sábado, mayo 30, 2009

Si mis amigos (pocos) no tienen amigos. Eso significa algo?
Somos una sociedad, un grupo?
Ninguno se conoce entre sí, el factor irónicamente comun a sus vidas de sin amigos soy yo.
Eso significa algo?

Estaba pensándolo y de pronto me sentí sola.

A veces un blog sirve para que otro piensen por tí.

martes, mayo 26, 2009

Me aterra el concepto de propiedad.
La propiedad da poder, sobre algo, sobre alguien.

Me vuelvo propietaria tan rapidamente de cosas que necesito como de aquellas que no me sirven para nada. En poco, me vuelvo la dueña de cosas tan inútiles como caras, artículos suntuarios que solo apuntan a tener cada vez mas y mas, dando una idea falsa de control y bienestar.

El aburrimiento finalmente me conduce al consumismo y eso en lugar de hacerme dueña de algo, me hace esclava de cuentas, facturas, necesidades quie antes no tenía.
Ya no es simplemente el confort, ahora quiero colores que combinen, diseños que sean nuevos, algo que se vea bonito en una vitrina y por tanto también en casa.
Me rodeo entonces de un universo artificial de aroma a incienso y flores plásticas. Nada realmente notable.

Volverme propietaria de cosas tan inútiles me hace desear otras más y por tanto desear trabajar mas para conseguir cosas igual de inútiles que las anteriores. Se sobre eso, conosco a muchos consumistas como yo, la sociedad entera.

Yo no quería esto para mí.
No me interesaba la estabilidad ni tener una casa, mucho menos comprar muebles. No me intereaba pensar en donde trabajaría de aquí a dos años o que banco podría hacerme un préstamo para un departamente en el que probablemente nunca podré llegar a dormir las horas suficientes.

No quería quedarme aquí, quería seguir buscando, conocer muchos sitios, muchas personas, viajar siempre.
Me aterra la idea de estabilidad, de familia y de hijos.
Me aterran los hombres con hijos, los hombres con familia.
Me recuerdan que es el paso inexorable en la vida de una mujer: Una relación estable, un hombre y un hijo.

No quería esto.
Por eso apenas puedo huyo.
Huyo de las cosas y de las personas que me puedan dar estabilidad,
no me agrada acostumbrarme a esto,
a lo que vivo ahora, mi máximo sueño comprar un nuevo sillón.
Llegar a esto: A que mi máximo sueño sea poseer cosas que se que no me llenarán.

Y soñar con personas,
y soñar con amores,
en los que prefiero ya no pensar,
porque me voy conformando en no salir jamás de esta burbuja de smog
de este sitio, de esta ciudad,
como si mi maxima ambición hubiera sido solo ser médico
como si solo eso fuera suficiente para mí.

Solo eso, como si no pudiera tener el valor de estrellarme yo sola buscando un nuevo camino.

lunes, mayo 25, 2009

Hola

Comunicándome desde el espacio sideral de mis pènsamientos mas borrosos, escribiré esto, esperando que no se pierda del todo.

Es 25 de Mayo, aniversario de algo, je ne sais pas...y supongo que es el momento adecuado para volver a hablar conmigo misma.

Space Cowboy suena ahora en una exquisita versión jazz y puedo agradecerme el hecho de ganar suficiente como para permitirme no ir a trabajar esta noche, aunque tenga que hacerlo los 7 días siguientes. Yep, es una porquería ser médico en un país sin derechos. Yep, a lo mejor no tengo vocación y por eso me resulta tan cansado ir de lunes a domingo de 7 a 7 y a veces más a trabajar, sin hacerlo realmente. Nuestro trabajo es pensar. Me pagan por eso y claro, también por hacer procedimientos. Me encanta hacer cosas, ver sangre, colocar tubos, satisfacerme al sentir el émbolo empujando mi jeringa cuando he canalizado el vaso correcto. Es tonto, no sé si lo entiendas.

Tal vez yo tampoco.

Deberías comprar este Cd, es realmente bueno. Me hace escribir así a mi ritmo, con altibajos y todo y sobretodo, sobretodas las cosas susurrando mi casi desventura a un completo extraño. Para variar.

..........


