafés helados. Ahora ya no corro por allí, asi que me ha quedado el afan de caminar oliendo el mar gris Limeño, abandonada a cualquier pensamiento tonto. ULtimamente ya no puedo ni caminar...eso me apena. Me apena la sospecha de estar enfermando, de sentir mis huesos pequeños fragiles y dolorosos, de que las manos amanezcan rigidas y dolorosas, de que mis pies duelan si camnan mucho. Preferiria pensar qeu estoy solamente envejeciendo, pero ya lo sabes, solo tengo 28 y soy una vieja bruja metida en un cuerpo muy grande, arrugadita de dudas y miedos, bajo al piel de alguien joven que lleva la mirada muy triste.

Soyu la anciana que amenece a diario con el temor a morir de nuevo. A cambiar de cuerpo. Soy la pequeña que llora. Soy esas mujeres que uno no quiere en su mesa, ni en su puerta, ni en su vida. Una latosa de mierda.

Regreso a San Juan y todos los por qué

Lo último que escuché antes de girar la cabeza, fueron las ruedas del auto acelerando en el asfalto y alejándose de mi a toda marcha. Me aca...