sábado, julio 11, 2009

Rumbo a los treinta

Los años no pasan en vano- me dice Ceres-Recuerdas cuándo aún éramos vírgenes?

Me echo a reir. Parece casi un siglo. Ceres es mi mejor amiga del colegio, lesbiana, fanática del metal y de los libros filosóficos. También una mujer de treinta que como yo, ve la gente formar familias a su paso.

Estoy a puertas de las 3 décadas y siento que someto los mismos errores de cuando era quinceañera. Que aun me quedo los fines de semana en casa, sino ya para leer, ahora para hacer algo de gimnasia o ver alguna película sin compañía ruidosa.

Hay días que igual que a mis quince, sigo buscando soledad y nadie que interrumpa mis pensamientos.

Ceres, se ríe y me dice que tal vez vuelva a Perú, que de Italia ya está cansada. Yo en cambio le cuento que de Lima ya estoy aburrida, que quisiera fugarme a alguna parte. Que ahora tengo un trabajo, gano dinero, no tengo hijos, marido ni mascota. Ni siquiera una familia que viva conmigo y sin embargo, sigo sintiendo que esta no es la vida que yo quería para mí.

Ya no me agrada viajar sola. No me interesa regresar al Jorge Chávez y que no haya nadie esperando por mí. O dormir sola sin nadie que me abrace cuando me doy la vuelta ante una pesadilla.

Muchos de mis amigos tienen hijos y hablan de ellos, como si el mundo se acabara en sus vidas. Como si la vida de sus engendritos, fuera una extensión de sus propios sueños. Yo aun no consigo los míos. Por qué debo escuchar las aventuras de pequeñas personas de las que apenas puedo vislumbrar el origen de su ADN?

A los casi 30 años, me sigue dando miedo entrar a lugares llenos de gente. O hablar de música con chicas menores que yo. A veces temo meter la pata y mencionar a algún tío que no sea de esta generación. Hendrix?? Quién es ese?

Temo aun levantar la voz si una vendedora me trata con desdén. O cambiarme la ropa de cirugía y quedarme en cueros ante mujeres que ni conozco. Revisar tallas de ropa interior a los ojos de otra gente ( si son hombres peor ) o dar la iniciativa para ir a bailar.

Me causa desazón pero lo hago, sin embargo. Porque se supone que soy adulta y no me debería dar pena hacerle la charla a algún tipo que no conozco. O hablar de poses sexuales con mi mejor amigo, como si no notara que se le está levantando de solo mencionar lo que hace en la intimidad son su novia.

No me debería dar pena pues. Por eso almuerzo sola, asi me coqueteen los mozos o hago cotizaciones de vacaciones que tomaré sola, porque mis amigas siempre andan con los números en rojo. No me da pena, decir que de nuevo ando sola. Que no hay ninguna pareja formal cerca, pero si varias inivitaciones para salir y alguna que otra mas caprichosamente descarada.

No me da pena que antes de este Diciembre, habré rechazado a mis casi 30, tres propuestas de matrimonio y una de sexo grupal.

No me da pena, pues. Porque se supone que soy adulta y tengo una profesión y pago mis cuentas y vivo sola y tengo gente a mi cargo que me saludan como Dra. y jamás por mi nombre. Y se supone que todo eso, cuando lo pensaba a los quince, debía llenarme. Porque se supone que se supone que ese es el camino correcto y natural de las chicas inteligentes, que no se embarazan a media carrera.

Es esto suficiente, sin embargo?

Es suficiente contar los días para llegar a los 30 y sentir que no planté un árbol y jamás escribí el libro que quería? Que no pasaré la noche con el hombre que quiero. Que no me daré vacaciones junto a un montón de amigos. Que mi casa no es propia.

Es suficiente si tengo esa vida plástica de los demás treintones y finjo que esto es éxito. Que esto es adecuado?

Lo debe ser para alguien que no sueña. Que se trazó como meta sólo esto.

Para mí, aun no es suficiente.

No es suficiente nada, por eso me quejo y jodo y jodo. Y vivo soñando un futuro que no llega. Un día después de mis 30. Un día en que despierte y me sienta completa.

jueves, julio 09, 2009

Gracias

Escribiré, ejem y mientras me aclaro la mente y me visto con algo cómodo te voy contando que el día es claro aquí, que no he sentido invierno mas tibio y días mas largos desde hace mucho tiempo.

Me siento como hace 3 años, saliendo temprano y almorzando sola. Mendigando metalmente una persona amiga con quien compartir una charla. De lo que sea, incluso de sus secretos más íntimos.
No me importa. Yo ando buscando algo, alguien, que me acompañe a caminar en los días claros y a escuchar música cuando atardece.

Bueno, empezamos. Me hago el moño guerrero de siempre, pero ya no uso gafas. Me operé los ojitos y ahora lucen naturalmente ojerosos siempre. Soy un panda, una trasnochada eterna que se pasa el día soñando.

Me froto las manos y giro en la silla naranja antes de entregarme a ti, a escribirte. Porque así es esta vida, debe existir alguien para recibir estas cartas. Un cable que encaje en mi cajita de luz y me ilumine.

Debe ser así, sino no tendría esperanza. Nunca. Que trsisteza, sería!

Ahora oigo música lenta pero divertida. Es música cálida como este día y me arrojo a escribir y pensar mientras escribo, que hoy fue como hace 3 años, cuando iba a almorzar sola y los mozos coqueteaban conmigo, pensándome desesperada.

Qué hace una mujer arreglada almorzando sola? Que hace revisando el celular cada 5 segundos en busca de una llamada que sabe que no se dará? Fingiendo que espera a alguien, cuando en realidad es nadie quien vendra.

Nadie.

