viernes, enero 06, 2006

Ella y el Jet Set( parte 1)

Había tomado ese avión sin saber bien lo que pasaría, solo sabia que tenia que hacerlo, esa idea era una fuerza que la empujaba hacia adelante. Llevaba el cabello atado y el jean pegado de siempre, los zapatos nuevos que le quedaban grandes y el maletin repleto de chucherias. Solo lo vería y regresaria, mas nada. No creia hasta ese momento en las historias de finales felices, la asqueban; adoraba los finales incompletos en que el espectador se queda con ese saborcito en la boca y se va a la cama hilando el resto de la historia, acomodándole un final perfecto segun sus expectativas. Su historia propia no seria diferente, lo veria y se acababa el asunto. Que alguien dedujera el resto.

Se habian conocido hace 4 meses atrás por el chat y peleaban y se deleitaban a partes iguales. El, un extranjero en todas partes y ella, una aprendiz a mujercita. Se habian hallado en esa soledad meláncolica en que los hombres y mujeres creen que cualquier sorpresa es amor. Habían planeado ese viaje con anterioridad, ese encuentro en el caribe, esa reconstrucción del deja vú de su primera cita a solas hasta en sus minimos detalles...pero a las finales se concretaba en suelo peruano y habria que utilizar toda la imaginación para que no fuera una perdida de tiempo y de dinero.

Ya en el avión, ella hojeaba inquieta la revista de moda ¿ Y si era un violador? ¿ Si era un maniático que meteria a medio encuentro sexual a otras personas? ¿ habria realmente un encuentro sexual? ..ejem...no ella aun era niña de su casa y tenia que mantenerse asi, haciendo el amor en casa, nada de hotelitos baratos, no señor.
¿ si era un narcotraficante? ¿ Un loco? ¿Un republicano? ¿ si era simplemente un asesino? esa idea la atormentaba. Había tenido que esconder el periódico de esa semana porque en la sección policiaca contaban la historia de un alemán que habia cocinado a su amante italiano y se lo habia almorzado a trozitos, empezando por el miembro viril( bien dicen que hay que empezar con los platos pequeños)...por supuesto ambos tipos se habian contactado por chat. ¿ Y si este era de los que almuerzan peruanitas tontas? ¿ si cuando le decia me gustas, era literalmente " me gustas con tacu tacu y picante " ..? ya se podia imaginar a si misma, atravezada en anticucho y acompañada de una buena guarnición... ¡No! tenía que apartar esas ideas de su cabeza, demasiada imaginación para un solo viaje, ya estaba volando, no podia volver a casa, habia que asumir las consecuencias de sus actos, asi incluyeran salsa tártara.

LLegó al aeropuero con 4 horas de retraso y en el celular ya se oian mensajes grabados con la voz de el esperandola desde las 7 am, cada vez mas irritado...Parecia que 12 horas de viaje NY- Lima le habian cambiado la voz dulce de sus primeras llamadas telefónicas. Bajó y la recibió ese calor limeño tan conocido y las voces de todos gritando por un taxi. No veia a nadie conocido, respiró tranquila, seguramente el tipo se habia cansado, se largó a algun burdel limeño y ahora ella podria aplicar el plan B: Llamar al amigo cucufato y que la aloje por un par de dias en su casa de Chaclacayo. Pero no, este hombre era mas necio de lo que parecia, estaba alli esperándola entre la gente con mas maletas que sentimiento, con una botella de agua mineral y el rostro pálido del invierno neoyorquino derritiendose de a pocos. Al contrario de lo esperado, no había una sola muestra de afectividad en su mirada, se quedó parado observándola como a un animal raro. Se miraron, y ella avanzó lentamente hacia el mirando al suelo en actitud de niña castigada. De pronto lo volvió a mirar, pero esta vez sin miedo " pa´l carajo- se dijo- si no le gusto, es su problema" y caminó con determinación entre la gente que se empujaba por un taxi. Todos alrededor habian desaparecido, los ruidos, los olores, las personas, solo estaban ella y el mirandose en cámara lenta. Cogió el chicle que tenia en la boca y lo tiró entre la gente.., es entonces que la escena se descongeló del todo : de pronto el sonrió y levantó las cejas admirado..., !maldición! no se había dado cuenta de que había borrado todas las normas de urbanidad aprendidas en la escuela, con ese solo gesto y ni hablar del niño al que acababa de dejar tuerto con esa granada de chicle ensalivada que lanzó con tanto desparpajo.

