sábado, noviembre 18, 2006

Llamadas de Hombre

¿Por qué los hombres nos llaman? No sé, no deberían hacerlo.

Hay noches que me despierta el sonido del celular o el teléfono o de vez en cuando la puerta. Yo duermo mucho, pero duermo con los ojos abiertos. Me acuesto y reposo mi cabeza sobre la almohada, recordando cada suceso del día. Entonces suena.

Y yo quedo preguntándome, mientras veo la luz del celular encendido, si debería o no contestar. Si esta vez diré mas que un simple: “Ah, eras tu”.

A veces me siento despreciable, por hacer las cosas que me han hecho y me han dolido.
Por contestar sin ganas, por hablar monosílabos. Por burlarme y así evitar una charla larga. Tal vez es solo él, solo la gente que últimamente ocupó partes de mi vida. Tal vez sea desánimo.

Hubo un tiempo en que no me avergonzaba llamar yo primero. Era un acto de valentía, así lo entendía yo. Tenía miedo, vergüenza de hacerlo, pero lo hacía y llamaba y decía:
¿Qué haces hoy? Pero no eran mis amigos, no es como llamar a A. para quedarme hablando una hora de nada en particular. Era un acto de valentía porque era mi iniciativa de salir, luchando contra el tedio natural al otro lado de la línea.

Ahora no llamo a nadie, ni llamaría a nadie para salir. Reviso mi agenda y pienso que no hay ningún número que valga la pena hacer el esfuerzo. Preferiría que me llamen.
Pero…

No sé porque me llaman los hombres a los cuales trato mal. Aquellos con los que jamás tendría nada, ni volvería a tener. Me llaman al celular a la media noche, haciendo gala de todo su ingenio para decir un Hola que no suene mil veces dicho.

No me admira nada, todo me lo han dicho. Lo bueno, lo malo y lo inventado.

A veces no sé porque llaman los hombres al teléfono, después de un No que suena rotundo, después de portarme mal como se han portado conmigo. Devuelvo la bofetada al mundo en una forma inconsciente, que no puedo evitar. Tal vez sea solo falta de interés. En todo, en todos.

Tal vez, sea solo que marcan el número equivocado.

En el Bus

Casi no tengo tiempo para escribir, estoy en un proceso de observación. A veces me toma dos horas al día. me subo al bus y observo por la ventana la tarde que va cayendo, lasluces de neón en la avenida cuando oscurece. Las ramas de los árboles cruzándose como una bóveda verde frente a mis ojos.
Ningun recuerdo es para siempre, son solo archivos temporales de los que saco información pàra ese día en especial. Mañana no será ni la misma tarde, ni nlas msmas luces, ni las mismas hojas delos árboles. Mañana será otro día de observar y memorizar detalles que me hagan ver el mundo a color.
A veces quisiera ir oyendo música, pero prefiero enterarme de esas conversaciones de autobús, tan frívolas algunas, entre jovenes, viejos, mujeres. La gente va hablando en los buses y yo cojo retazos de sus charlas, las hilvano, las acomodo, creo historias. De vez en cuando alguien con fisonomía interesante. De vez en cuando alguien.
Me muero de sueño.

viernes, noviembre 17, 2006

La Niña Loca

Parte 3: La Niña Loca
*
*
*
La siguiente vez que la vio, era Octubre y casi la había olvidado, pues había caído en la cuenta que tal vez era solo un sueño y no se atrevió a buscarla. Algunas noches después de ese encuentro casual de cruce de miradas, había soñado con ella. La había imaginado con ropas árabes que tapaban todo su físico y, solo dejaban ese par de ojos negros, mirándolo curiosos, se despertaba con una erección después de tanto tiempo, que trataba de apagar en los brazos de Carmen.
Esa semana hicieron el amor seguido, era un sexo rápido y sin palabras, más brutal que buscando abrigo. Luego de eso se sentía algo mas tranquilo. Iba a la editorial y se pasaba horas enteras pensando que de raro tenia esa mujer sobre él, si existían las almas gemelas y a menudo dudando si en realidad ese episodio había ocurrido. Fue por esa razón y al ver que estaba cumpliendo más que mal su trabajo, que lo habían cambiado de área; fue ese día que salía de la editorial por la puerta principal en vez de la de servicio, cuando la volvió a ver, pero esta vez no era una aparición, era ella.

