viernes, mayo 05, 2006

Diario de una Perfecta Desocupada


Es 5 de mayo, hace un año esta fecha marcaba el inicio de mi año sabático. Había vuelto a la casa de mis padres y me instalaban en uno de los cuartos para visitas, esperando que me quede para siempre. Mis padres suelen celebrar esta fecha como mi cumpleaños falso, dado que aunque no nací hoy así figuro ante la ley gracias al olvido de mis padres y su vida rocanrolesca.

Llevo una semana aquí y ya me he hecho mi propia rutina de desocupada. Amanece para mí a las 9 de la mañana, en general con una migraña producto del sol dándome en los ojos, por la rendija de la cortina. Me desenredo de las sábanas y demás almohadas con los que haya peleado durante la noche y bajo a desayunar. No hay nadie que desayune conmigo, así que tomo el café rápido y sin acompañamientos de carbohidratos, en vista que ya no tengo energía para recuperar. Subo y me doy una larga ducha de agua tibia, apoyada en la pared del baño, porque el sedante de la medicación antimigrañosa me laxa hasta no poder pararme. Me agarro de las llaves de los grifos e intento despertar. Luego me pongo crema en el rostro, me hago una cola de caballo sin peine previo (nunca me peino) y bajo con alguna ropa que no esté arrugada.

Hace dos días que no tengo ropa interior y me da ocio lavarla “separada de la ropa blanca, con shampoo y que sea secada bajo sombra”. Cualquiera diría que mis calzones son un hijo mas, milagro que en la etiqueta no dicen “talqueelo y apapáchelo después de lavar”. Así que me revelo contra el sistema y decido no usarla hasta que tenga el valor de comprarme algún bóxer de hombre que no necesite tanto cuidado.

Me conecto a la pc a eso de las 10 u 11 de la mañana, entonces reviso rápidamente todos los correos cortitos con los comentarios acerca del blog. Algunos me hacen reir, otros tengo que pasarlos bajo un traductor mental, para poder descifrarlos. A veces la gente olvida el castellano y se inventa su propio idioma de simbolismos para hablar de lo que ellos llaman “literatura”…joder! Si supieran que esto que escribo solo es un diario cibernético.

Luego me conecto a los mensajeros, casi siempre hallo amigos con los que hablar, me paso hasta mediodía comentando mis impresiones sobre asuntos variados y la mar de las veces intrascendentales. Reviso los post de mis contactos bloggers, es rico leerlos. A veces declino a mi “radicalidad” y comento en uno que otro. A eso de la 1 p.m., noto que mi hermana revolotea con su voz molesta, reclamándome de que haga algo por el mundo en vez de andar tanto tiempo frente a una PC, contribuyendo a que la celulitis se apodere de mi trasero. No le hago caso. Salgo y traigo fruta o un vaso de agua. Sigo leyendo, me pierdo entre los blogs de gente diferente. Me han empezado a agradar los blogs escritos por mujeres mayores de 30…no pienso generalizar, pero la mayoría ha dejado la fase punk y escriben con honestidad y con algo de humor “Redoxón” sobre sus paso por este mundo medio perro. Me agrada la gente que escribe sin adornos, mi cerebro y mi corazón entienden mas rápido así y me permite seguirles el paso.

Luego llega la hora del almuerzo, viendo a Isaura la Esclava, para complacer a mi madre. Termino de almorzar y me quedo en uno de los sillones sin hablar u ojeando algún periódico. Me voy a mi habitación y me tiro en la cama aun desordenada, con mi maleta llena de la ropa que traje de Lima. Veo el corsé rosa y recuerdo con risa y vergüenza como se abrió en plena calle al quedar atrapado uno de los lazos en la puerta del taxi del que bajaba y tuve que pedirle a un policía de Barranco que “por favor me lo amarrara” obviando el detalle que la pechonalidad se me rebalsaba por el desperfecto con las amarras del maldito corsé.

En la tarde me voy a pasear en bicicleta o a caminar a la placita. Cuando vuelvo sudada y con la mente en blanco vuelvo a meterme a la ducha y me pongo a escribir algún post descabellado sobre lo que reflexioné durante mis paseos diarios. Me apoltrono de nuevo frente a la computadora y hallo nuevamente gente conectada, me río, hablo, peleo con ellos todo vía MSN. Luego viene mi padre a sacarme de su computador, cigarro en mano y con la excusa de resolver su crucigrama. No me engaña, viene a jugar solitario, del que se ha hecho dependiente hace algunos meses. Lo ayudo con su crucigrama y me entero de la vida de Enrique VIII, de quien filmo tal o cual película, de quien escribió tal o cual libro. Se va y todo el salón ha quedado con su humo de cigarrillo, incluso las teclas con cenizas.

Para las 10 de la noche todos se van a acostar y me puedo tomar la taza de té frente al computador, leyendo con calma los e-mails enviados al correo oficial para responderlos como es debido. Se conectan mis amigos de otras latitudes, pongo la cámara para que no crean que me he ido, mientras estoy respondiendo los correos. Me olvido de que tengo la cámara puesta y me jalo el pelo o hago gestos de sorpresa mientras escribo.

