jueves, abril 02, 2009

Cosas que pasan después del Big Day

Cuando el Big Day llegó todo para mí había empezado con el pie izquierdo. El despertador sonó tarde, el pan estaba duro, mi chaqueta manchada.
Y él se iba.
Si, se iba y yo no podría despedirme porque la noche anterior había dormido por la migraña y por el cansancio de la posguardia y porque, que diablos necesitaba dormir. Pero aún así, mi corazón dolía.

Me estaba quedando sola y justo era el Big Day.

Me acompañó como niñita de colegio a mi primer día en el trabajo nuevo, llegamos tarde, cogimos el peor taxi de todo Lima, el mas lento, el mas viejo, al que lo pasas incluso caminando y cogió la peor ruta de todo Lima, la mas congestionada, la con más semaforos, la que tiene un millón de combis asesinas antes tuyo, en la que cruzan viejas con andador justo en luz verde. Esa vía cogió pues, la vía de mi estress máximo.


Y se iba y no había como abrazarlo y decirle, que gracias por la muñeca, que gracias por las empanadas, que gracias por la charla, que gracias por no irse del todo nunca. Pero en lugar de eso lo culpé por hacerme desayunar tarde, por coger el peor taxi de Lima, por hacerme la charla y descuidarme al ver que el taxista cogía la peor ruta de todo Lima.

No me despedí, me ensañé con él por reirse cada vez que yo estoy al borde del colapso.

Por poner esa cara de tonto, por hacerme sentir tan frágil llevándome al hospital como niñita de kinder, por verme con esa cara de adiós y sentir que se me frevolvían las tripas, que estaba a punto de vomitar, literalmente y con toda la bilis que eso significa.


Ese día no pasó nada de lo esperado, el Ogro de mi nuevo castillo no había ido, así que pasé desapercibida durante la visita y nadie me comió viva...bueno...en realidad fue como si nadie me hubiera visto y eso fue peor.

Ser mujer en un mundo hecho para hombres es demasiado solitario. Todo mi primer día aislada como maquinita nueva q nadie sabe usar.
Todo el mundo almorzando en grupos y dejándome al margen para q almuerce cuando ya no hay nada en la cafetería.
O todos yéndose a ver tv mientras yo me quedaba con los pacientes. O sus malditos partidos de fútbol, para que todos los hombres se desaparezcan por horas dejándome a mí a cargo de una pléyade de enfermeras que no me dirigían ni la mirada, trabajando y bromenado en lo suyo.

Un día de mierda pues.

Para la tarde del Big Day me di cuenta que apenas el trabajo empezaba. Ese lugar era un sauna y hacer procedimientos toda cubierta por ropa estéril y guantes de látex no mejora la sensación. Menos si tienes que poner tubos a una chica que ni siquiera puede adoptar el decúbito y te sorprendes a ti misma rezándole a Dios porque todo salga bien y no se complique la vaina, porque que pena la chica me cayó bien y tu sabes Diosito que cuando yo hago migas con mis pacientes se terminan muriendo, siempre es así, es un carma hacer amistad con ellos, siempre se complican y carajo Dios! haz que encuentre la maldita vena, porque ya va sangrando mucho y no quiero matar a nadie en mi primer día haciendo procedimientos sola.

Por fin, entró. Uffff, respiro aliviada y una bocanada de todos sus bacilos puebla mis bronquios, su cara de agradecimiento porque no le dolió mucho va acompañada de bocanadas de gérmenes y yo le agradezco a Dios y a mi sistema inmune el vivir un año más sin tener la TBC activa, aunque quien sabe porque como vamos de comer a deshoras tal vez lueguito se me active el Sr. Koch y me devore los pulmones como a la mayoría de mis colegas buena-gente.


Al volver a la unidad el siguiente acto de mi ópera chicha.

La aparición del Troll

Empieza jalándome a un lado para q vayamos a comprar a un sitio bien deprimente, mientras me va contando lo que mal que han hablado de mi, durante el partido de futbol.

El troll viste de azul y me llama para que haga su trabajo, yo le digo que no se pase de pendejo será mi primer día pero no vamos a empezar así. Menos si acabo de ver su cara de placer al contarme palabara a palabra todo lo que han dicho que harán conmigo para que renuncie pronto.

El Troll descompone su cara y se toma la segunda botella de agua que desaparece entre sus fauces. Inocentemente había pensado que esa botella la había comprado para mí, pero no, el Troll solo me saca de mi unidad para contarme el chisme y hacerme sentir miserable.

