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Mostrando las entradas de noviembre 19, 2006

"El Profesor Delgado"

“A esas personas que hoy creen tenerlo todo, yo les digo, que con esa soberbia no van a llegar a ninguna parte”
La voz de mi profesor de literatura sonaba a rabia y a malos deseos. Su mirada se encajaba en mí directamente, mientras yo lo miraba tratando de no pestañear y fingiendo una sonrisa de "No me importa lo que diga"

El profesor Delgado, había sido uno de los mas severos directores de colegio estatal, hasta que al jubilarse entró a enseñar sus horas extras en el colegio particular donde yo estudiaba. Tenía muy buenas referencias de mi familia, excepto de mi padre. Mi padre un maestro también jubilado, había gastado sus mejores bromas a la figura leptosómica del profesor Delgado, cuando este aun enseñaba. Gracias a mi padre los apodos de Alma Calata y Muerto Fresco habían decorado la larga trayectoria del profesor Delgado.

Mi viejo era así, jodía a todo el mundo poniendo apodos y bromeando acerca de su físico. A él también le ponían sobrenombres pero el ni se ofendía. “…

Bajo Las Sábanas

tengo un respiro...una ventana que se abre para dejarme respirar...respirar, eso hago cuando escribo...respiro los mil aromas del recuerdo y la ilusión...respiro esa fragancia de libertad, de salir de ese frasco chico que es mi cuerpo y saltar a hacer magia con una que otra palabra oculta en los pliegues de mi vestido.

Ahora hablo enredado, discúlpame, ha de ser la emoción...hace horas, días que no puedo sentarme a degustar un café ante el computador, a teclear la canción sin nombre de la palabra prohibida, de esas cartas de hojalata, que la gente asume brillantes y preciosas...de esas cartas de hojalata que pueden cortar dedos, lenguas, miradas, de aquella gente que no pretende leer y dejarse llevar, simplemente lee para fisgonear.


Pérdoname, ha de ser la emoción, que me llama a hacer poemas, con las imágenes de los pájaros de colores, de los grandes guacamayos, de las flores exóticas. Que me insta a hablar de la libertad que me nace en la garganta y en el cuerpo al saber que nos vamos…

Help....Me quedé fuera de casa!

Tengo varias cosas que estudiar para hoy y no hay nadie en casa para que me abra la puerta. Después de haberme alejado casi por completo de las computadoras, debo volver a mi viejo refugio cibernáutico, solo porque no hay una sola persona que me de cobijo en esta ciudad de m cuando no tengo la llave de mi propia habitación. solo hace dos días cuando estaba en la casa de mis viejos pensaba las ventajas de vivir sola. Si te estabas bañando, nadie mas tocaba a la puerta preguntando canto mas tardarías. Si acababas de enjabonarte todo el cuerpo y poner el suficiente shampoo en el cabello como para que tu cabeza quede con peinados antigravedad, a nadie se le ocurriria bajar la bomba del baño, dejándote sin agua caliente, en un estado deplorable de espuma y ojos irritados, gritando: Aguaaaaaaaaa! La otra desventaja que hallaba a vivir acompañada, eran las comilonas de carnes, postres, frutas y todo lo que hubiera para arrasar en la casa. Cuando estás acompañada es imposible comer poco, con ta…

De Vuelta al Cerro

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La última vez que fui a Chile, a mi hermana se le ocurrió que era hora de enfrentar los recuerdos y que debía ir al Cerro Santa Lucíade mis pesadillas de adolescente. Yo la mire con cara de “ya no tengo ganas de hacer más tonteras” pero ella estaba decidida a llevarme a rastras. Para que escribas la continuación en tu blog, me dijo. Yo sonreí pensando que el blog estaba casi cerrado y que ya no me animaba escribir mis anécdotas de niña boba en un país extraño.

Llegamos casi al mediodía con un calor infernal que a veces hace que odie Santiago, y ahí estaba el cerro. Yo ya ni recordaba por donde entré la primera vez, habían pasado muchos años, desde la vez que perdí todo vestigio de dinero y no se me ocurrió mejor idea que hacer turismo en el dichosos cerro a las 6 de la tarde.

Ahora las cosas no habían cambiado mucho, los árboles de copas verdes agitándose con la brisa de la tarde, la gente subiendo a trote con ropa deportiva, los senderos solitarios para caminatas de la mano y los infal…

Mi prima Sofía

Hace una semana conocí a mi prima. No sabía que tenía una prima, estaba acostumbrada a que mi familia se redujera a mis padres y mis hermanos y que toda esa parafernalia de tíos y primos de parte paterna, fueran algo menos que gente indeseable con la que no se podía entablar una charla que no estuviera basada en ellos como centro del universo. La familia de mi madre mucho mas amplia, estaba desperdigada por el mundo. Tías y primos de apellidos graciosos, estudiaban o vivían en el extranjero, gracias a becas de estudios o maridos multiraciales. En realidad mi familia era una isla, en la que me acostumbré a estar a solas. Cuando conocí a mi prima, me resultaron familiar sus rizos, la boca sonriente y las cejas pobladas. Lo que no entendía del todo fueron sus ojos verdes luminosos, muy parecidos a los de mi hermana y que no tenían nada que ver con la familia de mi madre, naturalmente altos, morenos y de cejas oscuras. Luego comprendí que esos hermosos ojos verdes, eran un ardid de la cosmé…