Se acercó y lo saludó con una voz nerviosa que decía lo siento, no es mi culpa el retraso y otras boberias similares y, ahi viene el detalle que ninguno de los dos sabrá explicar nunca. La necia aterrizó en su cuello mientras lo abrazaba y ya con los labios mojados del sudor extranjero, no pudo hacer otra cosa que ensayar un beso y le salió tan bien que lo sigúió besando hacia arriba hasta la raiz del pelo y de alli a la cara y de allí a su boca y valgan verdades que no volvió a salir de alli, sino para decirle Hola...y volver a besarlo en su exitoso début como ósculomaniaca. Las cosas a partir de alli se les salieron de las manos, o mejor dicho entraron, porque no pudieron dejar de besarse y tocarse en todo el viaje al hotel. En medio del descalabro de besos, caricias y toques pornos los vidrios se empañaban y los lentes caian. Hasta que sonó el celular de ella:
- Hola , ¿ ya llegaste a Lima?
- ah..ejem...hola Luis...No!!- Su mano acababa de rozar los senos de ella y los mantenia asidos.
- ¿No?- repitió el amigo cucufato al otro lado de la línea
- Es decir si ...si ya llegué- La ropa se seguia aflojando y ellos se entregaban al deseo.
- Entonces, paso a recogerte- dijo el cucufato, alterando todo el equilibrio de fuerzas sexuales que envolvia el taxi.
- No!...No!- ya le habia levantado la polera y le besaba los pezones, mientras el taxista se hacia el ciego y enfocaba bien el espejo retrovisor
- Ariana que te pasa?, pareces agitada...
- vaya que lo estoy...es que Lima me tiene asi, ya sabes, el calor, el clima...Y volvió a gemir ahogada, como solo un asmático en crisis lo haria.
"Ya cuelgale" parecia decirle el, mientras la acomodaba a horcajadas sobre sus piernas y la hacia sentir algo duro que no parecia ser el estuche de las gafas.
- Pero...¿ cómo hacemos? Voy o no voy?- le insistia el necio. Ella estaba irritada y los demás ocupantes del vehiculo tambien, incluido el taxista que estaba tentado a coger el celular y "exigirle" al intruso teléfonico que no interrumpiera la mejor escenita erótica que presenciaba su taxi a mediodia.

Llegaron al hotel, hechos piltrafas. Sudados todos, unos de intentar hacer lo que no se podia y el otro de intentar ver lo que ya se olia. Nada la habia preparado para la visión del enorme hotel 5 estrellas con negrito de librea incluido, que estaba ahora frente a ella. Como el dinero manda, todos a su paso- incluidos cajeras, mozos y demás, agachaban la cabeza, ante ellos, despeinados y con mochila, lo que le dio tiempo para acomodarse la ropa y el cabello y no entrar media calaté a ese lujosísimo hotel " que se honrraba ahora con su planta".

Ya en la recepción, tocó el momento de registrarse. La diferencia de edades aun no era notoria( ventajas de la ropa de mezclilla) , los acentos aunque diferentes, pertecian al mismo castellano sudaca que saca roncha en los ambientes nórdicos. La experesión pueril del amor no podia ser mas chocante. Para colmo ambos se veian felices y húmedos. La recepcionista rubiteñida intentó poner cara de circunstancia,
- El nombre de la señorita por favor...
- "Fulana de tal "
- Su edad...y arqueó los ojos - es cierto con esa carita de ángel, ella parecia aun una niña de cuna...una menor de edad y el un pedófilo desalmado, por eso se adelantó a la respuesta:
- Llámela Doctora, que lo es.
Y ambos sonrieron de la manera estúpida de los enamorados.
La recepcionista puso entonces una cara de " Bienvenida, espero que disfrute de su estadia aqui ...mocosita- arribista de mierda"
Ellos la ignoraron mientras volvian a ensayar el besuqueo del taxi.
Cuando el botones se acercó a ellos para preguntarles :

- A que habitación los llevo caballeros? él le dio la respuesta de humor americano que ella detestaría el resto de su vida:

- A la habitación mas cercana, si no le molesta.
Entonces el botones los dirigió hacia el piso 18, al lado de la Recámara Nupcial.

