lunes, diciembre 01, 2008

La gente mediocre siempre se anda quejando.

La gente mediocre siempre se anda quejando.

Yo vivo mediocremente.

Me refiero a mediocremente porque nunca hago realidad lo que quiero, o peor aplazo lo que quiero porque no estoy segura de si lo quiero realmente. En verdad, prefiero no hacer el esfuerzo.

Por ejemplo esta casa. Hace meses que trato de irme de aquí, mi vida fue una pesadilla desde que me instalé en esta casa que parece un híbbrido de todos mis departamentos anteriores, vacío, con muebles que no son míos, con ventanas sin cortinas. Con un desorden descomunal, con un dormitorio que es un caos, con varias habitaciones, para no sentir que vivo acinada y sin embargo viviendo en solo una de ellas, en la cama mas chiquita, llena de almohaditas para no darme cuenta que duermo sola.

No me voy de esta casa, porque no se a donde ir. Es mas, si lo sé, pero aplazo el momento poniendo como excusas la falta de dinero o la falta de tiempo.
Detesto vivir aquí, en verdad ya no tiene que ver con que él haya vivido aquí, que hayas vivido de alguna manera juntos. Él se ha ido y todo sigue igual, odio vivir en un lugar en el que no quiero y del que sin embargo sigo aplazando el momento para despedirme.

Vivo mediocremente, por varias razones. Por tener que subirme a una combi o a un micro. Por no poder salir nunca. Por pasar mis fines de semana en casa, por comer en lugares mediocres cerca a mi casa o el hospital, por tener que vestirme parecida al resto, para que no me jodan, para que nadie me diga nada. Por tener que aguantar conversaciones inútiles que no me llevan a nada, con gente igual de inútil que no me aporta nada.

Detesto vivir así. Quejándome. Evitándome el momento de ser feliz, porque soy así. Un parásito de si misma, que pasa la vida reptando una ilusión desgastada de que las cosas y el tiempo se equilibren.

Dentro de 4 días es mi cumpleaños. Es la primera vez que no quiero que nadie se acuerde de mí. Tal vez porque he pasado demasiados cumpleaños esperando mucho de la gente y acostumbrandome a que la gente siempre me da muy poco. Entonces a la mierda, prefiero que lo olviden y olvidarme yo tambien de esperar algo. Algo que me sorprenda, que me ilumine los ojos, que me haga sonreir. Todo es tan patéticamente esperable. Tan tremendamente obvio.

Si vivo mi vida de una forma surrealista, porque tengo que pasar días como estos en que nada sucede alrededor, en que nadie puede sorprenderme nada. Por qué la gente no hace el maldito esfuerzo de salirse del guión y sorprenderme con un giro de la vida, del curso de los acontecimientos?


Vivo quejándome es cierto. Hoy mi primera conclusión fue que me faltaba dinero, mucho dinero para tener una vida cómoda ( no lujosa, solo cómoda) que me hiciera alguito feliz. Pero no. No es el maldito dinero. En realidad tengo ahorrado lo suficiente como para comprar el par de huevadas que harían mi vida mas cómoda ( Un carro? Un Ipod? Una cama de 2 plazas? Una bañera completa?) solo falta la decisión de romper el chanchito.

De romperlo todo. Mis lazos, mis nexos, mi curso de vida tan deplorable y obvia con un fin de semana tras otro, parecidos, casi idénticos, moviéndome en el mismo espacio con la misma gente.


Quisiera viajar, arrancarme. Ese es mi sueño cuando me quejo y me quejo, irme a ninguna parte. No para empezar de nuevo, no para terminar mis días en otro lugar. Solo arrancarme, para dar un giro a la historia, para sorprenderme yo misma de que puedo tomar decisiones que me cambien la vida, de que puedo torcerle el pescuezo a la suerte, hacerla mía. Jugármela. Como con Claudio, sabes? Como esa vez en que fui joven y fui arriesgada y soñé mucho y me tiré a volar y me rompí el cuello carajo, me rompí el corazón...pero que vuelo, señores! que tal vuelo! No he vuelto a vivir así, no he vuelto a sentir eso nunca. Ha valido ese vuelo, todo lo que vino después, la depresión, la gente gris que conocí en el camino, los intentos de morirme. Los intentos de desaparecer entre letras, con nombres diferentes, las fotos sin ropa, las mochileadas, Mariano, las crisis, el miedo. El MIEDO.