A veces para perder el tiempo juego a mostrar algo de mi piel, a subirme el polo y mostrar el rollo, a enseñar mis pies, a fotografiar mi tatuaje con el VP-eye. Incluso ayer, alguien me dijo que estaba flaca! Wow...no lo podía creer, asi que le tuve que enseñar el Michelin de mi ombligo para que se diera cuenta que era una equivocacion cibernáutica.
Me olvido que el audio de lo que estoy oyendo es compartido y dejo que descubran que ando oyendo a Daniel F o a Bumburi, porque es lo único que hay de decente en la PC de mis padres llena de “éxitos bailables” y recopilaciones de rock ochentero, grabadas por mi hermano.

Para la medianoche incluso los amigos se han ido. Todos los que son esclavos de la computadora durante el día desaparecen a la noche y me dejan a mi y mis hábitos de ocio desperdigarnos en ideas tontas que plasmamos en el blog. Así que me quedo sola navegando por la red, escribiendo a los amigos, dejando rastros a los no amigos, acomodando fotos recién tomadas, webeando.

Me doy cuenta que son las 3 de la mañana y le he jugado una mala pasada a la melatonina y al ciclo circadiano hormonal que mantiene joven a la piel de la gente que duerme cuando el sol se oculta. Subo a la habitación, reviso el celular: No hay mensajes.

Me quedo soñando con todo la gente con la que he hablado durante el día. No envidio su vida, pero a veces yo también quisiera dormir cansada a la noche y dejar de pensar en el futuro y la felicidad esquiva. Poder dormirme sin sueños.

Ruido



Ruido...en la calle hay ruido y yo no se irme aun...Aun no, porque aun me siento a salvo...nadie me ha sacudido del nido...sigo oculta aqui, disfrutando de un verano que no se larga del todo...y calentando mi espalda por la mañana mientras me desenrredo el pelo...sentada en el medio del patio...Me gusta el ruido...el ruido me mueve a escribir...me gustan las cosas que me despierten...que me punzen y agijoneen...es malo aceptarlo?...

Todo lo que he escrito, lo he hecho en la mitad del ruido de los cyber...en la mitad de una cancion a todo volumen...a la mitad de mi propio ruido interno...de despeñar de penas y recuerdos...por eso escribo asi...la mayoria de veces anárquica, incoherente...con melancolía...y me refugio en los puntos suspensivos...como las notas discordantes...como los números primos que alcanzan su propio universo a la mitad de la nada...estos puntos suspensivos, son mi cable a tierra, cuando las palabras me hacen salir volando...Es malo decirlo?

Ruido...hay ruido en la ciudad...pero no el suficiente...cada vez que hay ruido me tejo una burbuja de colores y nácar en donde me dejo ser...invento mi silencio...y el silencio inventado siempre será mejor que aquel silencio impuesto...asi escribo yo...pero cuando leo... Ay! cuando yo leo...necesito que todo el mundo se vaya...desearia ese tour por las paginas escritas...por los libros viejos...sin la compañia de una sola nota musical...desearia zambullirme en esas letras sin sonidos extras...que me dejen caer en el hipnotismo de aquellos que escriben con belleza.

El ruido me cerca...es una trampa para mis ideas dispersas...con este ruido escribo cuento sucio...con este ruido escribo lo que quiero...asi sin excusas ni rodeos...No tengo belleza para mostrar...este es mi rincon personal...y lo adorno de lo que deseo...Ruido, ruido, ruido, mas ruido...no se acerquen los que quieran hallar paz...hallar silencio...Aqui solo hay ruido...esta es la opertura a mi mundo interno.

Lo prometido

jueves, mayo 04, 2006

Cuento Sucio ( parte 17)

“…Amarillo…amarillo…cielo nublado…campos de amarillo…”Cada vez que Pilar hacia el amor murmuraba para si las mismas palabras, esperando que alguna vez el sexo con un hombre le devolviera un placer disfrutado una sola vez: El orgasmo verdadero.
Pilar sabia que todas esas noches de sexo cansado, de brazos fatigados, de piernas acalambradas no eran un orgasmo, eran solo sexo comparable a una sesión de jogging: mucha energía, mucho dolor muscular, sudor, ansiedad por llegar, gritos de ánimo…pero al terminar : No había nada en el recuerdo.

La primera vez que tuvo la visión de los campos amarillos fue a los 19 años en la cama de su primer hombre casado. Sintió esa diferencia grande entre hacer el amor con un niño y ser mujer en los brazos de un hombre. El resto de la vida se la pasaría Pilar buscando hombres que la aventajaran en edad, para ver si podía volver a sentir que desaparecen las paredes, que la boca se seca, que en la espalda hay un sudor frío, que podría abrir la boca y romper los vidrios con su grito de mujer tomada… en ese momento en donde solo hay un silencio absoluto.
Pilar buscaba volver a sentir ese dolor que electriza el interior de la piel y que vuelve rígidos los dedos, ese dolor sublime de cuando ante los ojos nublados aparecen los campos amarillos…siempre amarillos.

Pilar había soñado con ese momento desde la primera vez que vio a Eduardo aparecer ante la puerta. Lo había sentido desde la primera vez que se mojó mientras lo veía con su disfraz oscuro y su barba candado en el portal del edificio. Ahora por fin, había acabado la expectativa. Eduardo tenia su torso desnudo sobre ella, su boca descendiendo por su cuello, sus piernas aprisionándola…pero ella comprendió que Eduardo no era suyo. Sus ojos eran como una fotografía vieja, su boca un cartón rasgado, sus manos duras, su piel con cicatrices antiguas. Su alma probablemente de otra. Pilar lo vio arremeter contra ella, fuerte como un coloso entrando y saliendo de ella como un pistón mecánico, sin darle un beso, ni una palabra…intensificando la soledad en vez de componerla.