jueves, enero 05, 2006

Otro cuento feo

Ella entro a casa asustada de si misma. Se quitó la ropa como pudo y se dio una ducha. Era febrero alli y el contacto con el ambiente frio que reinaba en el cuarto de baño la hizo estremecerse. Estaba pasando de nuevo, era la cuarta semana del mes y volvia a sentir ese pico hormonal que la hacia perder la razón. Tenia miedo de si misma. Hace seis meses habia llegado a Nantes huyendo de un matrimonio que le parecia demasiado temprano para ella; tenia apenas 23 años y una vida por delante, no se imaginaba pertenecerle al mismo hombre el resto de su vida, aunque fuera el mejor hombre del mundo. Le habia pedido una tregua, necesitaba viajar y ese curso de fotografia era la excusa perfecta. Vería tiendas, compraría ropa, practicaría su mal francés y conoceria hombres, ¿quien sabe a lo mejor algun europeo para las vacaciones? O el amor, el verdadero amor… Renán, su novio, no era un mal tipo solo algo serio. No le gustaba tocarla en publico, nada de escenitas al aire libre, el amor con el era de 4 paredes y asi debia quedarse, amordazado por el papel tapiz de su futura casa. Ella no lo resistía, se sentía una virgen reservada para el y eso la enervaba, necesitaba salir al mundo y ser mujer, luego ya se veria. Pero nada de lo pensado le anticipó lo que pasaria en esos seis meses alli. Habia ido con el proposito de explorar sus propios límites y veia con miedo que ya le quedaban muy pocos.

Se tomó un poco de coñac para recuperar el aliento, Céline siempre tenia algo de alcohol en casa, pero ella por primera vez lo necesitaba. En ese momento solo se le ocurria adelantar el vuelo y volver a Peru lo antes posible, tal vez el volver a ver a la familia de nuevo, la limpiaria de todo lo que estaba sintiendo. Probablemente sus padres se admirarian y culparian a su prima Celine de haberla tratado mal o pensarian que no se pudo adaptar a la rutina francesa, que extrañaba a su novio, que extrañaba la comida, pero no era eso. Era ella y la conciencia de que no seria jamas la misma. Tomó otro sorbo que paso caliente por su garganta: Era verdad , ahora que lo pensaba ya no era la misma, no podia volver a Peru asi, tenia que huir a otra parte. Se sentó en el sofá floreado y recordó el rostro del chico del almacén, era atractivo aunque de carnes magras, le habia visto las manos suaves como de doncella tocando la blusa que ella iba a probarse y se habia excitado. Es más en ese mismo momento ya podia sentir la humedad entre sus muslos aflorando de nuevo a pesar de la ducha. Se intentó frotar, pero se detuvo a tiempo. No iba a masturbarse otra vez, ese dia no, sabia a donde conducía eso y debia dejarlo.

Cuando llego a Nantes, el primer mes, la falta de sexo la habia vuelto loca, pero luego mejoró. Mejoró notablemente y ahora ese exceso de libido la estaba enloqueciendo aun mas, especialmente esa última semana del mes, antes que le llegara el ciclo, cuando sentia que todo su cuerpo se contorneba como una telaraña en busca de un hombre.
Sentía que estaba perdiendo el control de su propio cuerpo y a veces tambien de su alma. Ya no la satisfacía el mero coqueteo, las citas a solas o una cama de hotel, ahora le gustaban mas cosas, cosas malas y eso la asustaba.
Hace dos días que se acababa de acostar con un desconocido, con un don nadie y lo peor el no era el primero. Céline no se admiraba de sus anécdotas sexuales desde que llegó a Europa, total alli se creia en el amor libre y ella no solo era joven sino hasta cierto punto hermosa, dentro de su tipo latino. Recordaba la primera fiesta a la que la llevo su prima, su primer affaire, su primer hombre en la cama aparte de Renan. Habia sentido culpa, pero eso duró bien poco, era el mejor sexo que habia tenido en mucho tiempo y se lo debia casi a un extraño, podia sentir una pasión desconocida fluyendo dentro de ella, ¿era eso amor?. Lo llamó al dia siguiente pero el se disculpó diciendo que tenia que viajar con sus padres a otra ciudad, ella pasó el fin de semana pensando en volver a verlo. A su regreso el no la llamó y supo entonces que al tipo no le interesaba volver a verla. “Aquí es asi” le decia Celine, “tienes que acostumbrarte”. Se prometió a si misma que no lo haría, pero rompió pronto sus promesas. Durante los dos meses siguientes tuvo sexo con 4 hombres mas, algunos de ellos incluso casados. No los volvia a ver, eso la tranquilizaba, pero cuando conoció a ese español todo cambio. Se llamaba Pedro y era de Valencia. De inicio había entablado amistad con el por las clases de fotografia y porque podia hablar en su misma lengua, pero se habian comenzado a gustar y hace dos meses que hacian el amor con cierta frecuencia, pero lo que hizo la diferencia con los otros, era que el siempre volvia y eso a ella le agradaba. Pues se solazaba pensando en que podia ser una relación, basada en el sexo, pero una relacion al fin y al cabo. El era atractivo y con cara de niño pero tenia algo retorcido en la mirada que la excitaba; le habia tomado fotografias desnuda en su casa, con diferentes fondos pero no se las habia devuelto. ¡Que maja eres! le decia y ella se ponia a posar para el.
Un dia le preguntó por que tenia que volver a Valencia cada fin de mes. Tengo proyectos alli- le contestó.
- ¿que tipo de proyectos?
- pues, del tipo que dan dinero… y se rio, mientras ella lo miraba extrañada. Soy escritor - agrego, tengo que presentar alguna que otra historia cada fin de mes y me pagan por ello.
- ¿Que tipo de historias?Historias eroticas, como la nuestra ...y se acercó para hacerle el amor.
Esa conversación la habia dejado algo trastornada, ahora entendia porque al tipo le gustaba experimentar tanto, porque le preguntaba sobre sus fantasias, porque intentaba cumplirselas, gastando pequeñas fortunas en trajes de odaliscas, de gatubelas y conejitas…porque le permitia estar con otros hombres mientras el se ausentaba mientras le contara al detalle que es lo que habia hecho…porque su comprensión ante lo incomprensible… Porque no le reclamaba nada.
- Yo quiero que descubras quien eres, le repetia.

