sábado, septiembre 27, 2008

Ok, escribiré aquí, porque ya envié todos los mails pendientes y porque no puedo concentrarme en el libro que estoy estuiando y porque éste ya se volvió un blog enteramente personal.

No sabía que eso pasaría cuando comencé a ejercitar mis deditos en pos de una nueva historia, pero bueno...que mas da? Lo único beno/malo, es que como ya no viene tanta gente solo pasan a obsrvar algunos tíos viejos conocidos de mi otrora época de blogger.


Caray...no sé de que escribir, sería mas fácil hablar con alguien, pero si salgo no terminaré el libro y ese capítulo es bastante aburrido, mas que para médicos parece para ingenieros.
El otro día que renegaba d emi poco tiempo libre para hacer vid social unod e mis compañeros me dijo que le ponga visión positiva, que debería sentirme como parte de ua élite porque pocos llegan a ser médicos y poquísimos hacen la especialidad que yo elegí y poquísimas mujeres terminan la especialidad que yo a duras penas llevo...O sea, deb sentirme feliz por pertenecer a una élite de nerds sin vida social...ay!

Ascención a Machu Picchu

Para fotografiar esto...
Esta necia (yo pues, quien mas)
Tuvo que subir hasta ahí a esperar a que amaneciera...


Se llama la casa del vigía y helarse el trasero con un montón de desconocidos en espera de un milagro ( que escampara ) fue una experiencia maravillosa.

viernes, septiembre 26, 2008

Y claro que esa tarde que me quedé sola empecé a quererme: No llamá a nadie en busca de apoyo o consejo, seguía pensando en él, era obvio, un último beso que quemaba los restos de las bocas vanas que pasaron por mi lengua.

Y claro, llegó la noche y pensé como era habitual en mí, que tal vez era mejor no volver a verlo, siempre me habían gustado las historias truncas derramando alguna belleza, llegar al final de ellas, siempre creba pánico...y yo ya estaba cansada de sentir miedo. Esa noche me fui, como me voy siempre jurando no mirar atrás, pero como cada mañana volví tras mis pasos en busca de un beso fantasma.
Esa mañana salió sol en la ciudad mas triste del mundo, la gente se desperezó de su largo disfraz taciturno, hicieron muecas extrañas, caminaron ligero y en un santiamén se prepararon para recibir una estación entera de sol y brotes en los árboles. Allá afuera alguien reía diabólicamente de nosotros, era tan fácil hacernos felices bstaba un rayito de sol en el cielo, para volvernos crédulos.

jueves, septiembre 25, 2008

Microhistorias

Y claro, la tarde que regresé a casa, mi cama estaba revuelta como siempre y en la ciudad soplaba ese viento infernal que hacía volar por el aire a las gallinas y la ropa interior colorida.
Pensé que acaso fuera una buena seña haber vuelto en un día de caos, como en el inicio del universo, al abrirse la matriz de tiempo para crear una manada de gente solitaria adoradores de fuego.
Durante el inicio de la primavera de aquel 2008 aciago, lo único realmente milagroso fue ver florecer en mi pecho un poco de esperanza.







(Estoy oyendo Qué hace una chica como tu en un sitio como éste?)

martes, septiembre 23, 2008

no tengo sueño...

asi que para provocar algo de adormecimiento empezaré con el viejo truco de "qué es lo que deseo?" (como soy tan mujer= consumista/indecisa/caprichosa/ocurrente, esta labor me quitará varios minutos de vida y de tanto pensar caeré muerta de sueño) A ver...

qué deseo?

- Un frapuccino...y no estar enferma
-irme de esta ciudad horrible y tomarme unos 6 meses sabáticos en algun lugar con mucho sol y gente alegre
-tener algún amigo fanático de Calamaro, para no sentirme tan freak en el concierto de Calamaro
-tener algun amigo con dinero para botar y que me invite a la presentación de Bajofondo en Lima
-un helado de lúcuma al despertar mañana
-una carta de Rafa
-tener "El mundo" aquí mismo y autografiado por J.Millás
-un cd de Iron maiden, porque no tengo en claro que tocaban
-tener mas imagincación porq no se me ocurre q mas desear...