Menos bella de lo que la había estado imaginando, mas fresca, mas joven, mas real. Con una sonrisa entre inocente y burlesca y esos ojos negros grandes mirándolo de cerca.
No lo podía creer. Debía estar loco, esa visión lo estaba atrapando de nuevo.
- Hola- le dijo la alucinación.
- Hola – articuló él, respondiendo a su saludo.
- ¿Trabajas aquí? – ella seguía sonriéndole con unos dientes blancos que nada tenían de fantasma.
- ¿Yo? Eh…si…. ¿Se te ofrece algo?, agregó tratando de componerse.
- Quisiera hablar con usted. Si dispone de un poco de tiempo.
- Por supuesto- dijo Sebastián, más turulato que nunca. De todos modos no había que contradecir a las visiones.
-¡Perfecto!- Conozco un café aquí cerca- si no le molesta podríamos ir allí.
- Claro.
Sebastián estaba algo contrariado, no se atrevía a decir nada, tal vez la joven lo estaba confundiendo con alguien. O estaba viviendo el sueño que ya se había imaginado noches antes. Mientras caminaban ella le comentó que había pasado muchas veces antes por la editorial pero que no se había atrevido a entrar.
“Si me hubieran dicho que iba a ser tan fácil, no me lo creo”.
Su acento no era español definitivamente, hablaba con ese seseo maravilloso pero de otro lugar. El Caribe pensó el.
Era mucho mas pequeña que él, pero caminaba con la soltura del que jamás se ha dado por aludido cuando dicen “Bajo”; las mujeres suelen ser virtuosas en ese tema.
Su cabello estaba semi amarrado atrás con una pañoleta y los rizos le rodeaban el cuello. De estructura más bien atlética que delgada, se movía a su lado con los movimientos que pensó él podían ser lo de una bailarina.
Se sentaron en un café con vista a la calle y apenas empezó a hablar, se le olvidó que era mas pequeña que el, se le olvidó que podría ser su hija, con suerte. Se le olvidó todo, excepto, que su voz lo rodeaba y lo sacaba fuera del mundo y que sus palabras no eran de niña tonta sino mas bien de mujer, una mujer sin edad y sin tiempo, como el había algún día soñado.
Lo miró coqueta, mientras le decía…En que estás pensando, ¿te grada mi oferta?
¿Oferta? ¿Cual oferta? …Maldición había estado distraído, entre comentar sobre la arquitectura de la zona, el clima y el autor de moda, se le había pasado advertir que ella tenia una oferta y que él, fuera lo que fuera, debía aceptarla.
- Quisiera que leyeras lo que estoy escribiendo-agregó ella.
- Por supuesto-hilvanó él-pero aun no me has dicho de que se trata.
- Es sobre mí. O más bien es sobre alguien como yo, que viaja al otro lado del mundo en busca del que cree su amor perfecto.
- Entonces, es sobre una heroína.
- No- y lo miró extrañada- es solo la historia de una mujer.
- Bien.
Definitivamente esa niña lo confundía con un editor, tenia dos posibilidades o seguir fingiendo y volverla a ver o decirle la verdad y quedar como un imbécil.
“Las mentiras tiene piernas cortas, Sebastián”- se lo dijo para si mismo, pero a veces hasta su conciencia tenia la voz de Carmen.
- Puedo preguntar ¿cual es tu nombre?
- Andrea
- Bien, Andrea, lo siento, pero creo que te has equivocado.
- ¿Pero, que pasa? ¿Es que no te atrae el tema, te parece muy rosa? Por si acaso te advierto que no lo es, tiene mucho de sexo y por momentos hasta de policiaco, pues se que eso es lo que vende.
- No- Sebastián sudaba –No es eso, lo que pasa es que no soy editor, solo soy un empleado.
-¿Empleado? ¿Y que es lo que haces?
- Soy encuadernador…esto ultimo le salió en un hilo de voz sintiendo que se hacia pequeño y desaparecía en la silla.
- ¡que interesante! Acotó ella. Y sus ojos volvieron a iluminarse. Sebastián no parecía entender.
- ¿Entonces todos los libros pasan por tus manos?
- Se podría decir que si.
- Debes leer mucho entonces, ¿no?
-Bueno eso era cierto. Sebastián volvía a recobrar su tamaño natural. Pues si, leo bastante, soy casi un – iba a decir ermitaño, pero la expresión sonaba patética, así que arregló- soy casi un bibliómano.
- Excelente, entonces Sr. Robles, Ud. es la persona que he estado buscando
-¿Disculpa?
- Antes que un editor lo que necesito es un crítico y Ud. Parece ser la persona indicada.
- Niña, no te equivoques- carraspeó Sebastián, ahora ya, mas incómodo que orgulloso- solo soy un lector, de crítico no tengo nada, yo sobre literatura lo único que se, es si me gusta o no, no creo que podría ayudarte- aunque me muera por hacerlo, agregó un eco interno.
- Mire, yo estoy en las mismas. O sea que de literatura lo único que se es contar historias. Y ya que lo único que Ud. Sabe es leerlas, pues no veo que daño le podría hacer leerme a mí.
- En verdad, ningún daño. Pero no desearía que te ilusionaras, soy un pésimo amigo y un peor comentarista.
- Eso no se lo creo.
- Ah no?
- No, un hombre con el mentón pequeño como Ud. Lo tiene, no podría ser del todo malo.
Al despedirse esa mañana sintió que a ella, aun sin tutearlo ya le unía una extraña familiaridad. Ese saborcito de sentirse reencontrado invadía ya todo su ser y no le dejaría tranquilo hasta bebérselo todo. Como si de café se tratase un insondable café matutino, de sabor extranjero, pero no del todo ajeno.
Se sentía extraño, tonto. Se sentía de nuevo un adolescente cuando ella lo había visto y le había casi susurrado, sobre su mentón pequeño. En ese momento se miro al espejo y se fijo en el. Nadie jamás le había hecho una referencia a su mentón. A sus ojos, a su cejas, a su sonrisa o a su mira, ¿pero el mentón? Por Dios, esa niña tenía que ser medio loca.