Pero a ella ya no le gustaba lo que estaba descubriendo. El estaba poniendo al descubierto esa naturaleza profundamente sensual que ella habia ocultado durante sus primeros años. La estaba haciendo mujer, pero mujer para el mundo y ahora podia sentir las miradas de los hombres sobre ella, pidiéndole lo que sabian ella podia darles.
Esa semana habia estado en celo y el no estaba cerca, se habia ido a un club latino con Céline y habia bailado toda la noche con un tipo que la empezó a tocar en público mientras le susurraba su francés masticado al oido. A mitad de la canción se habia sacado el miembro del jean y lo habia puesto entre sus piernas mientras le apretaba las nalgas. Ella se habia dejado tocar y masturbar en medio de la gente y ese recuerdo aun la estremecia. Francia contemplaba como esa dulce manzana que llego del Perú se corrompia al empezar el invierno.
Llamó a casa: se quedaria una temporada mas en Europa, no queria casarse. Estaba feliz, o eso parecia.
El domingo en la mañana mientras tomaba café con uno de sus amigos no podia ocultar una sonrisita picarezca, tenia al mundo en las manos. El mundo era suyo, sentia que podia tomar al hombre que quisiese, incluso al que estaba en frente, que aunque bizarro era atractivo para su edad. Pensó incluso en coquetearle, pero el se adelantó.
- te ves feliz- le dijo
- si digamos que he tomado las riendas de mi destino, respondio ella mostranmdo sus blancos dientes en una sonrisa aprendida. El la miro a los ojos y le dijo como si acabara de oir un verso ya conocido
- “ ten cuidado con lo que estas haciendo, luego no podras salir
A ella le recorrio un escalofrio por el cuerpo, parecia que ese hombre le leia la mente.
- ¿A que te refieres?
- “Tu sabes… el amor sin amor, a la larga se vuelve un vicio. Tienes que cuidarte”. Ella pegó una risotada falsa.
- Se cuidarme ya no soy una niña. El levantó los hombros y siguió sorbiendo el café en silencio.

Es cierto ya no era una niña ahora era toda una mujer haciendo realidad sus deseos, no tenia que arrepentirse de nada, era una adulta viviendo una vida loca en el último pais civilizado...
¿o no? O se estaba haciendo puta simplemente y ahora todos podian olerlo. Se tocó la entrepierna, se habia vuelto a humedecer de solo hablar con alguien del sexo opuesto.