Pilar tiró la cabeza para atrás y esperó a que el terminara. Mientras el techo daba vueltas sobre su cabeza como un disco de rosas y grises.

- ¿Estas bien?- le dijo a Eduardo cuando el se acostó al lado después de un ultimo asalto.
- Si- respondió dando un soplido
Pilar miraba el perfil de Eduardo y su pera dibujándose en la oscuridad cortada por las luces de la ventana.
- ¿A que viniste hoy?
Eduardo se quedó en silencio y luego murmuró con misterio
- A matarte…
Pilar abrió los ojos y se quedo mirando al techo de nuevo.
- Y …Aun lo harás?
- No lo sé
Ella volteó a mirarlo algo confundida y la imagen de este nuevo Eduardo, desnudo y sudado fue lo ultimo que vio antes de quedarse profundamente dormida.

Al despertar, Pilar se dio cuenta que en la cama desordenada solo estaba ella desnuda con el cabello alborotado y la cabeza dándole vueltas.
Recordó a Eduardo lamiéndole la mano y una enorme sensación de vacío se apoderó de ella al saber que todo lo vivido solo correspondía a uno mas de sus sueños tontos con él desde que se instaló en el edificio.
Caminó hasta la cocina envuelta en la manta verde que reposaba a los pies de la cama y se alegró que por fin fuera sábado para abandonarse a si misma en la soledad de su guarida urbana.
De pronto Pilar se percató que no estaba totalmente sola en la casa de madera pulida.
La mañana gris y húmeda cubría Lima y Eduardo de pie en la puerta de la terraza contemplaba como las fumarolas de su cigarrillo se perdían entre las plantas artificiales que adornaban el escenario improvisado de Pilar y sus cantos de las ocho. Era la primera mañana después de mucho tiempo que despertaba sin añorar a nadie.Vestido con el traje negro arrugado, sentía como su piel se enfriaba al ser lamido por la humedad de la madrugada.
- ¿Eduardo?
- No pensé que despertarías, parecías como muerta- dijo al voltear a mirarla con ojos cansados
- A decir verdad soñé que lo estaba...¿Por qué viniste ayer?- preguntó Pilar al darse cuenta que nada de lo vivido el día anterior había sido un sueño, sino una realidad palpable de la cual no sabia como protegerse, ahora con los sentimientos puestos a la intemperie.
- ¿Ayer? Hmmm… Ayer fue ayer - y se volteo de nuevo a mirar los edificios que se perfilaban en la densa bruma.
- Es que no entiendo…tanto tiempo viviendo aquí y recién ahora, tu …
- ¿Recién ahora que?- y sonrió mostrando sus dientes blanquísimos- Ayer perdí mis llaves y no podía entrar al apartamento, solo eso Pilar. ¿Acaso pensaste que venia a algo mas?- dijo con sarcasmo mientras la tomaba de los hombros desnudos, por los que se deslizaba la manta verde.

Pilar sintió entonces, un dolor extraño en el estómago, como si la acabaran de doblar por dentro. Eran dolores que siempre la sorprendían frágil, por muy preparada que se sintiera ante ellos.
- Bueno, entonces supongo que quiere que le preste una herramienta para forzar la chapa, no?- dijo aferrándose a la manta verde que le cubría el cuerpo tembloroso y elevando el mentón en ese gesto orgulloso y de ojos fríos que la caracterizaba.

- La verdad no. No necesito nada.- y dándole un beso rápido en la frente, dio dos pasos largos y con una agilidad rara para su enorme figura, saltó el pequeño muro que separaban la terraza de Pilar de la suya.

Pilar se quedó de piedra junto a la puerta de vidrio, sintiendo como el frío helado de esa madrugada la recorría desde la punta de los pies desnudos, hasta lo profundo de las entrañas, mordidas hace poco por la presencia de Eduardo dentro suyo. Lo vio saltar como un gato por el muro, para desaparecer entre las plantas artificiales .

Entonces apretó los ojos y murmuró para si. “… Amarillo, amarillo…solo campos amarillos…” y deseó fervientemente que el frío la despertara de una vez por todas, porque ese sueño de amar a Eduardo Glez le empezaba a doler demasiado.




miércoles, mayo 03, 2006

A puerta cerrada (1)

Yo fui siempre una niña buena. Crecí haciendo de mi vida locuras inocentes que hacían reír a mis padres, investigaba el mundo a mi forma y ellos me dejaban crecer sin mas limites que la frase típica “cuídate que nadie cuidará de ti”.

Desconocía del amor y otras pasiones aunque ansiaba hallarlo. Mi descubrir de la sexualidad y el primer beso fueron algo tardíos. Cuando estaba por los veinte fue cuando me atreví a creer que los hombres no podían hacerte mayor daño del que tu permitías. No creo haber estado enamorada pero la ilusión de estarlo era enorme. Mi primer novio, mi primer beso y mi primera noche a solas fueron con el y todo fue vivido con la serenidad del que se siente correspondido.