El chisme es largo, los hombres han rajado de mi como viejas, que si debo venir vestida así o asá, que mi ropa, que mis aretes, que eso no se permite, que eso pasa por aceptar mujeres para trabajar, mira que hasta han inventado que vine con las uñas largas.

Al terminar el turno el Troll y el resto se vestían para irse y me dejaban a mi. A mi!!! en mi primer día para que me quede con el hijueputa que dirigió el raje de la tarde, ese mamotreto de persona que se ha propuesto que renuncie o mejor, que llore delante de todos a la vieja usanza de la unidad, cuando hacían renunciar a las mujeres haciendoles mil preguntas horribles y humillándolas por no saber quien fue la abuelita de Einstein.

Todos se van a comer pizza y me dejan a mi allí sola, hecha mierda a las 9 de la noche.

Se van y estoy sola, solaaaaaaaaaaa...Un eco...y el olor a miedo por todo lado.


Supongo que a ultima hora algo les pasa y se arrepienten

porque el grupo de Trolls vuelven y hacen que el tio mamotreto se meta en su madriguera invnetándole un cuento sobre fútbol, mientras me ocultan para que no me vea y me haga quedar hasta las 2 de la mañana como es su plan original.

Luego salimos a la calle llena de ladrones, misios y putas y se niegan a jalarme en su taxi, porque ellos se van a comer pizza y ver futbol "acá cerca no más" y mejor vete sola que no pasa nada.


Llego a mi casa, quiero llorar, es horrible.

Quiero desesperadamente quejarme con alguien, escribirle a Rafa, llamar a Junio.
Pero solo atino al consejo de mi madre para cuando esté triste: Limpiar la casa.

Eso me consuela y me baja la angustia, el dolor, el miedo de otro día después de ese.

Quiero llorar, si.

No por trsite, sino por impotencia, por ser mujer, por ser la nueva, por tener esa apariencia cojuda de mujer hecha para sufrir. Por no tener a quien contarle nada. Por estar sola. Por llegar a casa y saber que no habrá nadie en casa esperándome ni ningun novio para llamarme y preguntarme como me fue en mi primer día.

Que no puedo contar con nadie.

Con nadie.


Me duermo.
Otra migraña.

Me niego a llorar para no amanecer con ojos de iguana delante de los tíos dementes esos.

Me niego y me duermo. Pensando que ya debería llegar el hombre que me quiera en serio, porque esto de extrañar fantasmas ya me está ahuevando la vida.

Otra vez una lágrima, otra vez me la seco. La migraña golpea mi sien hasta que me quedo dormida.


Al despertar hay mil llamadas perdidas y un mensaje que dice:

Gato querido, aun no me he ido y ya te estoy extrañando.

Pienso en su avión, en que rapido se nos va la vida. En ese te extraño carente de toda pasión, de toda conveniencia, de todo segundo motivo que no sea el extrañar porque si a tu mejor amigo.

Yo también, pienso para mis adentros y entro a la ducha dispuesta a lanzarme contra la vorágine de otras 24 horas en el hospital.

Esperando resistir bajo el agua,
como el agua.

lunes, marzo 30, 2009

Aquarela

Al abrir los ojos me parecíó ver el cielo azul esfumándose hasta besar la tierra, ese cambio de colores en el mundo me hizo recordar una acuarela, una de esas en las que me esforzaba porque mi padre viera que había mejorado mi técnica y ya no se notaban rayas en el papel blanco.

En esos tiempos chupaba el pincel para que no chorrearan los restos de color en el cuadro y porque comerme la pintura me daba ánimos de creerme artista, como mi viejo, como alguien más quien sea.

En esos tiempos mis padres me habían dicho que yo podía ser cualquier cosa que yo deseara y por supuesto les había creído. Sabía que mi voz no era para soprano ni mi cuerpo para bailarina, que mi cabeza no resistiría la voltereta de un astronauta en el espacio, pero podía creer en cosas mas normales como dibujar o escribir cosas.

Odiaba la poesía, he odiado siempre la rima, el verso, la métrica, ese ejercicio de hacer que todo sea un equilibrio de palabritas cantarinas tratando de decir algo, pero aún si hablaban de amor. Por qué la gente siempre escribía de amor? No lo entendía. Me agradaban más esas historias largas de esos poemas argentinos, me gustaba más imaginarme el escenario o el sentir de quien escribía.

Para hoy había despertado con los ojos llenos de telas de araña, apenas reconociendo si hoy era lunes o martes o un domingo cualquiera. Mis sueños, como rara vez habían sido en dibujos animados y todos los personajes eran de lápiz y crayola, tal vez por eso al ver el cielo, recordé cuando era chica y a mis viejos y a todos esos sueños de expresar cosas que solo poquitas personas pudieran entender. Porque ¿A quién le interesa que todo el mundo entienda? Si del mundo solo conoceremos aquellas personas que de verdad nos interesan.


