jueves, enero 14, 2010

Srta. Martillo : La Fan.

Hoy entré al blog: 2010 con 10 000 visitas.
Wow no está mal...me pregunto cuanta gente habrá entrado sólo para ver alguna foto mía calata?
Las tengo, si, en otro blog, lo gracioso es que ese no tiene visitas.

Me di cuenta que el Blog de Digler había desaparecido. Fue extraño, ya antes se había ido, pero esta vez sentí que era para siempre, que de alguna forma ya no lo volvería a encontrar. Fue como sentir que se ha muerto alguien y que no llegaste a despedirte. Lo peor, me di cuenta que de todos los blogs que conocía era realmente el único con el que me había identificado desde el inicio,
Ocurría un cambio climático en mí cuando lo leía, como una marea, una brisa que me llevaba a casi reconocer lo que sentían sus personajes. Me dejaba llevar y era agradable perderme en algún cuento suyo. Me hubiera gustado decírselo, pero el día que lo conocí, era mas delicioso el silencio compartido de aquella noche veraniega.

Podría escribir líneas y líneas de mi blogger favorito, pero sonaría estúpido y sin sentido. Aún me da vergüenza confesar que en la primera leída a un post suyo creía reconocerme, luego respiraba mejor y al volver al leerlo comprendía que de alguna forma cuando escribes no es en una persona en la que piensas sino en una mezcla de todas las que has conocido y aun de las que deseas conocer, por eso que las letras como las canciones no pertenecen a nadie y a nadie tampoco deben pertenecer las personas.

Luego, dejé de verlo, de leerlo siquiera, después de todo habían pasado 5 años y la gente va cambiando. El tumulto de sus seguidores, me incomodaba incluso a la distancia, como cuando crees que un disco es tuyo y te enferma que todos lo escuchen luego, una suerte de complejo posesivo idiota de los fans.

Si era algo así como una fan, pues. Aunque pocas veces le haya dejado un comentario.

Esto suena como a una elegía, un tributo o algo así y no lo es, simplemente hoy me dio por recordarlo y ya no me dio miedo reconocer que me gustaba, más antes de conocernos, cuando hablabamos frescamente y no me daba miedo decir la verdad aunque sonara idiota. Luego me vio y sentí que mi frescura se marchitaba como una flor al primer viento de verano.

Ojalá nunca le hubiera dicho quien era yo. Ojalá siempre hubiera sido para él sólo la Srta Martillo,la quer escribía huevaditas y ponía fotos a medio vestir. Tal vez seguiríamos hablando, yo leyéndolo y él comentando, no sé, con esa distancia que deben llevar la gente que camina en espirales. Ni amigos, ni enemigos, pero en contacto.

Recuerdo una historia suya de una chica llorando sola en la gradería de un concierto, me dio risa que me la contara porque no tenía ni un comienzo ni un final. Con frecuencia pienso que esa chica soy yo. Un momento volteas la ves, sientes que algo le está ocurriendo, al siguiente ha desaparecido como un fantasma y no queda más que seguir bailando. El carnaval de la vida siempre continua.

martes, enero 12, 2010

MI nombre no es Laura

Hola

Mi nombre no es Laura, aunque me simpatizan los nombres de sólo 2 sílabas. No elegí mi nombre de alter ego, tal vez sea sólo una casualidad.

En este momento no sé que hacer. O mas bien si lo sé, pero no quiero hacerlo, ese es mi hábito el Procastinar. Esa palabra me agrada, en realidad me agrada el sonido de las palabras, por eso me agradó leer El Mundo, en realidad me gusta tanto J.J Millás que podría leer de él cualquier cosa, me hace sentir que no estoy tan loca, ni mis ideas lo son, que en realidad varios de nosotros pensamos a menudo cosas descabelladas y vivimos en ese mundo que sólo sale a flote cuando escribimos o cuando inventamos historias.

Yo invento historias, ya no digo que escribo, porque sonaría a Demasiado y creo que ya asumí que no escribiré para nadie mas que para mí el resto de la vida, al fin y al cabo no necesito ya demostrarle a nadie nada, así que tal vez al presentarme sólo debería decir que soy médico.

Si, soy médico, sé que crees que no es la gran cosa, yo también lo pensaba, pero no es así. No lo digo por los 7 años de carrera, el año de rural y los 4 de la residencia, hablo de cuando puedes hacer algo que te enseñaron a hacer y de pronto si lo haces bien, no es sólo una vanidad tuya, sino que de pronto y como un milagro le has salvado la vida a alguien!... y bueno, eso tampoco importaría, porque uno es ninguno; comienza a ser importante cuando te das cuenta que gracias a un acto tuyo, que consideras intrascendente toda una familia habrá dejado de llorar o de endeudarse al llegar la muerte.