El como yo, también había crecido como chico bueno y se entrego a mi sin excusas ni puntos ciegos. Hallamos en el amor juntos la felicidad del que se siente finalmente hallado. Nuestras coincidencias trascendían a las fiestas y tipo de reuniones a las que yo estaba acostumbrada. Nos conocimos a través de las letras, en cartas preciosas y llamadas telefónicas en que nos quedamos en silencio con la música de fondo. Curioso que a pesar de conocernos por años y frecuentar círculos de amigos en común, después de casi odiarnos por nuestras posturas distintas, solo hubiéramos tenido la libertad de mostrarnos tal cual éramos, sin mirarnos a la cara y esa hubiera sido la forma mas serena de hallar el amor, o lo que parecía serlo.

Esa relación dulce marcó el inicio de mi sexualidad. Me descubrí apasionada y capaz de romper muros y saltar por las ventanas. Ese amor me liberaba y hacía que lo arrastrara a él conmigo. Quería saber del sexo todo lo que fuera posible, vivirlo todo y recuperar el tiempo perdido, pero mi descubrir de la sexualidad trascendió el solo hecho de las posturas, el sudor o la frecuencia de nuestros encuentros. Yo quería hacer el amor en cualquier parte, bañarnos desnudos en la playa, correr sin ropa por los campos, hacer el amor con las ventanas abiertas. No era exhibicionismo, solo quería compartir esa libertad del cuerpo que recién descubría.

Un día, pasados cuatro años de casi noviazgo, en donde él fue mi apoyo en todo sentido y ya aceptada mi condición de “la novia de…” en vez de ser llamada por mi nombre original, comencé a descubrir que tal vez necesitaba irme. El último año habíamos pasado las 24 horas juntos, trabajando, peleando y riendo…había sido un año fatigante, en donde nuestras personalidades y temores habían salido a flote en el marco laboral. Fue como una prueba al vacío que estábamos a punto de pasar a duras penas, antes de dar el gran paso.

Era jueves y yo salí del hospital después de guardia, a caminar por el parque cercano. Sentía frío quería un café y algo de sol después de casi 36 horas de estar metida allí. Sin querer me fui perdiendo por las calles y llegue a un Internet. Durante 4 años no había entrado a uno de esos lugares, me senté y me conecté a una sala de Chat y empezó todo.
Me pase las dos horas correspondientes a mi almuerzo hablando con un total desconocido y me sentí tan plena, tan liberada, tan mujer…tan yo, como hacía tiempo había olvidado que podía ser.

Ese viernes hice el amor con mi novio, las relaciones fueron vividas con una intensidad inusitada, 100% mejores…¿ la razón? Yo lo hacía pensando en un desconocido.


Las semanas siguientes reflexione sobre mi vida, mi relación de pareja, lo que esperaba los años siguientes, no estaba lista para esa relación duradera que se encaminaba al altar sin obstáculos. Fue entonces que decidí hablar con el y ponerle el puñal en la mano.


Pasear en Bicicleta


Esta tarde salí en bicicleta. Me fui a la playa pedaleando los 10 Km. que nos separan a mi y al mar. Pedaleé con las piernas encogidas y rígidas, desacostumbrada a mi vieja bicicleta y sentí el viento en mis oídos silbando la canción de la libertad y de las alas prestadas que me hacían feliz mientras crecía.

Tomé mi bicicleta roja y me fui por la autopista sin pensar en nada, sintiendo el aroma pueblerino en la nariz, su perfume de pan saliendo del horno y de fruta madura que se vende en carretas. Me fui perdiendo por la carretera negra hasta llegar a los campos verdes, a la acera de cañaverales que no son apreciados cuando se viaja en auto. Me fui adentrando en mi propio cielo de recuerdos escondidos y me encontré.

Ante mi pasaban imágenes de mi infancia inocente, de la confusa y dolorosa adolescencia, de la juventud en viajes en auto con la cabeza apoyada en el vidrio, esperando llegar pronto a donde sea pero llegar. Y recordé personas y cosas que he leído de ellos. Iba escribiendo mientras pedaleaba y sonreía por sentirme libre y en paz como hace mucho no me sentía.

Paralelo a mi iba el mar como una línea azul salpicada de espuma, entre el y yo los campos sembrados se mecían con el viento, cada hebra verde de tierra cultivada era peinada por esa brisa salobre que ahora también me peinaba a mi. Iba en mi bicicleta e imaginé como sería pedalear acompañada de aquellas personas que quiero, pero era inútil, del infierno se sale de uno a uno y cada quien a su tiempo. Esa tarde yo tenia permiso para salir de mi melancolía e ir a pedalear sola y ser feliz. El resto de gente me tendría que esperar en casa.

Llegué a la playa cuando el sol caía detrás de nubes rosadas en un cielo borroneado de gris y azul; y me quede con la piel húmeda sentada en la vereda, viendo las embarcaciones pescando en el horizonte, las gaviotas chillando en el cielo, el mar encrespándose y serenándose en cada ola. Sentada allí estaba en paz, todo el mundo en equilibrio, la arena tostada enfriándose al caer la noche, el océano salado, las gaviotas alineándose en la orilla, el sol muriendo a los lejos y yo.