Ha valido la pena todo, incluso el volver a sentir miedo. De mí, de mi misma, del camino en el que estaba andando, de la corniza resbaladiza en que comencé a hacer andar mi vida. Lo valió todo.
El fue mi SEÑAL, la señal de que podía ser mas fuerte que eso, que el dolor, que el drama, que el amor, podía sobrevivir a eso. Él ha sido la señal, de que puedo arriesgarme por alguien, por una persona llamada yo misma, porque vamos! el amor no es ese sentimiento beatificado de entrega. La primera entrega en el amor es la de uno mismo. El hecho de comenzar a amarse, a creer en esi mismo, a enamorarse de si mismo y creer en uno, el segundo paso ya es telenovela. Pero el maldito primer paso, es esa fe que le surge a uno de que puede hacerlo todo. TODO.

Mierda, tengo migraña, comencé a escribir para no quejarme con el gurú, pero, no sé aquí estoy, pensando en la mediocridad en la que he comenzado a caminar y a la cual no em acostumbro, pero de la cual tampoco salgo.

Me he vuelto un parásito de mi misma. Mi temor a intentar algo- cualquier cosa- ha acabado con la heroína que todas llevamos dentro, con la mujer fuerte capaz de levantarse a comerse el mundo. Ha acabado conmigo poco a poco, royendo cada día mi voluntad, mi ánimo, mi soberbia ante el destino. He agachado la cabeza y he sucumbido a creeer que la suerte hará por mi, loq ue yo no me atrevo a hacer por mi misma. Que el destino hará por mí lo que yo no me atrevo a hacer. Que seguro hay un Dios que escucha oraciones y el torcerá las cosas para que me vaya bien.

Patrañas!
Pamplinas!
Una mierda!

Ni el destino, ni la suerte, ni un Dios puede hacer lo que uno no se levanta a hacer por si misma.

No que estabamos hechos a la semejanza de un Dios?

Por qué entonces no hacer gala de ese poder y cambiar als cosas para la felicidad de uno mismo? Por qué esperar a alguien más?

Por qué?

No es acaso el creer en alguien mas, en algo mas grande que nosotros, en esa esperanza de redención, una forma de mediocridad, para no aceptar que la resposabiliadd de ser felices pesa única y exclusivamente de nuestras decisiones? Que no somos un rebaño, sino seres individuales capaces de cambiar el rumbo del mundo?

Llámame enferma, loca, un demonio de soberbia, pero ahora a mitad de mi migraña me siento con la lucidez de decir lo que pienso, lo que creo. Mi Dios vive acá dentro y he pecado en no reconocerlo, en abandonar mi fuerza, mi fe en mi misma en pos de la respuesta de un destino, de una suerte que me evade por completo.


La gente mediocre siempre se anda quejando pues. Un día yo me levantaré y dejaré de quejarme. Ese día puede ser hoy. Hoy mismo...me asombra que aun no haya amanecido.

domingo, noviembre 30, 2008

Y afuera quien se ríe?

Esa frase se me vino a la cabeza mientras caminaba hoy. A veces las frases te atropellan cualquier otro pensamiento que haya en la cabeza ese momento y dado que mi cabeza ya estaba harta de pensar, parece que la frase cobró importancia sin proponérselo.

Afuera quien se ríe? Afuera, dónde afuera? Ahora mismo estoy deambulando por las calles con la tarjeta cargada dispuetsa a hacer compras inútiles para sentirme bien. Afuera, es la calle entonces? O es el afuera de mí?

Fuera de mí hay muchas personas pasando hoy, es domingo y caminan despreocupadas con el cabello recién lavado o uno que otro atuendo que trata de homenajear a un verano que no termina por llegar a Lima. Fuera de mí, está la vida de mis amigos, de mis padres, de mis ex (es una nueva categoría esa...se puede considerar amigo a un ex?) fuera de mí, porque en realidad no me importa mucho, es decir, la suelo ver tras una persiana, tras un filtro que decide cuando quiero o no enterarme que pasa con sus vidas, que tribulaciones les han ocurrido esta semana. Fuera de mí, signigfica, simplemente, fuera de mis pensamientos importantes.