*
*
*
*
(2004)

domingo, noviembre 12, 2006

Mi amiga La Lesbiana

Es extraño, después de escribir 8 post estúpidos seguidos, con un intervalo de 12 minutos en promedio, me siento tonta.

Tan tonta, que decido chatear con mi hermana y decirle que no abra ninguno de mis correos, porque un programa espía entró en mi bandeja y está enviando correos a diestra y siniestra.

Y yo que cambié mis claves la última semana, tengo que usar todo el ingenio que me queda, para inventar otra clave.

Supongo que a estas alturas mi cerebro está tan entumecido como el de Arjona, cuando compone.

Mi hermana me pregunta que hago, yo le digo que escribo, que aprovecho para escribir en el blog, porque probablemente no lo haga en la próxima semana.

La verdad, es que aprovecho para desaguar mi mente de ideas variopintas. Vaya! no sé de donde salió esa palabra. A veces despierto con palabras en mi boca, como Valhalla o Epifanía, o vesanía...me persiguen esa palabras todo el día hasta que logro ponerals en un escrito.

Así tambien se me aparecen los nombres de los personajes. No me dejan en paz hasta que escribo su historia. Ignoro como será el procesoi creativo de la gente normal, pero a mi me acosan las ideas.

Antes, de niña, escribía como hombre. Mi yo, era un hombre, asi me apartaba de mi misma y podía escriobir mejor. Solo lograba escribir historias cuandso lo hacía en primera persona como hombre, pensaba entonces, que un hombre habitaba en mí. Eso unido a que me gustaba dibujar cuerpos de mujeres (son más fáciles y mas bellos) me generaba una enorme ansiedad de que fuera lesbiana.

Pero no, tenía termendas fantasías con hombres. Pero jamás con mujeres, en todo caso me gustaba pensar que cuando creciera, sería una mujer despampanante, muy sensual e interesante que tendría mucho sexo bueno.

Luego crecí y me di cuenta, que no es la gran cosa si lo eres o no lo eres.


Mi mejor amiga era lesbiana. No lo supe hasta que se mudó a Italia y después de dos años allí me confesó por carta que si lo era. Yo me sentí engañada, había peleado con medio colegio defendiéndola, porque todos la acusaban de marimacho y de que "chapaba con mujeres", pero cuando ella vino a casa y me dijo que decían esas "mentiras crueles" de ella, entre lágrimas, moco y baba, maldiciendo al mundo por crearle esos problemas en casa de su padre, yo simplemente le creí.

Era mi mejor amiga en todo el mundo, era conciente que le regalaba chocolates y joyitas a mis demás amigas de clase, que vestía como hombre, que tenía la voz gruesa, que solo admiraba a Iron Maiden y tenía un odio casi enfermizo contra todo homosexual que se cruzara por el camino, llegando incluso a golpearlos (tenía mucha fuerza) pero no podía dudar de su palabra.

Cuando se fue a Italia, todo cambió, creó que asumió por fin lo que era y por fin pudo respirar mejor. Había estado tanto tiempo luchando contra lo que decía la gente, tratando de ser algo que no era y de besar a quien no quería, que llegar a Europa fue lo mejor que le pudo haber pasado.