El resto de la semana la paso meditabunda, era cierto, esa espiral de hacer el amor sin amor la estaba absorbiendo, su cuerpo le jugaba una mala pasada, sus senos se henchian, sus pezones se erectaban, su sexo se mojaba, no era por alguien en especial, podia ser cualquiera, podia tomar a cualquier hombre entre las manos y ofrecerle una noche de amor, el precio era su alma, y ya no sabia como volver atrás. Le habia vuelto la depresión de su primera semana en Francia, pero ahora peor, ahora queria simplemente ocultarse, ponerle llave a la puerta y cerrar hasta que se le pasara ese periodo de “estro”. Habia salido a comprar para distraerse y habia visto a ese joven de las manos de doncella y se habia excitado, estuvo a punto de desnudarse para el en el vestidor, de jalarlo y violarlo alli mismo. Por eso tuvo que salir corriendo de la tienda, sentia que sus impulsos podrian mas que ella y ya no queria mas de eso. Queria un abrazo, ¡lo necesitaba ! Se arremolinó en el sofa y abrazó la botella de coñac con ambas manos, se sentia tan perdida y sabía que ya no podia volver a casa, asi no. Nadie la amaba y ella ya no amaba a nadie; su alma se habia corrompido y su cuerpo vivia y comia de ella como un parasito goloso, dando rienda suelta a todo su desenfreno sexual.
De pronto sonó el telefono,
- Alo, cielo…
Era Pedro, la alegria volvió a ella. Hace una semana que no sabia nada de el ¡Lo necesitaba tanto! en ese momento casi sintio que lo amaba. Tal vez era Pedro el unico que podia entenderla, sabia de su lado malo, quizas podia recibir tambien su lado bueno, ella estaba dispuesta a mostrarle ese lado suyo, aun no corrompido, si es que quedaba algo. Mostrarle la luz que aun podia quedarle en los ojos y que nadie habia querido aceptar. Darle un retazito de su alma y que el hilara el resto. A diferencia de Renan, Pedro solo buscaba su felicidad, a su manera retorcida claro está, pero habia intentado hacerla feliz, de eso no tenia duda. Después de todo ella necesitaba amar a alguien, para volver a ser ella. El amor lo soluciona todo y ella estaba dispuesta a amarlo, talvez ya lo amaba desde mucho antes, pensó.
- Hola cuando vuelves, - fue lo unico que alcanzó a decir.
- Hoy por la tarde. Te tengo una sorpresa, cielo. Estoy llevando a un amigo, casi un hermano, es de toda mi confianza.
- Pero…pense que la pasariamos solos
-agrego ella algo contrariada- iba a preparar una cena.
- Pues preparala ya mismo y no te preocupes, que “nosotros” la vamos a pasar genial, carinho. ¿Recuerdas esa fantasia que tenias de “la visita del angel”? pues mi amigo esta dispuesto y es super discreto, veras que te va a gustar, es guapo y alto como a ti te gustan, veras que la vamos a pasar de la puta madre!
-…….¿¿” Nosotros”??...aun vibraba en su cabeza.
- Aló cariño, estas? ¿Pero que coño te pasa? No sabes lo que me ha costado conseguirte este tio y te pones asi. Alo!...alo? Laura, estas?

Ella dejó el teléfono descolgado y preparó su maleta para volver a casa. El amor no estaba en Francia, talvez no era tarde para encontrarlo. Ya no habia nada que perder.

viaje a Chile ( parte 2)

Estaba yo en la metropoli, perdida y sin dinero, solo me quedaba caminar y conocer la ciudad hasta que cayera la tarde y tuviera que tomar un taxi a casa. No tenia nada valioso, excepto mi reloj y unos aretes de plata que me habia comprado en mi primera semana alli, eran bonitos, me sentia orgullosa de esa compra.
Habia sacado la cuenta y me costaria algo de 40 soles( cantidad exagerada para mi)volver a casa sana y salva. Pense en la cara que pondría mi hermana y cual seria la burla de su marido, asi que pense en solucionar mi problema sin que ellos se enteraran de mi torpeza. En Santiago las calles del centro son amplias y sin veredas, digamos que es un boulevard gigante en donde de vez en cuando una luz roja te avisa que tienes que detenerte por que va a pasar un bus. La gente caminaba con desenfado.
En cada esquina habian malabaristas, contorsionistas y cantores. No vi mendigos, solo gente ejerciendo el arte de la calle. Hindues con cabezas rapadas y tunicas blancas se unian al desenfreno, poniendo la nota mistica con sus panderetas y cantos raros. Yo me entretenia viendo esos curiosos personajes con ojos grandes de ninha curiosa. Me detenia en las tiendas de zapatos y en las librerias. ¡Como me encanta probarme zapatos raros y comprar uno que otro par! pero en esas condiciones yo no estaba ni para comprar caramelos, asi que tuve que aguantarme las ganas. Caminaba y caminaba y seguia hallando gente rara. Me tope con un hombre que vendia en el suelo sus discos compactos y vestido de frac negro impecable tocaba el saxofón para una tira de curiosos, ignorantes de mjusica clasica. Yo estaba entre ellos, admirandolo y envidiandolo por ese arte maravilloso que es poder interpretar la musica con las manos. El poso su mirada en mi y no la despego el resto de la cancion. Se que los musicos hacen eso para concentrarse en un punto especifico en el espacio, pero la melodía era tan hermosa, la tarde tan fresa el momento tan oportuno que quiero conservar ese recuerdo como si la mirada efectivamente hubiera sido para mi.