La muerte. No me asusta, pero debería, en verdad lo que me asusta es la propia vida. Siempre he hecho cosas que podrían haberme causado mucho daño, siempre en la orilla. Nadie lo sabe, nadie sabe exactamente qué cosas son esas, yo lo sé y lo peor se que podría volver a hacerlas, porque el ocio es así, te hace probar rutas que no esperabas probar.

No me agradan las drogas, ni los cigarros. Algunas veces fumo, no por pose, sino por soledad. Lo hago cuando camino sola, o cuando hace frío y nadie me ve. Odio fumar en las fiestas, pues sé que no sé hacerlo, que me pongo triste si lo hago, que no vale la pena. Me gusta el vino sin embargo, a pesar que vengan terribles migrañas luego. Me gusta la embriaguez de la gente, cuando se sueltan, cuando lucen felices, no después...lo de después es tan primitivo como horrible, me gusta solo cuando la gente se embriaga con vino, es más caro, pueden detenerse a tiempo.

El tiempo, el tiempo me aterra, tanto como ver que pasa y que me voy quedando sola, que elijo mal que cada vez me vuelvo mas desconfiada, que cuando quiero confiar, me dejen. Odio que me dejen cuando estoy volando alto, me desestabiliza. Es algo que aun no supero.

He superado varias cosas, una de las fundamentales: El aceptarme. Con sólo eso acabó un siglo de culpa en mi vida, comencé a aceptar todas las cosas que era, lo que veía en el espejo, lo que vendría de mí. La culpa cesó, no era mi culpa dejar de amar, o causar daño a otros al dejar de hacerlo. Hacer daño representaba una gran culpa.

Yo no causo dolor, simplemente sucede.

No puedo superar sin embargo el Rechazo y eso va inmerso en Aceptar a los Demás. Eso es algo que aun me cuesta trabajo hacer. Me cuesta creer que exista gente con miedo a intentar cosas, o a dejar cosas a la mitad o a simplemente no intentar nada. Acepto poco a las personas y las alejo de mi lado de una forma no conciente, sin embargo, el rechazo ya se ha dado antes. Como cuando alguien te dice Hoy no, Contigo No, Tu no. Son frases difíciles de aceptar, debería tomarlo bien. Aceptar que es su decisión, aceptar que simplemente no desean lo que yo deseo; pero me duelen, no anhelo ser perfecta, se que es humano el dolor, pero quisiera que ese Dolorcillo no afectara tanto mi vida o mis elecciones.

Elegir es algo que no sé hacer. Todo es azar para mí y como tal me dejo llevar solo por sensaciones, pues a pesar de toda la lógica que aplique, de todo lo que exprima mi cerebro, sé que la decicisón que tomo casi siempre conduce a otra parte. Hay tantas variables que no dependen de uno mismo, que cuando tomo las decisiones ultimamente, simplemente espero lo mejor, pues sé que no tengo una mínima idea de lo que pasará luego.

Azar, eso es. Creo mucho en eso, en el destino, en esas cosas. Me topé con la gente que más me ha querido de esa forma, por casualidad. No planeé nada y cuando lo planeé salió todo tan mal, que aún me duele pensarlo.

No pretendo asustar al decir las cosas que digo, pero hoy no tenía nadie con quien hablar y hay tardes como ésta en que prefiero no ser yo quien llame, quien cite, quien inste a que sucedan las cosas. Simplemente me quedo en casa a pesar de que quisiera hablar... hablar mucho.

Estoy casi a mitad de las vacaciones, extraño tanto la playa y odio tanto estar sola para compartir lo que me está pasando ahora. Comprar un departamento, planear unas vacaciones, irme lejos por un tiempo, quedarme pobre para siempre, son cosas que me suceden y que nadie comparte, ni nadie las sufre. Para eso se tiene una pareja creo, ya ni me acuerdo como es eso, que alguien sienta tanto como tu lo que te está pasando y esté ahí simplemente.


La gente se vuelve tan egoísta con la edad y nos vamos quedando solos, apartados, con un montón de redes de comunicación al alcance pero nadie para abrazarte cuando te das vuelta en la cama. Es tan irónico todo esto.

Mi nombre no es Laura, pero debería serlo, pues me siento más cómoda diciendo abiertamente lo que pienso, incluso, si simplemente hoy lo escribo.

Regreso a San Juan y todos los por qué

Lo último que escuché antes de girar la cabeza, fueron las ruedas del auto acelerando en el asfalto y alejándose de mi a toda marcha. Me aca...