(se escuchan grillos literalmente)

desearía...que fuero de nuevo un jueves en alguna playa del mundo y hallarmelo en la playa como si nos hubiéramos conocido desde siempre y hablar de libros y de poesía como si tuviéramos todo el tiempo del mundo y reirnos bajo ese sol calcinante de las siete de la mañana y dudar de si me vio nadando desnuda o si solo me habla porque al igual que yo quería simplemente hablar de nada. Y de nuevo fingir que el tiempo no pasa y que mi avión parte en 2 horas y que el suyo en 7 días e ignorar que no hay tierra que pueda albergar en un mismo lugar y en un mismo momento a dos solitarios, soñadores como nosotros. Fingir que no me importa saber que no nos veremos mas, mientras el mar se encrespa en nuestra primera y última madrugada juntos. Fingir, que ese milagro de hallar y ser hallado puede ocurrir una y otra vez, aunque en realidad siempre suceda solo una única vez y de esa vez no squede el recuerdo el resto de nuestro vida.



Desearía poder crear mas que palabras y líneas, volver a intentar pintar algo, volver a intentar dibujar, volver a intentar diseñar vestidos...Volver a intentarlo y que el tiempo no corra tan rápido, ni que mi día esté sujeto a relojes, horarios, personas, demandas, pedidos, gritos de rabia, de auxilio, el caos ususal de la gente que se abandona a morirse minuto a minuto, trabajando, siempre trabajando.


Desearía volver a enamorarme y sentir de nuevo ese dragón chino en el estómago, creciendo mas grande que yo misma, dándome fuerza para hacer lo que sea posible. Esa fuerza de creer, que a menudo me falta.

Desearía volver a creer en las personas, a confiar en la gente y dejar de pensar que el ser humano es malo pero aun así hay q hacer algo por él. Desearía tener un poquito de fe en que la gente es agradecida y un día las cosas se revierten y si haces el bien , el bien se te devuelve...bueno, tendría que dsear vivir muchos años, o creer en la vida eterna, para creer que el bien retorna a ti...asi que creo que ese deseo no cuenta.

Desearía que nunca se me acabe la libido. Que no me vuelva una ama de casa aburrida priorizando su trabajo o una imagen ante el resto de gente. Quisiera seguir siendo tan sexual como hasta ahora, aunque me desesperen las esperas en pos de...alguien que se sepa entregar y sepa tomar.

Desearía publicar un día un libro, en papel e impreso, aunque para ese tiempo ya nadie leyera textos impresos y todo se dijera simplemente por internete, quisiera morir con la satisfacción de haber puesto en papel algo mas que un testamento o una receta médica. Y no hablo de publicar como médico, hablo de publicar como yo misma, la de aquí dentro al que se cambia el apellido a nombre de herramienta, la que se quiere matar a diario pues.

(Dije matar, no suicidar...debo recordar que no debo mencionar la soga en la casa del ahorcado)

Desearía conocer a Fito Páez y estar en un estudio con Iñarritu. Desearía un jacuzzi para mi sola ...bueno tambien para Iñarritu...y muchas violetas en el agua...( Ok, que el jacuzzi sea para mi sola, los hombres no entienden esas tonteras) velas en el piso, una gran ventana y una vista de París amaneciendo (en primavera, no ahora)


Desearía conocer Tailandia a pie y saber bailar tango la proxima vez que esté en Bs As.
Hacerme una liposucción y salir a bailar samba en Rio (no digo calata, porque la verdad me fascinan esos trajes de piedritas)

Desearía estar en un concierto en la misma tabla que Nacha Pop ( aunque ahora se vean decrépitos y hechos mierda) y sentir esa fuerza al oir mis canciones favoritas.

desearía...(ya estoy bostezando) un perro y vivir al aldo del mar. También estar embarazada y que sea una pequeña niña, hija de alguien a quien en realidad ame.