Cuáles?
Tengo realmente pensamientos importantes? A menudo no.
Pienso mucho mientars camino, o cuando como sola, o cuando me dirijo de un lugar a otro, sin saber bienq ue busco. Pienso cosas, recuerdo cosas, hago relaciones de palabras viciosamente y de frases de libros o canciones, pienso en mí. Nada mas que en mí. El laberinto de pensamientos de un ser egocéntrico no es por y para los demás es simplemente uno y su relación con el resto. Las cosas solo cobran importancia si se relacionan con uno. Lo demás es obsoleto.

Quién se ríe?
No sé porque se me ocurrió esa frase, tal vez era el inicio de una historieta y no me di cuenta. Pero cuando me preguntaba quiénes? Pensaba en todos esos quienes que acechan mi soledad. Esa gente de la que olvido fechas de cumpleaños, números de teléfono, o que necesitan de mí. La gente se acerca sólo cuando necesita de tí. Yo tambien lo hago no los juzgo, pero cuando la gente se me acerca pidiendo consejos, o contarme algo íntimo que no tiene que ver conmigo, prefiero obviarlos. Obviar cosas, borrarlos de mí, sentarlos afuera. Ellos hablan, yo pienso mis cosas. Yo recuerdo sueños o hago relaciones inverosímiles de figuras de la calle con caras de ficción, con personajes. Yo prefiero vivir en mi mundo. La gente me habla, en realidad nunca estoy ahí.

En el trabajo, si. Cosa extraña. Oigo millones de historias a diario, 2 0 3 frases te bastan para saber que tipo de persona tienes enfrente, imaginarte su familia, sus vicios, sus miedos. La gente va donde el médico como si este fuera un confesor. Obviamente siente que solo les confiesa síntomas y enfermedad, no saben que en cada gesto, en realidad lo están confesando todo. están abriéndose como flores para un buen observador. Por eso la gente cree que sé tantas cosas, yo no sé solo me las dejan ver. Como a un adivino le vas enseñando tu destino y él solo traduce lo que tu esperas oir, yo voy descifrando que viene luego. Cómo cuando se que tipo de gustos tiene determinada persona, cual fue su película favorita, que color lo hace sentir bien, que tipo de mujer le agrada. Son cosas que la gente deja ver, yo solo las recojo y armo tramas, aprovecho la ocasión, juego con eso. En mi estado mas inocente, solo cuento historias. En mi lado mas peligroso, podría manipular realidades...Uuuhhh...qué miedo dan las mujeres cuando hablan así, parecen unas malditas paranoícas todas, pero vamos, yo no he descubierto al pólvora, son solo las habilidades de un buen observador.


Y afuera quién se ríe?

Tal vez cuando me atropelló esa frase, sabía inconcientemente que afuera alguien se burla de la persona de aquí adentro, de la persona que no sale a flote. Tal vez sea ese miedo a saber que siempre hay un Quien y hay un Afuera para echar a perder todo, la serenidad, la calma, esa tendencia a la nostalgia que nace conmigo. Siempre hay una risa, una burla, un ente que no entiende porque existe la gente como uno. Gente perdida en los intersticios de sus propios pensamientos, que maquina sin darse cuenta finales desgarrados a historias simples. Gente como uno, sin mucho que contar, excepto cosas muy suyas, cosas como las heridas a su ego, cosas que a nadie ataén mas que a uno. Cosas que se deben callar para dar paso a charlas mas interesantes, que hacen sonar a uno mas normal, mas equilibrado, mientras aquí adentro la vida sigue transcurriendo sin tiempo en pequeñas espirales de recuerdos y esperanzas.

Regreso a San Juan y todos los por qué

Lo último que escuché antes de girar la cabeza, fueron las ruedas del auto acelerando en el asfalto y alejándose de mi a toda marcha. Me aca...