Me aterra el concepto de propiedad.
La propiedad da poder, sobre algo, sobre alguien.

Me vuelvo propietaria tan rapidamente de cosas que necesito como de aquellas que no me sirven para nada. En poco, me vuelvo la dueña de cosas tan inútiles como caras, artículos suntuarios que solo apuntan a tener cada vez mas y mas, dando una idea falsa de control y bienestar.

El aburrimiento finalmente me conduce al consumismo y eso en lugar de hacerme dueña de algo, me hace esclava de cuentas, facturas, necesidades quie antes no tenía.
Ya no es simplemente el confort, ahora quiero colores que combinen, diseños que sean nuevos, algo que se vea bonito en una vitrina y por tanto también en casa.
Me rodeo entonces de un universo artificial de aroma a incienso y flores plásticas. Nada realmente notable.

Volverme propietaria de cosas tan inútiles me hace desear otras más y por tanto desear trabajar mas para conseguir cosas igual de inútiles que las anteriores. Se sobre eso, conosco a muchos consumistas como yo, la sociedad entera.

Yo no quería esto para mí.
No me interesaba la estabilidad ni tener una casa, mucho menos comprar muebles. No me intereaba pensar en donde trabajaría de aquí a dos años o que banco podría hacerme un préstamo para un departamente en el que probablemente nunca podré llegar a dormir las horas suficientes.

No quería quedarme aquí, quería seguir buscando, conocer muchos sitios, muchas personas, viajar siempre.
Me aterra la idea de estabilidad, de familia y de hijos.
Me aterran los hombres con hijos, los hombres con familia.
Me recuerdan que es el paso inexorable en la vida de una mujer: Una relación estable, un hombre y un hijo.

No quería esto.
Por eso apenas puedo huyo.
Huyo de las cosas y de las personas que me puedan dar estabilidad,
no me agrada acostumbrarme a esto,
a lo que vivo ahora, mi máximo sueño comprar un nuevo sillón.
Llegar a esto: A que mi máximo sueño sea poseer cosas que se que no me llenarán.

Y soñar con personas,
y soñar con amores,
en los que prefiero ya no pensar,
porque me voy conformando en no salir jamás de esta burbuja de smog
de este sitio, de esta ciudad,
como si mi maxima ambición hubiera sido solo ser médico
como si solo eso fuera suficiente para mí.

Solo eso, como si no pudiera tener el valor de estrellarme yo sola buscando un nuevo camino.
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