Su madre la rechazó y casi se muere, su padre intentó golpearla, todos en su familia se culpaban de su comportamiento de "invertida", tanto así que incluso las tías intentaron alejarla de sus primas menores para que "no se les pegue" como si de una enfermedad se tratara.
Su carta fue una de las mas largas, honestas y dolorosas que he recibido en mi vida.

Pero en ese momento yo solo podía sentir mi vergüenza egoísta, de ser la única imbécil que en la secundaria intentó tapar el sol con un dedo y negaba en todos los idiomas que mi amiga fuera una lesbiana, si ella entre lágrimas y dramas me lo negaba cada vez que podía.

Podía llegar a entender su sufrimiento de largos años adolescentes, viviendo junto a un padre homofóbico y lejos de su madre que desde Italia no hacía mas que enviarle vestidos de señorita,para que " se moderara un poco".
Pero cuando leí esa carta, yo solo recordaba mi adolescencia sin novios, caminando a todo lado con mi amiga "ahombrada" sientiendo las murmuraciones de todos dudando de las tendencias sexuales de aquel par de inadapatadas.
Me imaginé que ella había sido la causa de que ningun chico se me acercara a los 16 años. Un cambio que sucedió de la noche a la mañana y que no lograba entender.
¿Apestaba? ¿Era fea? ¿había hecho algo malo?

En ese momento mi panorama de adolescencia infernal se aclaró un poco y pude vislumbrar a mi mejor amiga metirosa, como la causa de todos mis males.

El tiempo pasó y dejando el orgullo de lado, yo pude entenderlo todo. Me jodió que la gente maltratara tanto a alguien tan buena como ella y de paso a mi por ser su amiga. Que hayan relegado a toda persona que creyeran diferente, o que fueran amigos de "los diferentes" bajo ese poder que da el etiquetar a los demás a su antojo.

Ella, mi amiga, se casó con una mexicana que conoció por internet y el resto de la historia es mas de drama que de regocijo. La última vez que volvió a Perú, se portaba como si fuera la hija de Bill Gates, como si ser lesbiana le diera un poder más allá de este mundo. Un poder que la hacía mejor que yo o que cualquiera.
Ahora salía a beber con los que anteriormente solo se burlaron de ella. Pero cuando hablábamos a solas, volvía a llorar como antes, como si no lograra encajar en ninguna parte y todo fuera solo un espectáculo bien actuado para demostrar que con un poco de dinero podía ser aceptada y ser amiga de cualquiera.
Fue entonces que juró no regresar jamás al Perú así le doliera no volver a ver nunca más a su familia. Dejó de escribirme, o de llamarme, fue como si pronto hubiera decidido olvidarse de lo que un día fue, de olvidarse del sitio horrible que la parió diferente y no la pudo aceptar como tal.

A veces nos escribimos, mira las fotos que tengo el hi5 y me dice "No puedo creer que te hayas vuelto toda una señorita".

A veces siento esa frase como un reclamo, que no logro entender del todo.
Luego, deja de escribir y se desconecta con un Ciao, que parece un adiós para siempre.

Navidad de Verano

Me gusta el calor, los climas cálidos, tu sabes. Pero mi mayor ilusión es pasar la navidad con nieve. No cualquier nieve, ni cualquier ciudad, ni cualquier navidad.
Yo tengo una ilusión específica.

Antes, cuando estab enamorada del Claudio, soñaba con esa navidad juntos bajo sábanas de satín rojo, viendo la nieve cayendo por la ventana, como pesadas alas de ángeles cayendo.
Eran hojuelas de hielo blanco, cayendo sobre NY; entonce syo me imaginaba acurrucada bajo el cuerpo siempre tibio de Claudio, viendo los paquetes de regalo aun sin abrir desparramados por el suelo.

Era una ilusión, repito. Porque eso jamás se daría, a menos que viviéramos juntos.
Yo solo podría abandonar la idea de una navidad familiar, si lograba realizar mi propia familia.


La navidad en casa es diferente, hace calor y el 25 nos vamos a la playa con los implementos de verano recién comprados, dispuestos a estrenar toallas de colores y sombreros chistosos.

Llevamos los restos del pavo, de esa ensalada de pallares fríos, de ese puré de manzana y de la salsa con guindones. Ultimamenet le agregan esas ensaladas que hace mi madre con fruta. Me agradan las ensaladas dulces, con naranjas o durazno para acompañar las carnes.