De eso vive ella, de escribir para personas sin rostro, historias que no se terminan.


Hoy me puse a pensar que la vida siempre da vueltas y yos igo esperando. Son escasas las islas de mi vida en que estoy acompañada y gozando de un almuerzo acompañada. Por lo general me recuerdo dándome un gusto a solas. Como los tocamientos. Como todo eso.

Son 70 días sin sexo. Sin buscarlo, sin tenerlo. Si siguen pasando los días irté olvidando que se siente. Iré olvidando la ansiedad de estar acompañada de noche, de sentir una ola de calor penetrándote, cuando te enamoras.

No, entonces no es sexo. Sexo lo puedo tener, cualquiera lo tiene. El sexo es feo, frío, automático. Lo que yo no tengo es pasión, deseo. No tengo hace 70 días una piel que crepite encima mío. No tengo aromas que me hagan sentir salvaje y dispuesta a todo.

No los volveré a tener. Incluso haciéndolo con la misma persona. No volveré a sentir esas cosas. Pues es el sexo una cosa mental después de todo. Una asociación de ideas de deseo y posesión. Yo ya no quiero eso. No con la misma persona.

Yo quiero mas cosas. Cosas grandes llenas de eventos minúsculos, de detalles inesperados, de esas cosas pequeñitas que hacen que las cosas grandes funcionen.

Yo no quiero guardarme lo que siento...(es parte de la canción Gracias con J. Drexler y O. Portuondo....si la oyes sabrás que sentí al escribir hoy)


Me siento a escribir, pero aun no se qué será. Este ha sido solo un ejercicio previo.

Gracias por leerlo

;)

miércoles, julio 08, 2009

Julio 8. Desconectada

Dado que me hallo sin internet, me daré la única oportunidad desde hace mucho de escribir en Word. Odio hacerlo, tú sabes, corrector de palabras, opción de sinónimos, contador de letras. Es como escribir con trampa. Sin darte cuenta terminas borrando todo lo que inicial y alocadamente escribiste.

No sé, son cosas mías. Antes Enrique me leía, ahora bueno, ahora es como dice el título del blog, Ya No hay Mas Ruido y por tanto escribo ahora, para algún día recordar que escribía, que pensaba que deseaba cosas a los 30 que tampoco- es probable que no- las consiga a los 40 ó 50.

Suena Miles Davis, no porque lo haya puesto, es por la película. Finding Forrester después de todo es una película inspiradora, en ciertas escenas.
La tarde es nublada, pero cálida. Hace mucho que no disfrutaba de un invierno en que no tuviera que usar o abrigo o casa o gorrita y guantes. Hace mucho que no sentía que podía caminar pacíficamente sin cubrirme de todo.

Hoy pensé que tal vez me quedaría sola. Tú sabes, faltan 5 meses para que cumpla 30 y cada vez hallo más defectos a la gente, cada vez pongo más barreras. En 10 años de práctica como buscadora de amor, sigo cometiendo los mismos errores y esta vez no me refiero a sexo en la tercera cita, sino al hecho de ilusionarme y desilusionarme casi en la misma semana. En inventar rupturas trágicas y tomar decisiones tajantes, que solo me logran un poco más de daño.
No sé, a lo mejor no sé como retirarme poco a poco. Como desaparecer de la escena del crimen sin salir corriendo. Como fingir que no me importa. Para mí los finales son trágicos, definitivos. Para siempre. Porque no me va eso de ser equilibrada, soy apasionada en todo, incluso en decir adiós.
Aunque es una linda manera de decirlo, tal vez solo sea que poseo esa habilidad de la gente como yo de ser histriónica, bipolar y la mayoría de veces ansiosa. Una ansiedad que me carcome y con la que sólo se terminar de un modo, diciendo Adiós.
Estaba pensando que tal vez era adecuado estar sola, porque a menudo pienso que no hay gente adecuada para mí. A menudo siento que valgo demasiado. Que nadie me comprenderá totalmente. Que si tengo algo en común en lo intelectual, quizás esa persona no comparta mi gusto por bailar y pasarla bien. Que si comparte un poco de mi visión cítrica de las cosas, de las ganas de joder por joder, tal vez no me entienda cuando hablo de las cosas médicas que a continuo me rodean. Que si tiene algo en común al hablar de ternuras y al jugar a ser infantil y casi rayando en el engreimiento mas vano, tal vez no me comprenda cuando busco ser profunda hablando de películas o música no muy comercial.

No soy un bicho raro, hay mucha gente como yo. Solo que soy tan tonta que creo que alguien tiene todos los ángulos que necesitan mis aristas. Soy tan ilusa que creo que tendremos más en común que solo un tema. Soy tan ingenua que pienso que cuando una relación empieza debe ser para siempre. Por eso a la primera que no funciona, huyo o hecho, pero no lo sigo intentando, porque como ahora, no puedo imaginarme pasando el resto de la vida con alguien que me hace sentir vana e idiota.
Debería dar la oportunidad de crecer juntos, de amoldarnos, de amoldarme a otra persona, de ceder un poco. Pero a esta edad solo conozco dinosaurios como yo, muy grandes para espacios muy pequeños, destruyendo todo a su paso sin darse cuenta. Gente idiota como yo, que apenas se siente invadido desea volver a su espacio solitario, a su libertad única e irrepetible. Que apenas se siente atrapado huye.
A esta edad me doy cuenta, que tal vez es demasiado temprano para todo. Que apenas soy un infante desesperada porque las cosas lleguen ya y ahora, sin un ápice de paciencia.

Fin.

Regreso a San Juan y todos los por qué

Lo último que escuché antes de girar la cabeza, fueron las ruedas del auto acelerando en el asfalto y alejándose de mi a toda marcha. Me aca...