No recuerdo muy bien como llegue alli, debi haber caminado mucho. Solo se que vi un murallón de roca cubierto por vegetación y arboles por todas partes del que colgaba un ascensor transparente y que los chilenos habian bautizado como “cerro”, Cerro Santa Lucia. Ya habia escuchado de ese lugar, porque siempre que me hablaban del centro, mencionaban al dichoso cerro. Yo me imaginaba un monton de tierra amarilla, con casitas desparramadas como aquí y me preguntaba porque tanta insistencia en llevarme a conocer eso, pero no. Alla los cerros eran atracciones turisticas y gratuitas, asi que sin un cobre como estaba, mi obligacion era subir y conocerlo. Comence a ascender por el camino de piedra entre los arboles, igual que si para llegar a Camelot se tratase, me tope con una plazoleta y un monumento, tambien con chicos de cabello verde al estilo Indochina, con parejas de enamorados, con deportistas, con viejos paseando a sus perros, con carabineros. Yo seguia subiendo ajena al peligro que entrañaba estar a esas horas en ese lugar. Alguien me seguia. Primero fue solo un presentimiento, pero luego lo vi. Me habia seguido todo el sendero hacia arriba. Cuando yo descansaba en uno de los miradores de piedra, el se adelantaba y fingia caminar buscando a alguien. De pronto yo volvia caminar y el me volvia seguir. Hyabia llegado a la cima y no tenia los 1000 pesos necesarios para usar el telescopio, asi que me baje de inmediato. El extranho venia atrás mio. Senti temor, pero tambien una excitación extraña, en mi ingenuidad de peruanita provinciana llegue a pensar que el hombre que me estaba siguiendo desde hace una hora, era alguien timido como yo. Decidi sentarme n una banca de madera y ver que pasaba. El se sento en otra a algunos pasos de mi. De pronto entre la hierba aparecio un ninho que me hizo olvidar mis conjeturas.