Pasamos la navidad viendo el mar, en el lugar mas alejado de la playa, donde solo acampen familias con toldos gigantescos para primos, abuelos y suegras.
Vemos las perezosas, las pelotas y los niños desparramados por la arena, invitando a la felicidad perfecta.

Poco a poco la navidad se ha ido reduciendo. Mi hermana se separó de su marido. Mi otra hermana vive feliz en Santiago, mi hermano debe pasar navidades junto a su esposa y sus suegros. Apenas llega para el almuerzo y se retira pronto.

Mi sobrino mayor tiene 11 años y es solitario. No es triste, más bien es todo un demonio, pero siento que él vive en carne propia como yo, el hecho de que la familia se esté acortando en vez de que crezca. de que siempre sobre comida, para cualquiera que pase. De que a veces no haya de que hablar, porque ya nos sabemos de memoria los chistes y anécdotas familiares.

Yo juré jamás casarme, para poder vivir en casa siempre. Donde siempre se vivía como en un paraíso oculto al lado del mar.

Ahora, solo quisiera tener mi espacio...Pero no imagino la navidad lejos de casa, con alguien más que probablemente no sepa el gran savcrificio que representa para mí, salir lejos de mi familia, en esas fechas.

Solo de vez en cuando recuerdo mi ilusión de la nieve, de las sábanas rojas, de NY en invierno...Solo a veces, luego recuerdo, que mi historia con Claudio terminó para siempre y es inñutil guardar recuerdos de hechos inexistentes.

Writing

Estaba escribiendo desesperadamente, cuando vi los comentarios.
No puedo creer que la gente lea tan rápido. Cosas de blogs.

Hace tiempo quise cerrar el blog, ahora no sé. No sé donde escribiría lo que pasa por mi mente, ni donde podría guarecerme del mundo. No iniciaría otro blog, demasiado complicado.

Cambiar mi identidad? No, a momentos me siento bien con este nombre...A momentos.

No entiendo a la gente que usa otros nombres para insultar o decir los pensamientos que no se atreven a decir bajon un solo seudónimo. No lo sé, yo soy malgeniada ( a veces ) y digo cosas desagradables ( frecuentemente ), puede ser extremadamente honesta ( brutalmente, diría )
pero jamás he usado otro nombre para hacerlo.

Y mira que he perdido amigos...o bueno, esos que se dicen tus amigos. También he perdido lectores ( esos que se dicen lectores ) y me he dejado de comunicar con esa gente que siempre quiere poder hablar contigo ( esos que dicen querer hablar ) pero siempre he firmado con mi nombre...o bueno con el de Laura.

Por un momento, el ego hizo que quisiera poner mi nombre real...Por un momento la vergüenza pudo más y no lo hice. Hay tanto maniáco en la red, buscando pistas, dobre el lugar donde vives, donde duermes, a donde vas a comer, que grupos de amigos tienes...Eso ya es demasiado.

Yo les muestro partes de L.Martillo, pero de allí a mostrar lo que resta de mi vida, para que armen su rompecabezas y vayan a molestar, no gracias.

He conocido a muchos maniáticos. Por la red abundan.

Pero en blogger abundan más los depresivos, incluso aquellos que lo niegan. En fin. También ha de haber suicidas. Que buenoq ue puedan elegir, si tuvieran SiDa o un cáncer, ya me gustaría verles el valor de empuñar un arma contra sí mismos.

Yo no lo he inteentado, pero si lo he pensado; en un tiempo incluso, lo pensé muy a menudo. Nadie entiende a los suicidas, solo los culpan, no intentan saber que eso va más allá de ellos. Pero yo no me refiero a esos, sino a los que lo hacen por pose...¿Cómo saber cuándo es por pose o no?

En el hospital te das cuenta...La mayoría solo son histriónicos, gente con mucho poder actoral.



Mis manos

Mis manos son pequeñas y mis dedos delgados.
No son esas manos lánguidas, preciosas, de la gente que toca instrumentos,
tampoco esa manos pálidas de venas verdosas que te bendicen en la misa,
no son las manos huesudas de las mujeres que admiras,
tampoco tienen esas uñas sensuales, pintadas de carmesí brillante.

No,
mis manos son simples.

Las lavo con jabón, las unto con humectante, limo las cortas uñas,
son suaves y de líneas solitarias,
en las que de vez en cuando juego a leer mi destino.

Mis manos no sirven para nada,
se ajan cuando deben trabajar duro,
lavar los platos o la ropa,
mis manos se opacan.