Tanto tiempo intentando irme de aquí, tantos dramas para irme a algún lugar de ensueño de la mano de alguien a quien amar y ahora todo estaba bien. Nadie podría entender lo que yo siento cuando me pierdo entre los campos verdes, en la pista desierta, en la playa solitaria. Nadie me podría acompañar en esto. Yo tengo la llave de mi ansiado equilibrio. Por algunas horas dejé de temer a mi habilidad para perder a la gente que amo y volví a estar en paz. Luego tomé la bicicleta de regreso a casa y supe que a pesar del viento en contra todo estaría bien.


martes, mayo 02, 2006

Mi buzon


Limpiar un buzón de correo electrónico es una experiencia comparable a limpiar una habitación cerrada. Cada uno de los mensajes recibidos te llena de nostalgia y en mayor parte de las veces te coloca una sonrisa en la cara.

Hoy he limpiado mi buzón de correo y he hallado correspondencia a la que jamás conteste. Correos electrónicos enviados por gente que aun sin conocerme se ha preocupado un poquito sobre que me estaba pasando y ha intentado ayudar.

He encontrado envíos de links para canciones y videos que son una belleza el poder disfrutar. También dibujos y nexos para paginas de pintura y fotografía, que de vez en cuando alguien me envía, para que se me iluminen los ojos con las maravillas del color.

Ha sido un viaje sereno de recuerdos de gente que un día supo llenar mis días de esos correos maravillosos, largos algunos, cortos los otros, de solo una línea en la pantalla blanca o de pequeñas palabras entre puntos suspensivos.

Hoy me hallo serena y con una sonrisa en la cara, no se cuanto dure este estado de quietud, por eso trato de disfrutarlo y lo atrapo en esta líneas. Siempre hay algo que puede venir a desestabilizarme y reconozco que hay varias cosas que pueden romper mi equilibrio de solo instantes. Cosas que me llevan de la lágrima al grito, de la cara apática que no espera nada del mundo, al movimiento hipequinético de quien se siente feliz. Que me hacen cantar frente al computador o simplemente reposar mi cabeza en el teclado sin explicarme que es lo que me pasa.

Debo aprovechar esta serenidad, antes que venga algo o alguien que me desequilibre…Creo que iré en bicicleta a la playa…ojala que no sea tarde para contemplar el mar.

Un beso a aquellos a los que jamás conteste los correos o peor a quienes lo hice de forma furibunda. Estoy serena y sonriente esta tarde, les deseo un poco de los mismo.


Si ya empezo Mayo, papa...

Bueno, empezó la catarsis.

Me acabo de bañar, otra vez me olvide de quitarme los lentes y el chorro ha caído sobre las lunas borrándome la visión de todo…mientras me bañaba pensaba en todo…en todo lo que tenia que decir…en que jamás llegue a pensar que extrañaría trabajar…que el hecho de ser un explotado laboral en el fin del mundo me daba la ventaja de salir del país sin problemas y gastar el dinero como si nunca se fuera a acabar, de comer y beber bien…porque: ¿Me lo merecía, no? …Si trabajaba 6 días a la semana, si no veía a mis padres nunca, si tenia que rabiar a diario con los asegurados que venían a tirarme las pastillas genéricas en la cara…si estaba en ese valle al fin del mundo en donde la cercanía de la Panamericana volvía anhelantes todas mis tardes al salir del trabajo…pensaba en escapar de allí…en salir de ese purgatorio…en escaparme, en volver a casa…soñaba tomar un bus que me acercara a la Panamericana y de allí a cualquier parte…pero irme…porque allá me estaba muriendo!

Y ahora aquí, sin nada y sin nadie, viendo como el dinero se acaba todos los días un poquito mas, como ya no tengo sangre en la cara para exigir a mis padres la operación a los ojos, ni nada que no sea lecho y comida por el resto de este año de mala suerte…recién me doy cuenta del valor del dinero y que apesta ser pobre…o irse volviendo eso que parecía tan lejano. Veo la televisión y me frustra ver el Cirque du Soleil, los paseos por alguna playa de arena blanca, el teatro…en fin, todo aquello vetado para mi. Tengo 26 años y tiempo de sombra que por ser vivido en soledad es inútil y obsoleto..es solo tiempo que pasa y se va.

Tengo 26 años y mi ex menor que yo, ya tiene su departamento propio y exquisitamente amoblado, su auto, su trabajo, su posición en esta vida, su camino sin carencias por Lima la Horrible…y yo aquí, postergada en el desván del olvido, en la casa de mis padres sin otra utilidad que escribir como enajenada para un montón de gente que trabaja frente a un computador 20 horas al día y que dice sentirse sola, cuando tiene todo de lo que yo carezco.

Para todo lugar donde quiera escapar se requiere una visa y una confirmación de que se ha trabajado por lo menos 6 meses antes, todo el Caribe exige vacunas, cartas de invitación y pasajes comprados. Venezuela es la peor de todas, allí poco falta para exigir a un peruano promedio, código genético para poder entrar sin problemas!
Probablemente sean Honduras y Rep. Dominicana los países que menos peros pongan para ingresar…y Singapur…si, increíblemente Singapur no exige nada mas que tus pasajes comprados…pequeño problema el idioma…pero valdría la pena no?

