miércoles, octubre 28, 2009

Olor a hembra

Hoy recordé a qué huele una mujer...Me refiero a una mujer normal...sin perfume, sin artefactos, sin nada. Que perturbador. Millones de recuerdos vinieron a mi, allí desnuda bajo la frazada tibia, la sábana enrrollada en los pies, inmóvil con las manos en el vientre, esperando como un capullo. Como alguien muerto.

¿De dónde sale ese olor? Me pregunté. ¿Emana de su cuerpo, su pecho, su piel? ¿No lo calman el jabón, el perfume ni las cremas? ¿Puede ser tan imperceptible como intenso? Algo a lo que te acercas y te marea, te tumba de la impresión de no ser ningún olor conocido.

Trato a diario de cubrir mi olor, me avergüenza, pues me identifica. No creo que hieda, es más alguno que otro hombre ha comentado que mi olor natural es rico..delicioso según el más poético. Un olor que aguarda aquí cerca del cuello, en la nuca, por los hombros. Un aroma de mujer que me va cubriendo como un disfraz invisible, mientras aguardo al acecho. Un perfume tuyo, exquisito- dicen con ensayada destreza.

Yo entonces me burlo, culpo al shampoo, al reacondicionador, a los productos Dove que se meten en mi hasta el periostio. Pero no, los hombres dicen que es mi olor y eso me asusta. Me asusta mas que si me vieran calata, sin maquillaje, con el cabello enredado. Es una identidad que no se oculta ni se disfraza. Ese olor, maldito olor de mujer.

De mi infancia recuerdo pocas cosas perturbadoras y recuerdo ese olor, de cuando las empleadas te abrazaban, vestían y acurrucaban en sus camas. ¿Es un recuerdo o una pesadilla? Recuerdo el olor de la humedad alquitranada en los maderos del cuarto trasero, de su frazada que olía a guardada...de ese silencio, de esa sensación de ahogo, de miedo entre sus brazos.

Despierto.

Me pregunto si se siente ese olor a mujer cuando me acerco. O si lo cubro demasiado bien. Ese olor a hembra como me dijo aquel profesor degenerado en un viaje escolar. Ese olor que delata que eres diferente. Que tu piel es diferente, tu cabello lo es, toda tu emanas ese olor incluso antes de la marea hormonal que identificara tu sexualidad como diferente, pues ese olor ya estaba allí.

Entonces me quedo perpleja olfateando mas y mas ese olor suave que surge entre mis pechos y me hace sentir como aquellas mujeres a las que su solo recuerdo me hace fruncir la nariz.

Mujeres sin perfume, sin maquillaje, con ropas holgadas, trabajando mientras se rien a hurtadillas contando cosas que en su jerga de medio castellano apenas puedo entender. Tengo 5 años, tal vez menos. Me agrada que juguemos a esos juegos, pero me atemoriza estar a solas con una de ellas. Estar en ese cuarto oscuro aun a medio día, sentir su calor mientras me dice juguemos.

El recuerdo de nuevo, es domoledor, casi extenuante evocar ese olor. Despierto.

Hoy recordé a que huele una mujer. En mí. Sin sexo, sin el olor de la masturbación de por medio, sin perfumes, ni adornos. Solo ese olor que se queda impregnado en las frazadas como una huella, que a los hombres agrada y a mi enfurece.

Un olor que delata, que te hace niña, víctima, alguien incapaz de defenderse.

Cierro los ojos pero algo de mí se queda percibiendo aun esa marea sutil que no había identificado en mí antes. Un olor de la hembra de especie. Sin romanticismos. Solo un olor que permanecerá aquí inluso después de haberme quedado dormida.

martes, octubre 27, 2009

La listilla

1. Estoy lista para soportar estoícamente la vida que yo sola he elegido para vivir

lo cual incluye, no solamente el trabajo, mis compañeros, mis amistades, el barrio, mi casa, mi directorio de celular de personas a quien fregar, mi alimentación, mis rutinas estúpidas...no solo eso, sino también a este cosmos interior que no me deja ni lo dejo.
Por eso escribo.
Aunque me joda.
Escribo.

2. Hoy fue un día perrísimo, empezó ayer...no se cuando...la guardia me desubica en tiempo, espacio y persona...
Hoy estoy aquí, mañana allá, casi siempre duermo a la madrugada y despierto, solo para querer dormir. Porque estoy así cansada, quemada. Un maldito Bournout, eso me ha atacado...estoy tan cansada, que ya no leo, NO NO TE LEO, prefiero dormir.

3.A pesar del día, noche, perras, sin esperanzas, con envidias...

SI TENGO ENVIDIA...desearía ser yo quien esté viajando a NY hoy...¿por qué no tengo la visa para un sueño?

...A pesar de todo, me siento extrañamente feliz, una sensación de confort...será la música? Puede proveerme solo la música el momento en el que quiero estar?

Tendría mil motivos para acostarme con dolor hoy...mucho dolor...pero incluso para eso estoy curtida de la piel para adentro...

Tal vez no es la música...solo una esperanza de que todo ocurra como en los sueños.

4. He dormido toda la tarde...7 horas de sueños...

Hoy he soñado que a mitad de la nada el aire tibio me reconforta mientras espero una estampida, aguardo temblando sobre un caballo demasiado grande que no sé cómo montar. Mi padre me dice que espere, que no me pasara nada. Yo cierro los ojos, búfalos enormes vienen corriendo al lado del camino y yo solo puedo sentir el aire tibio sobre mi cara mientras veo a lo lejos flores lilas que delinean el final del camino...

Despierto...me siento bien, por ese sueño y por el otro...por varios sueños que solo yo se como me hacen sentir. Al despertar no tengo miedo, siento que alguien cuida de mí. Alguien espera por mi.
Que extraño...no sentir dolor, ni miedo, ni ansiedad...7 horas...a lo mejor solo fueron 7 minutos.

5. No, no te leo. Ni me leo. Porque nosotros los de entonces ya no somos los mismos.

Y me preguntas que espero al leerme y yo no sé que responder. Cuando me leo, espero causar la sensación que hacía que Enrique se levante de la cama para leer algo mío y escribirme. Espero hallar una señal de que he crecido y ya no son las mismas cosas que me movían antes, las que me levantan hoy. Espero, de que la gente que sabe quien soy, que soy o de que podría estar hecha, aun reconozca el ritmo de mi voz, como una canción que aunque es vieja reconforta saber que permanece.
Busco saber, que en un lugar apartado de un tiempo sin relojes alguien como yo ha estado en el lomo de un animal que no puede controlar y ha sentido miedo, por lo que se viene, por lo que no podrá evitar que suceda a su alrededor y aun así, no se ha caído, pues alguien le ha susurrado al oído que puede soportar mas miedo y mas dolor del que cree merecer.

Estoy feliz por eso, por no haber caído hoy. Por poder sentir el aroma de las flores y el aire tibio en el rostro antes que el mundo se me caiga a pedazos.

Regreso a San Juan y todos los por qué

Lo último que escuché antes de girar la cabeza, fueron las ruedas del auto acelerando en el asfalto y alejándose de mi a toda marcha. Me aca...