Mi padre decía que yo sería cirujana,
por los dedos largos y delgados que podían entrar
en cualquier lugar sin demasiado esfuerzo.

Yo no quería ser médico entoces,
pero me agradaba que mi padre profetizara que sería cirujana,
que curaría personas,
que me vestiría de verde.
Me llamarían por altoparlante
y yo me acercaría corriendo, mientras todo queda en cámara lenta
y me colocarían esos guantes pequeños,
no los 6 1/2 para manos diminutas,
ni los 7 1/2 para manos corrientes,
me calzarían esos guantes número 7
que es difícil hallar en als farmacias
y comenzaría a operar.

Mis manos han sostenido el rostro de gente que muere,
de niños que nacen,
de órganos que salen,
tapando orificios sangrientos,
y callando bocas que gritaban.

Mis manos han escrito páginas y páginas
de mi vida diaria,
han cosido vestidos de muñecas flacas,
han hecho tarjetas de purpurina y flores,
han pintado con crayon cuadros,
que mi padre me hizo creer
que eran obras de arte.

Mis manos han luchado
y hecho cosquillas,
han acariciado la piel de los hombres,
los cabellos de los niños,
el rsotro de mujeres,
mis manos se han muerto conmigo,
marchitándose cada flor que crecía en ellas,
más no me ha importado.

Mis manos, en las que una vez te leí mi destino,
y te dije que siempre estaría sola,
porque en ninguna de ambas se cruzaban las líneas.

Que viviría casi para siempre,
mis manos en tu cara y en tu pecho,
arañándote, rasgándote, tirando de tu pelo,
mis manos jurando amor eterno.

Mis manos...que pena por mis manos,
que jamás volvieron a tocarte.

Forrest

Ayer me llamó Forrest, lo llamaré así, porque no se me ocurre otro nombre.
Cuando lo conocí, pensé que era una ventaja tenerlo de amigo. Que podríamos salir y no tendría que preocuparme por esos tipos que se te acercan cuando caminas o vas a una fiesta sola.

El problema es que Forrest se embriaga y desaparece de escena.
Luego llama,
llama y dice que está enamorado, que me ama, etc de tonteras a la sque prefiero no hacer caso.

El trato era no enamorarse, yo estaba clara al respecto. Forrest no me agrada, excepto para bromear y burlarme un poco. Excepto para cuando quiere que caminemos en la playa y yo quiero alejarme de casa.

Él estaba preocupado porque ese tipo de relación hiciera que yo pensara más de la cuenta, pero no. Yo no pienso ni espero más de la cuenta. Forrest, es una de las razones por las que he pensado que ya nunca podré enamorarme de un hombre, que tengo incapacidad amatoria, o ilusoria, o como quieran llamar a ese sentimiento que te hace pintar pajaritos y mariposas cuando ves a los ojos de alguien.

A mi no me agrada la gente como él. Pero me agrada menos cuando llama a media madrugada y me dice que no deja de pensar en mí. Que se atreva a decir esas cosas solo cuando está ebrio.
Que a veces lo vea andar con otras mujeres y ambos finjamos que ni nos conocemos. Que el me vea salir con otras personas y pierda el control y me atosigue de preguntas sobre si me gusta alguien más, sobre si quiero a alguien más.

A veces, esto se sale fuera de control. Y lo peor, no somos nada.

Hace algunas semanas que no cesa de llamar, a decir cualquier cosa y a reirse y quedarse callado por teléfono como si tuviera 15 años. Me enferma. Parece un maldito oligofrénico, sin saber que decir, sin la mínima dignidad cuando le digo que no deseo volver a verlo.

Lo peor de todo,
ayer por la noche, me sorprendí a mi misma pensando en Forrest.
Imaginando como sería si no fuera tan jerk.

Es detestable, parece que el juego de la insistencia resulta para algunos.
En este juego yo soy la mala de la historia.
Cuantas veces me ha tocado a mi ser la víctima. Tal vez por lástima
debería ser mas gentil con el tipo,
por un sentido de culpa idiota, para alguien que no merece nada.

Pero yo no pienso caer en eso.
No he rechazado a tanto loser,
para caer con el peor de todos, solo porque es más terco que yo.
Solo porque estoy sola y no tengo a nadie más en el menú diario.

No, jamás.

Prefiero quedarme sola para siempre, que caer en las manos de Forrest.

Ese tipo no quiere a nadie. Imposible llegar a quererlo.

La Tierra Del Olvido

Justo ahora que me había acostumbrado a estar aquí, debo irme.
No es una obligación, solo es parte de una decisión de la cual me felicito.
Pero extrañaré mi cama, mi tV y todas las cosas materiales que me atan a este mundo,
mi mundo.