Desearía poder contar un día, sin usar mi nombre de alter ego, que escribía, escribía y escribía siempre de mi y de mi mundillo de seres alocados y que alguien entienda ese punto de mi vida, sin joderme ni alabarme. Que disfrute como yo de ese tiempo en que todo Prozac era sustituido por letras que a veces sonaban bien y otras una porquería...misma vida hippie, que alguien recuerde que fue bacan esa época mía, aunque nadie recuerde exactamente porqué.


Ok, ya tengo sueño....hasta mañana a mi.

domingo, septiembre 21, 2008

III. Con la maletica



Ha escampado el cielo- me dijo él, esa mañana. Y yo me di cuenta que jamás en mi vida había oído una frase como esa.

De Bogotá solo conocí el aeropuerto, un bar y un hotel demasiado alto. Se supone que decidiría acompañarlo en el camino de conocerlo, odiarlo, amarlo. Y vaya que decidí. Acostada sobre su pecho, en una tina redonda acababa de decidir, que seguiría mi camino con él adonde fuera.

Entonces, partimos a Cartagena. Yo, aunque había perdido un poco el miedo, no dejaba de pensar que “si algo sucediera” ya no tendría dinero con qué volver a casa. El adelanto en el trabajo solo había alcanzado para comprar el boleto de avión ida y vuelta a Bogotá y aunque visitar la playa estaba en los planes, nunca me pareció demasiado cierto, que yo pudiera conocer el Caribe. Él, había planeado esas vacaciones en demasiado detalle y a mí, me asustaba la idea de seguir tomando aviones a quien sabe dónde.

Nuestra primera mañana juntos, caminamos de la mano por un aeropuerto atiborrado de gente, yo con el cabello mojado y él llevando mi maleta pequeña. Esa que luego sería mi "maletica" para cualquier viaje a su lado. En el cielo, las nubes se unían por el rabo ocultando la tierra que a medida que ascendía el avión empequeñecía hasta volverse una mancha rojiza del color del olvido.


Hasta ahora pienso en Cartagena como una ciudad de ensueño, llena de murallas y rastros de piratas. ¿Qué importaba si mis padres se morían del susto buscándome como si me hubieran secuestrado? ¿Qué importaba si moría mañana? Mi única verdad en ese momento era su mano tibia, sujetando mi manita húmeda. Llevándome por islas y puertos a beber el café tinto y a bailar en las calles como si fuera de nuestra vida el último día.

Para ese tiempo él ejercía ese poder en mí. Podía hacer surgir castillos de la nada y llevarme a través de su palabra a sitios inimaginables en donde no había límite de tiempo. Pensé con inocencia que la vida sería igual siempre. Que su presencia en mi vida aseguraría días de carnaval y noches de vino eternamente.


Mi familia comenzó a buscarme desesperada, mi jefe envió cartas de despido. En Lima, la triste la gente me buscaba para que regresara a una vida de pesadilla y de despertar a nada ¿qué les importaba a ellos si yo quería dinamitar quien fui y transformarme en lo que sería? ¿Acaso alguien se había tomado la molestia en creer que mi vida podía ser diferente?


Los viejos dicen que fue ese amor loco el que me cambió para siempre. Yo pienso que fue la decisión de seguir a alguien. Yo no estaba enamorada, no me enamoré al volverme suya, ni al aceptar ese viaje de aviones, yates y playas escondidas. Tal vez, me cambié al creer que todo era posible, al volverme loca, al creer, que todo era posible a su lado.

Ya ha escampado el cielo- me dijo esa mañana. Y yo supe que jamás había oído esa palabra, porque en mi realidad, el cielo jamás escampaba, ni las nubes jamás se retiraban a ver un rastro de sol. Porque en donde yo había nacido, la gente se miraba la punta de los pies para seguir adelante…Y yo sólo tenía 21 años, una edad en la que sólo se busca poder volar, pero hasta ese moemnto nadie me había avisado que yo podía tener alas.

Regreso a San Juan y todos los por qué

Lo último que escuché antes de girar la cabeza, fueron las ruedas del auto acelerando en el asfalto y alejándose de mi a toda marcha. Me aca...