- Hola bebe, ¿Que haces por aquí? Dije yo utilizando la jerigonza de las guaguas.
Por supuesto, no me respondio, el ninhito debia tener dos anhos y estaba con su abuelo un viejo setenton con cara de buena gente que me armo conversación “al tiro”. Ya ni me acordaba del extranho que me seguia cuando vi que pasaba delante nuestro y se acomodaba en otra banca. Como yo soy una necia incorregible, le comente al buen hombre que era nueva en el pais y que mi paranoia habia llegado a tanto que creia que el hombre que acaba de pasar me estaba siguiendo.
- Claro que si- me dijo con naturalidad. Aca abundan los violadores como esos.
Me quede pasmada.
- el tipo la ha estado siguiendo desde que estaba en la plazoleta, yo tambien lo he observado. Tiene que tener cuidado senhorita, me dijo el viejo.
Era verdad, a veces me olvido que soy mujer y que las violaciones estan a la orden del dia, cuando vas sola por el mundo. Desde ese momento, perdi el valor, solo queria volver a casa, faltaba aun mucho trecho para bajar del cerro y atardecia, no queria bajar sola, le pedi ayuda.
El viejo era taxista, pero me dijo que me podia llevar al paradero de buses mas cercano. Le di mil gracias y baje con el. El tipo que me seguia habia desaparecido, parece que perdio la paciencia e iba tras otra presa. Ahora estabamos el viejo, el ninho y yo en busca de un bus. Habia sido una suerte encontrarlos ¿o tal vez no?
Si en un principio estuve agradecida a mi benefactor, a medida que los minutos pasaban y me desviaba del centro de la ciudad por calles desconocidas, mi desconfianza se centro en el hombre. Comence a hablar menos y a observar mas. Cualquiera diria que era un plan tramado por el viejo. ¿Que hacia un abuelo con un nieto tan bebe, paseando por el centro? ¿no era una estratagema suya para atraer jovencitas tontas en los parques? ¿ podia ser ese anciano un depravado de la tercera edad? Comenece a pensar lo peor. Veia su mirada posarse de vez en cuando en mis pechos, su charla que cambiaba de tonica. Era ya casi de noche y no llegabamos al paradero prometido. Me comence a asustar. Al pasar por un parque donde habia muchos gitanos, me dijo que teniamos que tener cuidado. Pero dos pasos mas alla se sento en la hierba con el ninho y se puso a jugar. Yo estaba desconcertada, llevaba mucho tiempo caminado y sabia que nos habiamos alejado mucho del centro o del paradero donde llegue la primera vez. Algo raro estaba pasando podia olerlo.
- Es tarde, mi familia debe estar preocupada- le dije.
- Ahora llegamos, me gusta conversar con Ud. Tienen un acento bonito Uds las peruanas.
Ahora me veia con esa mirada de coquetería que tienen los viejos. Queria irme, huir y dejarlo solo, pero no tenia una puta idea de donde estaba. Ademas, podia ser mi delirio de persecución solamente, tal vez el viejo era bueno. Estabamos en medio de un parque, ningun auto cerca, tampoco pasaba alguna gente de bien por alli, solo veia gitanas y a sus pequenhos harapientos ¿a quien podia pedirle yo ayuda? El me hablaba de su unica hija, la madre de aquel ninho. De cómo vivia solo y temia cuando ella se fuera de casa y lo alejara de su lado. De cómo era sentirse solo, que necesitaba una mujer cerca, que las chilenas son malas, no como las peruanas, tan dulces, tan suaves…
- por favor, necesito volver a casa, me deben estar esperando…
a mi expresión solo le faltaban las lagrimas. Me puse tan cargosa que el viejo se paro, y echo a andar pero lento. Ibamos al paso del ninho de 2 anhos, era una caminata insoportbles. Me decia,
- ya conozco su casa y cualquier rato voy y la saco a pasear para conocer Chile, a mi me gusta tanto pasear…
Yo lo sentia solo, viejo, abandonado. Me hablaba de su soledad, de el como para que le tendiera la mano y yo lo ayudara en eso. Sentia lastima por el, pero mas podia mi temor hacia alguna intencion oculta. Deje de hablar, cuando retomamos una calle con vereda estuve a punto de tirarme en los brazos de una señora para pedirle ayuda, pero mi orgullo pudo mas y segui andando a su lado, muda y nerviosa. Finalmente el tio cansado de tanto hablar solo y yo cansada de tanto caminar haciendo planes de fuga, llegamos al paradero. Debio ser que el tio busco el paradero mas alejado del centro, porque cuando llegamos ya era de noche. Habiamos caminado casi una hora juntos. Al subir al bus, me dijo

- No se preocupe yo le pago el boleto del bus… Creo que lo dijo de buena fe, me senti miserable de haber dudado de la bondad desinteresada de aquel viejo.
- gracias algun dia se lo pagare- le dije, mientras apretaba mi mano.
- No te preocupes ire a buscarte ya se donde vives. Eso ultimo no me sono a inocente.

Me apresure a sacarme los aretes de plata recien comprados y olvide cualquier sentimiento de misericordia.

- Tomelos son para su hija. No me gusta deber favores. – le dije- cuando el bus partia. El me miro asombrado, mi mano pequenha se deshizo de la suya rugosa. No deseba volverlo a ver.

lunes, enero 02, 2006

Preámbulo de una buena caza

Ya es lunes...finalmente. Terminó este fin de semana de locura.

El sábado por la noche, no tenía planes y no me molestaba ese hecho, pero a medida que transcurrian las horas la duda se fue apoderando de mi. ¿Realmente queria pasarla durmiendo mientras todos se iban de farra? Mi hermana habia estado entre deprimida e iracunda los dias anteriores, queria hacer algo, pero no podia dejar a sus niños solos. Finalmente logró convencer a mis padres para que se queden con los niños en Año nuevo (la otra alternativa era recurrir a la somnolencia de los antihistaminicos)...en fin era asunto de ella. Durante la semana la habia visto llamar a a sus amigas, recurrir a mi cuñada, preguntar a mi hermano. Para el dia 31 ya estaba casi desesperada no queria pasar el fin de año en casa. Bueno yo tampoco, pero ya habia pasado por periódos similares a los de ella, en que la soledad te hace recurrir a la súplica social, para salir a una reunión determinada. Yo estaba tranquila. No volvería a pasar por eso. Yo no tenía a quien llamar, todas mis amigas habian viajado y las que salian del país estas vacaciones, habian decidido ahorrar para el viaje y pasarla en casa de sus padres.