Yo le llamaba Tierra del Olvido al lugar donde trabajé por un año y donde permanecí olvidada de la civilización.

Cuando llegué de vuelta a la casa de mis papás, que por momentos siento como ajena, decidí que la Tierra del olvido no era un territorio limitado, simplemente se extendía conmigo, acompañándome a donde fuera.

Veía el mar, la playa, las casas y las calles nubladas. Los campos verdes, la fruta en el mercado, todo iba en sepia,
como en una foto que aun se va tiñendo antes de ser revelada, de los colores reverberantes de mi propio recuerdo.

Cuando decidí venir aquí a pasar mis semans de cautiverio, lejos de todos, supe que este departamento también era parte de Una Tierra del Olvido, extraña y con olor a madera.

Vivía en una cajita de madera perfumada, que lo tenía todo. Excepto alguien con quien hablar.

Me quedaba horas enteras escribiendo, oyendo música, viendo series de Tv.
Me hice fanática de tomar cafecitos en el día y "tecitos" con aroma de durazno al llegar la noche.
Cuanmdo se me acaba el dinero para comer, o me aburría de estar tantos días sola, volvía a la casa grande, a la casa de mis papás con comida caliente, postres y una charla de sobre mesa.

Volvía a ver la novela con mi madre por las noches, a oír las preguntas de mi sobrino, a recostarme en la cama de mi hermana y hablar con ella hasta pasada la media noche.

Allí me sentía segura...y tenía el internet gratis...Gran ventaja y desventaja.

Todo era inerte y tranquilo en la Tierra del Olvido, hasta que decidí volver a la vida, sobre una cama de espinos, lejos de todos los que me quieren y cerca de todos los que aun no me conocen.

Esa es parte de la historia.

Voyages

Por la noche, no pude dormir bien. Me he dado cuenta que todos los sábados toca una banda de rock aquí cerca. Es música realmente buena. Me agradaría saber los nombres. Ayer tocaban algunas de los Gun´s, Nirvana e incluso una versión loca de Strawberry Fields, debo admitir que esa canción siempre me hace sentir bien.

La música que me agrada ya no suena en las radios, a veces me da lata limitarme a la música que tengo en el computador. Cuando viajo llevo 2 o 3 CDs de mis favoritos, con frecuencia se me pierden. No sé, a lo mejor es momento de un I pod...a lo mejor...No sé.

El problema es que la música actúa a veces como "disolvente universal"...No permite que la gente se acerque entre sí. Cada quien va en sus asientos, absorto en su propia burbuja, de pensamientos y música propia. Yo suelo quitarme los audífonos para sentir un poco del ruido del mundo real, eso me anima a querer ser parte de él. No un completo cyborg de cara opaca caminado por el mundo.

Yo a veces quisiera participar del mundo real, por eso que hago lo que hago...pero es momento de cuidarme, este año, he estado en grave riesgo más de una vez. Me asombra que siga viva, ha de ser por alguna razón.

Cada vez que me despido de mis padres, parece un para siempre. Veo a mi madre saludándome desde la vereda y quisiera decirle que no se preocupe, que no me va a pasar nada, que siempre hay alguien protegiéndome, para que vuelva a casa.

Mi madre...Es tan linda, me ha despedido tantas veces, en las noches y en alguans madrugadas. Jamás podré agradecer tanto sacrificio...A veces siento que no lo merezco.

Mi madre es tabn buena...pero yo me parezco a mi padre...por eso hago esas cosas tontas y me tiró d ecabeza al río y tomo la oportunidad que haya delante y hago esos viajes a ninguna parte.
Si fuera hombre, todo sería más fácil...Tal vez mi madre no se preocuparía tanto.

tal vez...no lo sé.

Todos mis sueños

Tengo el resto de la tarde para escribir. Hace calor, ya lo dije antes.
Aun me queda en la mente esa historia de cuando era niña y mi viejo contaba que los egipcios tomaban café caliente para calmar el calor del desierto. Nunca le creí, pero a veces, cuando hace calor, lo único que se me viene a la mente es un café humeante en medio del desierto.

Tengo toda la tarde por escribir, en realidad quiero dejar de pensar un poco y abandonarme al placer del teclado. A veces siento como si fuera un piano y me dejo llevar por ese placer musical de mis propios pensamientos, brotando en palabras raras.
A veces, quisiera hacer música. A veces.