Mi acceso con el mundo es este computador en donde ya me luxé la primera falange de tanto jugar con el Mouse…mis padres se han compadecido de verme así de abatida, después de lo que ocurriera en Lima y me han ofrecido un viaje de 14 días por el Nororiente y un viaje por río a Iquitos…será cierto? ¿O es otra de las promesas de mis padres para tentar a sus hijas de que se vayan de casa y los dejen vivir su jubilación en paz?...No se…pero por si lo es, ya he aceptado, para ver si en Junio aun se acuerdan de su promesa y me permiten alejarme de mi terapia de introspección publica por un tiempo.

Bueno ya comenzó la catarsis…así que no anden con consejos evangélicos por favor.

lunes, mayo 01, 2006

Escribir para que me amen


Hoy he leído algo que me ha dejado rumiando su significado el resto del almuerzo:
“Es que tu escribes para que te amen”…entonces he dejado de leer el resto y he despertado de ese sueño de mediodía en donde confesaba mi verdad a un extraño.

Si yo escribiera para que la gente me ame, creo que no me castigaría tanto, ni seria tan contradictoria…probablemente escribiría cada post citando a autores y películas…a directores famosos, a pintores que me impresionan…probablemente intentaría parecer algo diferente a través de ese modo…intentaría vender una imagen culta y cuidada de mi…de una mujer que merece ser invitada a tomar una taza de café o una copa de vino en cualquier lugar del mundo…porque tiene la dicha de saber mas que el resto sobre las ciencias, artes y cultura.

Si yo escribiera para que me amen…daría un mensaje subliminal de que soy hermosa, de que no tengo que usar lentes para arreglar mi cara de loca…de que no tengo el cabello revuelto sobre mi cráneo duro…. ni el tamaño promedio de una peruana común…ni los 60 kg. Correspondientes más a tejido adiposo que a magra figura…intentaría decir que mido 1. 80, que soy despampanante y que tengo la nariz pequeña…me retrataría bella y pondría talvez fotos de partes de mi rostro que no considero desagradables… diría que mi abdomen es plano, que mis glúteos firmes, mis piernas torneadas…que no me considero fea…que soy solo diferente.

Si yo escribiera para que me amen…diría solo cosas buenas de mi, que la gente pudiera tomar como adorables…no seria vulgar en mis post…no escribiría tanta grosería sin otra utilidad que hacer mi lengua fuerte, para cuando me sea necesario...escribiría menos sobre erotismo mal comunicado…diría que soy una virgen loca en busca del amor correspondido…mas bien intentaría hacer un blog poético y suave…en donde la culpa y el remordimiento no tuvieran cabida…solo la belleza de parajes irreales y de sentimientos níveos…

Si escribiera para que me amasen…iría buscando otros blogs por medio mundo y alabaría no al ritmo en las letras de quien lo escribe…no a esa forma clara de decir las cosas a través de sus letras o tal vez de no decirlas…sino que intentaría lisonjear al ego de quien lo hace con palabras de niña tonta, para que me visiten mas a menudo…entraría y comentaría no sobre el escrito sino sobre la persona…y diría siempre “me encantas”, “eres fenomenal”, “eres mi héroe”, “sigue escribiendo para mi”…”lo que has escrito es esto que yo siento y que yo interpreto como mío”

Yo no puedo escribir para que me amen…porque no soy una persona a la que se pueda amar sin caer en contradictorios como “ te amo por eso te dejo”..., así de simple…porque no soy quien quisiera ser…lo que pude ser…o lo que la gente espera de mi…No puedo escribir para que me amen…porque yo no puedo amarme…porque sigo castigándome por la persona en la que me he convertido…porque aun no puedo aceptarme…porque no me siento bella, ni inteligente, ni interesante…ni tengo autores rusos en mi repertorio…operetas en mi discman…la habilidad de hablar varios idiomas para salpicar lo que escribo…ni amigo famosos que me acompañen en mis paseos a la luna…no tengo nada en mi que no sea humano y por lo tanto fácil de olvidar.

No puedo escribir para que me amen…porque yo no busco a nadie…porque cada vez que amo de lejos a una persona que me impresiona con sus letras, trato de alejarme lo suficiente para no parecer promiscua…porque a veces siento que lo soy…cuando mi corazón se ve ocupado por las letras/dibujos/canciones de tanta gente brillante y me siento imposibilitada de darles lo mismo que ellos me dan a mi…de darles esa belleza de letras y cuentos estructurados…de darles esa poesía que emana en cada línea que leo de ellos…
Tal vez lo único que puedo hacer entonces es ofrecerles un trozo de mi cuerpo…una oreja…una pestaña…una falange torcida…una comisura labial…porque es necesario dar de si algo para sentir que amas…y yo no tengo nada mas que este cuerpo miserable que desaparece en las líneas de mis textos…solo tengo este verbo torpe…y no quisiera tenerlo…porque tal vez tengas razón y escribo para que me amen…pero se que no lo merezco.

Una mujer se castiga entonces, ¿para ser aceptada a pesar de todo lo feo que pueda pintar de si misma? ¿para que alguien lea entre líneas y sienta que puede amarla, no por lo que dice…sino por todo lo que calla? ¿Entonces yo escribo para que me amen? ¿Esa es la conclusión?

domingo, abril 30, 2006

cuento sucio ( parte 16)

Eduardo camino toda la tarde buscando a Andrea por las calles de su corazón desolado. Guillermo tenía razón, ella era la culpable de todo, pero no podía sacársela de adentro. Camino en esa llovizna gris del invierno limeño y al llegar la noche ya no supo a donde ir. Los plazos se vencían y el no tenia nada, excepto deudas consigo mismo, culpas y alguno que otro resentimiento.

