viernes, agosto 19, 2022

Viernes Reptilianos




He decidido volver a escribir, con todas las consecuencias que esto acarrea. No se si será algo personal un cuento o una confesión, me estoy rindiendo debilmente, porque ya no tengo mas opciones que tomar excepto de la que tanto he venido huyendo. Volver a escribir es como mirarse a un espejo largamente después que te sabes fea, esa percepción fea de ti que nadie adivina pero que esta ahí y que no puedes sostener con la mirada mas de dos minutos. A veces me pasa, por eso ayuda la cámara, detrás del lente de la cámara puedo hacer algún gesto, alguna morisqueta, algún juego que oculte quien soy. Me disfrazo o eso creo yo y pasa mi ansiedad por sentirme expuesta. En cambio cuando escribo las primeras líneas son crueles, quiza sea asi los primeros dias, pido paciencia. Me pido paciencia. 

He empezado a cerrar círculos, no ha sido una resolución consciente ni madura, como podrían esperar de alguien de mi edad, fue solo el agotamiento mental, un insomnio prolongado, varios dias de llorar sin causa y el descontrol de mi vida y de mi salud. Al menos quería cerrar uno de los ciclos abiertos, asi que empece por el niño bonito, empece por W. Nunca termine de contar esa historia de amor, pero termino como un drama que muy a mi estilo no supe digerir sino hasta muy tarde y a muchas millas de distancia, cuando nos dudaba mas que decir. Lo peor para una mujer en esas circunstancias es toparse con el silencio de la otra persona a todo reclamo, a cualquier insulto o llamado. Quizá perdi la cabeza, de hecho la perdi. Cuando pienso en esos días pienso en la frase en como me describí en el instante en que descubrí que el habia vuelto con la ex. Senti un golpe de puño en el oído. Que me sacaban de mi centro, que era derribada por una fuerza que no sabia ni de donde habia venido, inesperado y certero, como los grandes knockout. Ellos juntos y yo habia perdido la apuesta, incluso apostándolo todo. Pasaron mas de dos años de eso, el covid y luego casi de inmediato la historia con L. Nunca esperé enamorarme de L. No era mi tipo de persona, por mas que luego romantizara el asunto, en el cielo donde brillaba W. No habia hombre que le pudiera hacer sombra, asi de enamorada estaba. Las conversaciones con L. Eran esporádicas y anodinas, coqueteos que no llevarían a nada. Hasta que ocurrió la ruptura con W. No importa cuanto viajara después, me sentia abandonada y frustrada. L llegó en un par de alas plateadas para salvarme de ese vacío, quizá ahí verdaderamente empezo nuestra química. Yo abandonada, viéndolo por primera vez. Como hombre. No como el tipo de Lima, sino como el hombre que acaba de llegar a Costa Rica por mi. 

Bien, hace unos días escribí a W. Porque finalmente esa historia se marchito en todos sus colores bellos y tristes a la sombra de la siguiente que me tocaria vivir con L. No habia nada que reclamar, ni que recordar. Todo está olvidado le dije, te deseo toda la felicidad y mucha paz. Eso se lo dije de corazón, en realidad, habia pasado varios meses imaginando su felicidad , no conmigo, quiza en otro mundo en otra vida. No se si se lo merecia, pienso que todos nos merecemos ser felices, soñar, tener esas sonrisas y ese amor que romantizamos desde pequeños. Y el era un soñador como yo, por eso nos habíamos entendido tan bien. No mentia cuando le deseaba felicidad. Ojalá ya fuera feliz, en este mismo momento, no queria saber los detalles, pero desde el fondo de mi alma queria que al menos uno de nosotros estuviera pleno en este mundo que siempre da la espalda a los soñadores.

He cerrado ese ciclo, no me senti ni feliz, ni triste, un poco vacía, quiza aliviada. Me di cuenta lo difícil que seria poder hacer eso con L. Tendría que pasar una vida para que yo pudiera dejar de sentir ese dolor al pensar en L, si podia desearle felicidad, amor, hijos, como a cualquiera, pero nunca mas podría estar en una misma habitación con el, ni respirar su mismo aire, ni siquiera resistiria verlo en linea a la vez que yo. Quizá aun tengo estrés pós traumático de aquel último fin de semana, quizá necesite mucha terapia para poder decir “lo siento”. O “te perdono”. No, ni siquiera me lo imagino. Cuando pienso en eso solo quiero salir corriendo, tengo pánico de todos esos recuerdos. La sensación de abandono en esa calle en PR con el auto partiendo a toda prisa aun me tiene temblando. Nadie se aleja  lo suficiente de sus traumas infantiles, resurgen y te atacan en el momento mas vulnerable de tu adultez. Ahora debo aprender a manejar todo eso. Antes que me destruya por completo, o a la gente a mi alrededor, no deseo dejar de ser funcional, a veces despierto sin estar segura quien seré hoy. Es extraño, es como andar por un pais desconocido, apenas me estoy adaptando a este nuevo modo de ser.



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