Es domingo y si nos reuniéramos para habalr podría contarte muchas historias. Siempre tengo bastantes historias en los bolsillos. Algunas van naciendo a medida que hablo, por eso no cuento las historias que deseo escribir, esas me las callo. Sé que una vez que una historia sale de mi boca, es como un pájaro que vuela lejos y libre, hacia los oídos de alguien más. A ser recibido en otro nido. Cuando una historia termina de salir de mis labios, le digo adiós para siempre, a esa ave multicolor que agita sus alas, hasta abandonar mi espacio del todo. Para cantar en algun otro oído e ir rosando por el mundo, así como las historias que me han contado, las que he oído, las que he visto suceder.

Es bueno viajar, pero a veces quisiera quedarme en un solo lugar, cómoda y perezosa para siempre. Quisiera vivir en una casita pequeña donde pueda escribir todo el día y no preocuparme por nada más que por contemplar el mar.
A veces, quisiera quedarme para siempre en mi casa.
Pero sé que debo irme.
La maleta está esperándome en el centro de la sala, a que termine de colocar las últimas ropas, los últimos regalos.
No quiero irme. Siempre es una despedida triste.
No es el vuelo de un ave que extiende sus alas para hacer un trino alegre,
cuando yo me voy, las despedidas son entre risas, pero para mí siempre son tristes.
Por eso duermo enb los viajes y
miro por la ventana, inventando nuevas historias,
que me acompañen a donde vaya.
Historias que me dejen ir,
y me permitan volver a casa.
Por eso cuando viajo, jamás hablo con nadie,
a pesar que quisiera que el mundo me hable,
que alguien rompa mi burbuja
e interrumpa la hilación de mi propia historia.

Por eso cuando viajo, pienso tanto en mí,
en el futuro,
en ese pasado
que se confunde a veces con los sueños.


Todos mis sueños.

Sunday

Es domingo, hace un calor insoportable. De pronto el cielo parece estático, las hojas de los árboles quietas, las pistas humeantes...No es agradable caminar el domingo, cuando sales con ropa de deporte y no las usuales prendas livianas de verano.

Verano, acabo de darme cuenta que casi lo es, extraño Piura, me gustaría estar allí en este momento, a pesar del calor sofocante y de que a veces no hay nada que hacer. Me gustan esas ciudades donde parece verano todo el año y jamás se nubla el cielo. La brisa viene salada desde el final del mar, allá donde los caracoles cantan profundos y las estrellas de mar se ocultan como tesoros coloridos que recogerá alguien más.

Quisiera estar frente al mar ahora, no hay nada más relajante que sentarse en la orilla y quedarte con la mente en blanco viendo las olas azules revolcarse en la arena. Toda la poesía está frente al mar. No podría imaginar otro lugar para ser feliz.

A veces pienso en él, diciéndome que no conoce el mar y su voz suena tan inocente en mis oídos, parece un niño asesino, solo eso. Alguien que parece tan fuerte, tan malo, pero de pronto dice esas cosas que me hacen verlo como un infante a la orilla del mundo, balanceando sus piernas en lo alto de un faro que ya no alumbra a nadie.

Me pregunto como será el proceso para volverse malo. ¿quién lo volvió así, práctico para elegir entre lo que hace bien un minuto y lo que le hará bien el resto del tiempo?


Yo me creo mala, me asumo de decisiones tajantes, poderosa para elegir entre lo que me hace bien y me hace daño...A veces simplemente me equivoco.

¿Te cuento un secreto? Acércate un poco...lo diré en voz muy baja...A veces tengo miedo, mucho miedo de estar muriéndome...Solo yo sé el por qué, no digas nada por favor. Solo yo sé porque temo estar media muerta.

Es domingo y parece un día de verano. Creo que hoy escribiré el resto de la tarde, pero primero iré a almorzar. Supongo que debo escribir mucho, para que luego no me haga falta. Los siguientes días, andaré muy ocupada, viajando, viviendo, pensando...debería exixtir una forma para escribir, al ritmo que uno piensa las cosas...

Hojas de oro, solo eso veo ahora.

Afuera, la ciudad se derrite bajo el sol calcinante, no hay ruidos de autos, de música, de nada...parece una ciudad detenida en el tiempo. Una calle pintada de colores dorados.

Puedes pensar que estoy triste, pero te equivocas. Siempre te equivocas conmigo.

Regreso a San Juan y todos los por qué

Lo último que escuché antes de girar la cabeza, fueron las ruedas del auto acelerando en el asfalto y alejándose de mi a toda marcha. Me aca...