No supo en que momento de esa noche Pilar se le comenzó a pasear por la mente como un fantasma de su propia soledad. De alguna forma el tenerla cerca lo hacia sentir menos solo, cada canción desafinada en la terraza, cada paso suyo para acercársele trastabillando siempre en las palabras, cada vez que la veía llorar de lejos con la copa en la mano.
Pilar era como mirarse en un espejo…un espejo al que tendría que destruir para olvidarse de si mismo.
Por eso se lo había comentado a Guillermo, aunque pareciera solo un plan descabellado para hacerse de dinero fácil y no correr riesgo con el objetivo propuesto por Almeron y su gente. Necesitaban el dinero urgentemente y los hechos hablaban por si mismos. El apellido Rondon en Perú aun mantenía la fama de los millones robados durante el gobierno anterior y del escándalo por las elecciones fraguadas; Pilar y el resto de su familia eran parte de esa elite de beneficiarios y Eduardo no había pasado eso por alto desde que llego al edificio y supo que la Fiscal Rondón era su nueva vecina.

Ahora a mitad de la noche, sentía un extraño remordimiento por haber propuesto a Guillermo el cambiar de objetivo, cuando ya Almeron había enviado el video sobre el objetivo y el plan a ejecutarse.


Pilar- pensó Eduardo- en que maldita hora te cruzaste en nuestro camino Pilar”.
Entonces toco la puerta, se envolvió el lazo de cuero en la mano derecha y espero a que ella saliera.

Pasaron algunos minutos antes que la puerta se abriera y la luz naranja del salón iluminara la figura de Eduardo Glez parado en el umbral. Pilar estaba frente a el y se veía diminuta y frágil envuelta en la bata negra de bordados orientales. Por un momento Eduardo pensó que se veía casi tan frágil como Andrea la última vez que la vio. Pero los cabellos de Pilar estaban atados y algunos mechones ocultaban sus ojos negros y duros como dos escarabajos atrapados en sus cuencas. Eduardo se vio reflejado en ellos y se sintió nuevamente un niño cruel haciendo cosas de hombres.

Pilar lo vio ante ella ojeroso y triste; en medio de los efectos del vino ella lo percibió solo y quiso acogerlo en si. Pilar pudo haberse tirado en sus brazos, pero algo se lo impidió, tal vez ese pudor que era mal consejero cada vez que quería entregarse por amor a alguien.
“el sexo siempre es mas fácil- pensaba Pilar- lo realmente difícil es hacer el amor”

- Hola, quiero tu ayuda- pronuncio Eduardo fríamente- me dejas pasar?
- ¿Ayuda? ¿ Mía?- Pilar se sintió mareada- si claro, pasa- dijo mientras se apartaba de la puerta y dejaba pasar a la enorme figura de Eduardo a ese departamento al que jamás había entrado ninguno de sus eventuales amantes.
La música de opereta sonaba ahora en el salón y el avanzo hasta el centro de el, iluminado por las luces naranjas de las lámparas
encendidas, giro hacia ella con las manos empuñadas y se la quedo mirando sin decir nada.
Pilar tambaleante y con el cuerpo húmedo, lo miraba sin entender. Trato de tapar sus pechos abrazándose a la bata y le devolvió esa mirada larga de los que creen encontrarse después de una larga ausencia.
- disculpa ¿quieres una copa?- fue lo único que se le ocurrió a Pilar decir, después de un buen rato.
Eduardo asintió con la cabeza y ella fue por el resto de la botella de vino que debía estar aun junto a la tina del baño.

Pilar estaba ebria y el lo sabia por ese olor que emanaba de ella cuando abrió la puerta, por ese caminar torpe mientras salía del salón, por ese rubor en sus mejillas de niña/mujer, pero lo que mas delataba su ebriedad, era ese gesto sereno y de parpados caídos con el que lo había recibido. Ese gesto que le quitaqba la actitud defensiva de siempre.

Los ojos de Pilar eran negros, no como los azules de Andrea en donde Eduardo se zambullía y perdía la cordura…eran negros y duros, pero a pesar de ello parecían siempre unos ojos mojados, pidiendo ser secados.

Pilar volvió al salón con el cabello suelto y vio a Eduardo de espaldas mirando por la ventana cerrada, a la bruma invernal tragandose los edificios y las calles vecinas y convirtiendo a Lima en una ciudad fantasma. Pilar se quedo mirándolo y dejo la botella en el piso, no podía soportar mas tanta ansiedad, tantos meses permitiendo que el diera el primer paso. El estaba allí, en medio de su casa y estaba vez no dejaría que huyera de ella…lo atraparía con el amor que guardaba para el aunque el se negara a aceptarlo.

Entonces se abrió la bata y se quedo desnuda a sus espaldas sintiendo esa seguridad que le da a una mujer el saberse sin ropa. Cada vez que se desnudaba, Pilar era otra. Tomaba el control de todo y se sentía fuerte…decidida y sin culpas.

Pero era Eduardo, !demonios…no podía arruinarlo con el, no debia!

El encendió un cigarrillo junto a la ventana y Pilar perdió el valor que da saberse con la iniciativa, vio la bata a sus pies…era mejor ponérsela antes que Eduardo se diera cuenta de su osadía. Cogio la bata con prisa e intento cubrirse antes que el se diera vuelta.