Al dejar la revista en el suelo pensé con envidia lo agradable que era sentirse enamorado de un ser inexistente. El artículo era corto, una historia de vampiros adolescentes y una chica que contaba ser seguidora del protagonista desde hace 5 años. Nada especial. Sin embargo allí estaba yo, tratando de descifrar que tipo de obsesión podía desencadenar el que una adolescente siguiera por mar y tierra a un actor que no encarnaba mas que a un personaje bizarro salido de la mente de alguien probablemente mas raro aún.

Recordé entonces mis años adolescentes, lo agradable de enamorarse de un nombre, de una sensación, de un hombre que no exixtía en este planeta.
La ilusión.
Con frecuencia la ilusión había guiado mis relaciones y las había llevado a su término apenas desaparecía ese hálito de fé.
Si, de fé.
No era fé acaso lo que había depositado alrededor de los años en cada uno de mis intentos de comunicación con las personas que me rodeaban. Una confianza ciega que pronto se derrumbaba, se hacía trizas, desaparecía y solo dejaba algo parecido al dolor, una melancolía por darme cuenta que otra vez no era cierto.
Nada era real.
La ilusión me había guiado por ejemplo al encuentro de varios de mis mounstruos escondidos en los armarios. A la búsqueda de personas inéditas que pudieran comprender un poco mas de las cosas de ese mundo que a mi me costaba tanto descifrar.
No sé si me explico. Pero tal vez era la ilusión y no el amor la meta de todas mis andanzas.
Y como toda ilusión...Esas metas también suelen desaparecer.

Al terminar de leer aquello, pensé en mí, en este momento, en la poca fe que me quedaba, en la poca ilusión. Había conocido algunas personas interesantes, pero nada, ni nadie que me hiciera realmente soñar.
Perseguir ese sueño tal vez era lo que me había conducido hace algunos años a frecuentar salas de chat, sociedades secretas, gente loquita, llena de secretos dentro de sí. Quería desesperadamente hallar a alguien que me quisiera encontrar. Una ilusa que perseguía una ilusión.

Pero incluso los sueños son caros. Ahora por ejemplo no me logran ilusionar ni las películas, ni los actores, ni los libros, ni las canciones. No me logra ilusionar una llamada de larga distancia, ni una cena. Ni la promesa de un sexo halagador. No me ilusiona nada que pueda materializarse aquí y ahora. Precisamente porque se de lo fútil de la materia, de la carne y del cuerpo. Precisamente porque no me ilusiona probar lo que ya he probado.
Aunque suene genial.

La realidad no me llama a ser feliz.
Tengo realidad a diario. Gente real gritando de dolor. Gente real haciendome el amor. Gente real proponiendo cosas tan reales, que solo me hacen sentir la conciencia del tiempo estallando en mis sienes, en mi cuerpo, en cada músculo que llega cansado a casa.

Quisiera volver a creer.

De alguna forma creer en mí. En que puedo hacer mas cosas de las que ya hago. Hacer realmente cosas que muevan a la gente.
Que logren mover un poco este mundo tan aburrido en el que vivo a diario.
No sé si me explico, creo que no.

Ultimamente la honestidad es una mala pócima para escribir.
Pero tal vez hay una parte de mí que ha muerto.

Tal vez como dice Enrique sea el amor el único motor para escribir.

Me atrevo a decir que no es el amor lo que perseguimos las personas, sino el sueño de él. La ilusión, el fantasma, el aroma, lo invisible. Eso que hace sentir que el sexo no sea tal, sino algo divino. Que no transfrome el beso en el contacto asqueroso de dos bocas llenas de gérmenes, sino en algo casi divino y esperado. En esa cosa que hace que el trabajo no sea solo el inútil paso de las horas, sino el camino hacia un día perfecto, el volver a los brazos de alguien que te ama, incluso en el silencio de dos ojos cansados y una lengua que no sabe hablar.

Me atrevo a definirme como la persona mas inconforme de la tierra.

Me atrevo a decir que quisiera creer pero por el momento solo puedo sobrevivir un día tras de otro hasta que me despierte la ilusión, la ilusión de creer en algo mas. En alguien más.

Regreso a San Juan y todos los por qué

Lo último que escuché antes de girar la cabeza, fueron las ruedas del auto acelerando en el asfalto y alejándose de mi a toda marcha. Me aca...