Rafa


Los días han pasado y no se cuando escribirte, quisiera decirte muchas cosas, pero no sé por donde empezar. Tal vez el haberte áñorado tanto y luego tenerte de nuevo, me haya hecho sentir esa tranquilidad de que no te perderé nunca y por tanto que puedo darme el tiempo.

Ese tiempo para responderte, para pensar mis palabras, para esperar las tuyas. Lamento no poder escribirte...como antes, como en esos días. Pero tal vez se deba a que no estoy triste, a que no tengo un amor por el que llorar ni un destino que decidir.

Tal vez Rafa, es que ya haya decidido todo muy bien hace tiempo y ahora solo esté viviendo las consecuencias. Tal vez que me falte este tiempo de inmersión a la nada, para volver dentro de poco con mas fuerza. A qué?

Pues a amar compañero, que ya me estoy haciendo vieja y sé que no hay mas Claudios en este mundo para que me amen sinceramente, pero tal vez se han acabado también todas las Lauras para que inventen amores en donde no florece ni siquiera cariño.


Big Day

En 48 horas es el gran día. He tenido miedo durante 2 años a este momento, pero ya no. Lo he esperado tanto y le he huído tanto que tal vez ya no importe si sucede o no.

"He vivido mi muerte tantas veces que el no morirme sería una decepción"

La gente me sigue esperando y preguntando y acosando, tal vez el día que cruce esa puerta ellos también estén cansados de esperarme, de esperar joderme y se den la vuelta y no molesten más.

Tal vez el Big Day no suceda nunca y viva constantemente en el limbo de esperar las cosas que no llegan, tal vez.



La Isla

Me apena el decirlo, casi, pero pensar en él se ha vuelto casi en una isla de tranquilidad en mis tormentos diarios de vida cotidiana.
Odio la vida cotidiana, la rutina, las personas que no son especiales, el trabajo que no va a ninguna parte, las historias sin enredos. La vida sin efecto.

Por un momento he pensado que mi vida se mueve en espirales que no van a nada. Un tonto mareo antes de entrar en un desagüe, una nada. Este último año solo he conocido personas sin magia, yo misma me he sentido, nada. Una piedra sin esperanzas al fondo de un río muy llorado.

Sólo él me devuelve la fe en esas cosas sobrenaturales. En esos momentos imprevistos en que un hombre conoce una mujer y siente que la ha visto mil veces antes. En que una mujer ve un hombre y siente que podría seguirlo viendo el resto de su vida.

En que los cometas si existen y también las coincidencias y también el destino.

Quiero creer que esa vez en la playa, no fue en vano. Que aquel encuentro fue por algo, que el hecho que podamos entendernos tan bien es más que solo dos personas en hemisferios distintos tratando de hablar de Neruda o porque existe un Dios.

Trato de creer que él es una señal de que la vida para mí no será siempre la rutina de ver la misma gente que me decepciona y a quien decepciono. Que hay alguien más esperando a que la vida despierte y que el día se azul, como ese mañana, como esos breves minutos en que nos reconocimos semejantes.


Los 3 Mosqueteros


Mis mejores amigos se van del país. Es más en un mes ya no sabré de ellos mas que en cartas. España parece tragarse a la gente que mas quiero y yo me quedo a la otra orilla del mundo haciendo ascos a la gente supuestamente mas civilizada.

Qué puedo hacer en otro país ganando un poco mas que en el mío pero atiborrada de antidepresivos añorando el propio?

Ellos se van y todo el tiempo extrañan, todo el tiempo recuerdan, todo el tiempo escriben.
Yo me quedo y todo el tiempo blasfemo, todo el tiempo odio, todo el tiempo extraño.

Mis 3 amigos buscan un futuro grande, algo que los recompense por todo el esfuerzo brindado, yo busco que no se vayan, que ya no se vaya nadie.
Mi familia se va haciendo pequeña, mis amigos escazos, mi patria árida y sin esperanza.
tal vez en poco yo también me marche
y extrañe
y añore
y cuando esté lejos todo me parecerá mejor.

Tal vez yo también me vaya, pero dudo que alguien se quede esperando aquí a que regrese pronto.
Dudo que alguien de los que conozco aún se quede en esta Tierra del Olvido.

Regreso a San Juan y todos los por qué

Lo último que escuché antes de girar la cabeza, fueron las ruedas del auto acelerando en el asfalto y alejándose de mi a toda marcha. Me aca...