- no te tapes, te ves mejor sin artefactos- dijo Eduardo aun de espaldas y apagando el cigarrillo en la ventana

Ella sintió electricidad en su piel y fuego en las mejillas al saberse descubierta
¡que necia! El la había visto todo el tiempo por el reflejo de la ventana. Toda su espera porque Eduardo diera el primer paso se acbaba de ir a la mierda!

- y el vino? – pregunto mientras se volvia hacia ella para verla de cerca
- aquí...- Pilar cogio la botella del piso y se acerco a el,desnudado el cuerpo, con la copa en la mano y la botella en la otra.

Temblaba mientras los ojos de Eduardo se detenían en cada pliegue y cada comisura sin maquillaje de una Pilar desnuda. Tomo la botella de sus manos y lleno la copa que permanecía en la mano de Pilar, vertió el vino desde su altura y el chorro sonó con todos sus ecos en su corazón desierto. Pilar emanaba humedad por sus esquinas ocultas
La copa siguió llenándose hasta llegar al borde, mientras Eduardo la miraba sin pestañear. Pilar vio la copa llenarse y rebalsar en su mano sin que Eduardo se detuviera. Cuando el vino mojo su mano, el tomo la copa y lamió su mano mojada como un cachorro a su dueño.
Cada dedo de Pilar fue besado por la lengua de Eduardo. Pilar gimió sin darse cuenta cuando el puso la lengua entre su dedo índice y el medio y fue cuando el levanto la cabeza y la vio del color del vino, con una piel transparente y unos ojos de universo incendiado. Tomo la copa llena y la derramo por su cuello y al igual que un vampiro, termino de beber allí la última gota del llanto de las uvas.
Pilar gimió una vez mas y se entrego a el sin poner remilgos ni hacer preguntas. Entonces comenzó la violencia usual de los que no saben como amarse sin hacerse daño. La violencia al amar de los que se sienten solos y encontrados.

Pilar quería llorar de emoción, sentía que era su ultima noche en este mundo...y probablemente no carecía de razón.


Caminando



A mi me hace bien caminar...me hace bien hacerlo sola...pero es mejor hacerlo acompañada...Cada vez que me he enamorado ha sido caminando...y no hablo de ese amor que se toca, se posee y se deja...hablo del amor de mujer, ese amor que no tiene palabras y que te deja con los ojos pegados por petalos de flores...con alas de angel...con los pies ligeros...con el cuerpo fragil...ese amor de mujer simbólico y fugaz...de sueños etéreos...
A mi me hace bien caminar...porque cuando camino al lado de un hombre lo voy descubriendo...e imagino que el hace lo mismo conmigo...que nuestros pasos a veces llevan el mismo ritmo...y nos acompasamos de los sonidos de la ciudad...flotamos entre las luces de los autos y entre los brillos de estrellas...caminamos y nuestro cuerpo adopta extraños reflejos en cada espejo de la ciudad desierta...desierta de mas gente simple...llena de dos enamorados...como los que en ese momento caminamos y nos entregamos sin mediar palabra...
He caminado lado a lado con hombres de caminar rapido...con hombres de pasos largos y decididos llegando prisa a su destino...he caminado de la mano de hombres de manos pequeñas y he sido guiada en la multitud por ellos y me he sentido protegida...tan pequeña, como un angel de azucar...He caminado al lado de hombres enormes..y al mirar a un costado solo he visto su sombra protectora...el perfil de su hombro grande en el rabillo de mis ojos...he caminado con hombres que hablan monologos que no deben ser interrumpidos...y con otros que son silentes y te lo dicen todo, porque no camina delante, ni detras, simplemente al lado tuyo...
Yo me he perdido en la ciudad, en caminatas de dias enteros...en que la ciudad desparecia a mi paso y se iba reconstruyendo sola...volviendo diferente a mis ojos...se volvia una ciudad nueva...con tonos de grises y sepias...del color de un borron de lapiz...convirtiendose en una nueva acuarela...en mis ojos y para mis ojos...Porque yo he caminado tanto...y he amado sin ser reconocida...a traves de mis simbolicas formas de interpretar el amor que me es dado...
Y he caminado con hombres de paso cansado...colosos enormes que cargan las penas y las alegrias de algun pasado que no es el mio...y he envidiado su caminar lento...como del que siempre camina solo...y no me ha herido que no me tomen de la mano...los he visto caminar a mi lado y en medio de una tarde cualquiera he querido acogerlos en mi...acoger su extraño pasado...su futuro incierto...he querido ser su fin y su medio...he hallado esos hombres enormes...de manos gigantes con lineas partidas...y los he amado...
Porque yo amo asi...amo mientras camino al lado de alguien...amo adivinado que piensa mientras camino...amo analizando el porque me toca o no me toca...el porque habla o no habla...y siento que los voy conociendo...porque a los hombres no se los conoce en la cama...sino en esa largas caminatas en que una mujer no dice nada...pero les grita por todos los poros..Hoy soy feliz mientras camino contigo...soy tan feliz, que ya no quiero volver a casa...

Regreso a San Juan y todos los por qué

Lo último que escuché antes de girar la cabeza, fueron las ruedas del auto acelerando en el asfalto y alejándose de mi a toda marcha. Me aca...