Me habia levantado algo triste ese dia del año, hubiera querido quedarme durmiendo y esa señal la reconocia como negativa. Me levanté y no desayuné mas que yoghurt. Como no tenía kabalas decidi inventar una : " la antihigiene". Decidí que no me bañaria hasta la noche, cuando tuviera que meterme en un vestido pegado, conteniendo la respiración. Pase todo el dia asi, despeinada y con la peor ropa que tenia. Pero cuando llegó la noche la ansiedad rondó de pronto la casa. Mis padres rompian su promesa y se largaban a una fiesta de fin de año, con sus amigos. Mis hermanas se habian resignado a pasarla en casa bebiendo pisco sour, mi cuñada habia tirado la toalla para convencernos que fueramos a la fiesta en su casa. La descentralizacion familiar habia empezado: La tercera edad de la casa salia de juerga y nosotras aqui, refunfuñaba mi hermana...
" Viviras en el mundo que has creado", suele decir mi padre. Es tan cierto.

Yo me bañé y sacada la capa de hollin y otras miserias de encima me veia atractiva. La blusa rosa, la falda a tablillas grises y las sandalias altas, me daban ese aspecto de colegiala calenturienta, que solo el anime sabe capturar. Sali en busca de mi helado del dia. Las hordas de chicos insolados y de muchachas con ropa nueva saturaba las calles. Las miradas fueron cayendo sobre mi, para molestia de mi hermana que censuraba el largo de mi falda.

Yo acogía con beneplácito las miradas envidiosas de las mujeres, mas que las libidinosas de los hombres. Satisfecha de mi éxito en la pasarela social local, me volví a casa, pero aguijoneada por un sentimiento repentino de inutilidad: Me veia tan bien...no era justo pasarla en cama.

Debía ser honesta conmigo misma, esto no era porque fuera fin de año, me veía demasiado bien como para pasarla mal. Tal vez deberia ir sola a la playa. Intenté convencer a mis hermanas para que me lleven en el auto, pero se negaron. " mucho tráfico, muchos borrachos"...de acuerdo era mala idea, me consolé yo misma, mientras me disculpaba a mi misma la cobardia de no poder salir sola. Parece que en el mundo que me habia creado, siempre una mujer tenia que salir acompañada por alguien para pasarla bien.
Diez minutos después, una frase lo decidió todo:

Yo la voy a pasar jodida, porque soy mamá y ya pase los treinta ¿ Cuál es tu excusa?

No la tenia. Era joven, soltera y lucía bien. Podia quedarme en casa y darle la satisfacción a mi hermana que habia alguien mas frustrada que ella esa noche, acostarme y darle la razón a ella y sus comentarios venenosos...Aceptémoslo: No soy una buena hermana.

Dado el abrazo correspondiente a la medianoche, y negándome al atragantamiento de uvas o la ropa interior amarilla, como kabalas, me largué de la casa a las 12 y 15 min del nuevo año, dispuesta a vencer a mi destino. Igual que para decidir ir a ése concierto de jarabe de Palo sola, la única frase que se repetía en mi casa :Era el destino o mi voluntad de no hacer lo que parecia escrito.

Llegada a la playa, vi un enjambre de gente bailando afuera de los clubs nocturnos. Caminé con seguridad a pesar de que los tacones se me hundian en la arena blanda. Y otra vez las miradas, tenia que meterme a algun lugar pronto. Decidí por la discoteca de moda. Pagado el importe de un pasaje interprovincial entré allí casi empujada por la gente y; el primer olor que me impactó fue el de mi adolescencia: Colonias cítricas mezcladas con humo de cigarrillo.
Atravesé como pude la pista de baile y llegué a la barra para tomar el peor cuba libre de mi vida. Me ubiqué en un lugar visible, me acomodé los lentes y el cabello mojado y me armé de paciencia. La noche recién empezaba y yo tenia todas las de ganar.

Regreso a San Juan y todos los por qué

Lo último que escuché antes de girar la cabeza, fueron las ruedas del auto acelerando en el asfalto y alejándose de mi a toda marcha. Me aca...