sábado, diciembre 26, 2009

Muñeca que regala besos

Yo no soy chick. Así se dice, no?
Yo no soy chick y eso me suena a un beso de mejillas que se da al aire con la trompa estirada y a un "Hola Reina" que suena falso y sacado de alguna revistilla a colores.
Aunque no hay duda que me gustaría serlo, tener los zapatos mas raros en una fiesta, los amigos mas bizarros y los peinados mas estrambóticos. En ese momento hablaría de cosas interesantes y reiría en voz alta para que voltees a mirarme. Tal vez, sólo tal vez te coquetearía, aunque el pudor no es buen acompañante de champagne y bocadillos de jamón que saben a pez crudo; pero quizá lo haría, porque el quizá si es un ingrediente de mi persona.

Entonces repito Quizá, quizá y...di el tercero para que se me facilite la charla.

Hablaba de que no soy una persona elegante y que quisiera serlo, sí de eso hablaba. En realidad de que estaría loca si no deseara moverme en el ambiente que te mueves como un pez pesado de colores extraños; pero yo no sé caminar a tu ritmo ni fingir que puedo. Voy caminando mareada por los focos, como en la canción esa que olvidaste regalarme, pensando si un día nos encontramos en el camino y aún haya temas de qué hablar.

La mañana es fría y mi pie envuelto en sandalias de cuerdas va tomando el ritmo de la música que quisiera mostrarte. Escribirte, es tener un teclado y componer canciones en donde me confieso. Como hoy en que te digo que mi elegancia está en no decir la verdad a tiempo y decir siempre que me gustan más los besos que no me roban.

Mejor acércate un poco que te cuento mis secretos, mientras me invitas un cigarrillo que en realidad no quiero fumar. Esta fiesta está tan aburrida que ver a la gente hablando de cosas que no entiendo me hace no querer participar. Tal vez un comentario como !Yo también! o No puedo creerlo! me harían ver mas comprometida con ellos, pero tu sabes que me gusta dar la contra, mantenerme al margen y jalarme a alguien como tu del grupo a hablarle de cosas menos comerciales.

La economía se va al diablo y en el medio oriente siempre hay una nueva guerra, eso dices mientras te compras una camisa indígena que cuesta mi presupuesto mensual, entonces te envuelves uno de esos que a mí me dan náuseas y me hablas de tu falta de amor. Perdona si no me río, pero ya no me hacen gracia estas huevadas, hay una edad en la que sólo me convendría oir algo de honestidad y no penas envasadas en papel celofán.

Camino en círculos y voy chocando contra tus amigos con copas en las manos, en busca de una escalera que me lleve a algún lugar desde donde se vea el cielo. Por Dios! esta fiesta es tan aburrida que ninguna esfera blanca o luminosa me hará creer que está bien estar aquí. Acompáñame a una ventana y en ese escaparate sin luz hazme creer otra vez que soy la muñeca que te faltaba.

Una muñeca que regala besos. Nada mas que eso.

viernes, diciembre 25, 2009

Navidad Feliz

La navidad ha pasado y con ella su olor a incienso, a pólvora y a comida recién horneada.

Antes la navidad en casa olía a árbol recién cortado, a plástico perfumado de juguete nuevo y a panetón y frutas varias. Con el tiempo los niños de casa han ido creciendo y son los padres que ahora traen felices a los nietos, nietos que se vuelven adolescentes pidiendo ropa con marcas raras o juguetes que hagan mucho ruido.

La navidad me agrada mas ahora que no espero regalos. Me agrada no llorar a ocultas si es que el regalo en cuestión no me gustaba o tener que fingir que me gustaba aquella ropa nueva que sabía mis amigas detestarían.

Era mejor cuando estábamos todos juntos y no habían tantas llamadas a larga distancia ni giros ni envío de dinero. Pero me conmueve que mi hermana aun llame para preguntar como se prepara un pavo pues esta navidad ha decidido hacer comer a sus hijos lo mismo que comen sus abuelos en casa. Me conmueve, que algo de nuestra navidad haya cruzado fronteras.

Ya no es la entrega de regalos kilométrica de años antes, ya no es contar que nieto recibió mas de 10 regalos o que tío compra los mejores juguetes. A medida que el tiempo pasa se ponen de modaentrre nosotros, los sorteos, los regalos secretos y toda una maquinaria de "engañitos" que hará que los adultos también recibamos algún regalo. Me gusta la cara que pone el que recibe un regalo mío, me hace pensar que la búsqueda y el ahorro no han sido en vano. Que vale la pena dar mas que recibir.

Me hace pensar en que no somos seres tan malos después de todo.

No soy mala- pienso y eso me hace bien.

Vivimos tan a duras penas con la culpa de no ser suficientes, de no tener suficiente, de no dar suficiente que la vida parece un carnaval triste de cosas que no te llenan. De vez en cuando, esa sensación pasa, conoces mas gente, das mas de lo que deberías dar, la calle estrecha donde camina tu corazón se abre a una playa blanca donde puedes reposar un rato y la vida se ablanda.

Recuerdas cómo es que la vida se ablanda?

A veces se me olvida a mí también. Es esa sensación que te hace despertar contenta y tener menos preocupaciones de las que ya tienes durante el día y que te hace caminar ligero y sin pensar mucho en el futuro quie está al frente.

Cuando la vida se ablanda, es esa sensación de que puedes decir lo que te venga en gana y no guardar mucho las normas, ni pegar el cuerpo al espaldar de la silla mientras hablas.
La vida se ablanda y de pronto has perdido el temor al vacío o decir cosas incorrectas, simplemente se ablanda y ya.

Pero dura tan poco...Vamos no me juzgues por notar el cambio de las estaciones en la felicidad. Por ver si se cae algún pétalo o cae la primera gota de lluvia. Yo soy de las personas que se dan cuenta que la fiesta ha acabado pero no recogen jamás los platos rotos.

Hoy pasamos navidad en medio de la playa con la lluvia casi a punto de caer. El cielo era negro y el mar gris. No era el mejor panorama para contarte que estoy contenta, pero créeme lo estaba.
Me agrada el mar y los espacios abiertos, sin límites, muros, tiempos ni plazos.

Me quedo dormida con los cabellos al viento sin ninguna sombrilla que nos proteja, al despertar unas copas de vino y un brindis por la navidad juntos. En este momento preciso he pensado en ti, aun no sabes a qué sabe la felicidad, brindo por eso ahora y en las tres copas que siguen mientras veo el mar con olas salvajes y oscuras.

Otra Navidad se va con los buenos deseos y los recuerdos de la gente que me acompañó este año. Hubiera querido agradecer cada correo, cada mensaje, cada llamada o cada frase; pero soy algo tonta, y ya sabes me cuesta decir que me haces bien cuando vienes y lees y no dices nada o si lo dices...Bueh... Siempre es igual, no sé por donde empezar cuando quiero decirte gracias.

A lo mejor sólo sería bueno abrazarte y decirte

Feliz Navidad.


* Aceptas un regalo cursi? Era el que yo quería para mí (ya no se halla música tan vieja)

http://www.youtube.com/watch?v=VIRX69FD2m0&feature=related

miércoles, diciembre 23, 2009

Diciembre 23

La Navidad se tropezó conmigo sin que yo la esperara mucho. Desde que vivo en Lima la mayoría de fiestas me dejan con un mal sabor en la boca. Demasiado ruido y pocas nueces, eso pienso.

No es agradable que no termine Octubre y ya esté la decoración anvideña puesta como para que te pases los siguientes 2 meses estresada cambiando guardias, ahorrando soles, comprando turnos para poder pasarla en casa...y esto si es que se puede.

Luego con la hazaña ya lograda, tratar de simular una sonrisa que no se vea plástica y sin corazón, llamar por teléfono y decir: Ya llego y escuchar en respuesta algo mas dulce como:
Nosotros llegaremos antes.


Para la segunda quincena de Diciembre había superado mis sentimientos melancólicos, limpiado mi gabinete de cualquier esperanza ingenua en los seres humanos, esa misma que de tanto aguardar se hubiera podrido y contaminado todo mi vestir con su olor a amargura.

Había superado mis días malos, mi retraso menstrual que ya va por el mes de tanta angustiosa cuenta de números, fechas y desfalcos. Incluso había cambiado el árbol de lugar y planeado regalos para las niñas. A veces imagino que podrían ser mis hijas o sobrinas, o simplemente YO esperando un regalo de la gente mas bizarra que haya cruzado sus vidas.

¿Qué pensarán ellas de mí? ¿Qué esperan cuando entran a mi habitación y me abrazan? ¿Por qué su inocencia me afecta y me vuelve frágil e infantil?

Mi triunfo antes que termine Diciembre es haber desterrado a los Toribianitos de nuestro soundtrack navideño. Mi mayor derrota es que algunos de los CDs que compré se repetirían en todas las tiendas a las que entré buscando ofertas y regalos. Me extraña que lo que me gusta mí le guste al mundo. tal vez estoy mal y me he comenzado a parecer a mucha gente. Tal vez en este momento sea más fácil desaparecer o incluso ser olvidada.

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Si me preguntas el porqué de mi aparente desánimo te sacaré de dudas contándote que como hace 8 años empecé navidad con un CD de Silvio Rodríguez, así que mas que triste a lo mejor podría sonarte algo sentimental, mientras vuelvo a casa y cuento cada árbol del camino, cada poste que aun no ilumina el sendero que empredo cada vez que voy de vuelta.

Vamos, perdóname la distracción, que es Diciembre y no he traido mas regalos que mi compañía a tu casa. Mi hablar bajito como cuando estoy cansada, como cuando prefiero oirte y que me cuentes alguna historia, algun cuento antes de dormir.

Me acurrucaré a tu espalda entonces como una vieja pena que no se va del todo y susurraré esos deseos que no nos dijimos nunca. El sol caerá sobré mi pelo como lo hace hoy en las cortinas de mi casa y sentirás a lo mejor el aroma de limón que he tratado de quitarme al volverme mujer, humana, invisible. Olvidarás el hada que me surgía del pecho cuando hablábamos del futuro, mis cuentos sobre cometas fugaces y sobre la Dama con los ojos color de avellana.

Me mirarás ese día e intentaré mirarte como la primera vez, pero tal vez el tiempo nos habrá borrado la inocencia de la cara. Bajaré los ojos y pediré perdón al tiempo por haber dejado que la vida me cambiara. Confío en que no dirás nada y sabrás comprender que dos viejos como nosostros que aun siguen buscando los juguetes bajos los árboles, las estrellas luminosas, los corales mágicos de alguna otra vida, también tienen derecho a pedir perdón y a ser perdonados.

Me abrazarás y te abrazaré y te contaré en canciones que camino he recorrido, sobre los ogros, los dragones y los duendes. Lo que logré superar y loq ue llevo a cuestas. Tu me contarás tu propia historia y yo abriré los ojos enormes, gigantescos e intentaré no llorar. Te abrazaré, te abrazaré mucho amigo mío y en ese momento tal vez volvamos a reconocernos.

Regreso a San Juan y todos los por qué

Lo último que escuché antes de girar la cabeza, fueron las ruedas del auto acelerando en el asfalto y alejándose de mi a toda marcha. Me aca...