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¿Y quién habló de amor?

Solo a un fumador principiante como yo, pueden caérsele los cigarros y volver a casa sin nada. Solo a un aprendiz de hard person se le puede ocurrir creer que alguien aceptara la propuesta de “solo sexo” sin poner peros al respecto.
Que si cabe la posibilidad de que yo por ser mujer me confunda…que busque mas de él…Que si podría enamorarme…esa es la excusa para negarse a la relación que propongo. Me subestimas querido, pienso para mi. Hace mucho que comprendí que solo existe una persona que haga el click para algo más profundo que solo una relación carnal y no estoy en el periodo de encontrarla, mucho menos, en el periodo iluso de incluirte en mi lista de posibles enamorados.
Solo a un aprendiz de mujer madura se le puede ocurrir creer que los hombres entienden los mensajes cifrados y llevan un preservativo en el bolsillo cuando es necesario. Solo a mi pues, que necedad, puede ocurrírsele que alguien querrá sexo después del trabajo sin la tontera de llamadas posteriores.
Una vez leí un libro que me olvidé comprar, en el que hablaban de cuando el diablo se entromete. Era una historia sobre una familia que decide regalar todas sus pertenencias viejas, van muchos compradores del pueblo vecino, pero les ponen muchos peros, muchas preguntas, muchas dudas de “si lo vende seguro hay gato encerrado, algo malo de por medio”. Así pasan varios días, hasta que la familia decide poner un precio ridículo al mueble viejo del que se quieren deshacer por falta de espacio. Ese día llega una familia y sin preguntar mucho, pensando que están haciendo el negocio de su vida, pagan el precio ridículo y se lo llevan. Es entonces que el viejo habla de ese modo actuar de las personas, siempre con un diablo entrometido, al que tienes que darles una carnada para hacerles creer que ellos están haciéndola de vivos al resto. El diablo metido pues.

Pienso que yo debería poner a mi persona un precio también, un precio ridículo para hacer más interesante el reto. No ofrecerme pragmáticamente a una relación que busque solo físico y placer inmediato. Algo como al remota posibilidad de que quizás surja amor en el camino ( es una buena técnica mi anterior ex la jugó conmigo y el sexo fue genial durante 8 meses)
Vamos! Quién puede querer una relación de amigos contigo Pequeño saltamontes? Se repetía en mi cabeza oyendo la explicación de mi “futuro solo amigos- nada de agarres”. ¿Quién podría querer una relación de amigos si me vas a hablar de huevadas de medicina que no me sirven para nada o de viajes a nivel nacional en donde no te atreviste a sacar a bailar a nadie? ¿por qué me tratas de impresionar con tus proyectos de estudiar francés y otros idiomas? O De irte a Europa y empezar algo nuevo? Todos son ya cuentos tan viejos, que me los sé de memoria. ¿Qué haz hecho tu que no haya probado yo antes?

Para esas charlas amicales prefiero gente con mas back ground, al Flasher por ejemplo, con ese gusto exquisito para elegir la música en la sobremesa, o para recomendarme un libro. Con ese talento natural para ir a conocer los nuevos huequitos de Lima y obviamente para comer rico, como los dos cerdos que somos, cuando somos. Flasher tiene buen gusto casi en todo, incluso con las mujeres ( será por eso que nunca se admitió una relación a full time conmigo?...uuhhh…confesión de autogol fue esa, ríete si quieres) es mi mejor amigo y podría pasar con él todos los días si no me obligara a verlo comprar compulsivamente libros de arte que valen 10 piratas de los míos.
Tengo amigos para eso. Para tomar el café y hablar del mundo. Muchos amigos. Pero de vez en cuando necesito alguien para el sexo, con la seguridad de que no sentiré ningún remordimiento luego, de “Oh! Tonta de mí ¿porque no sembré la semilla para una relación sentimental?”. Hay gente como el pequeño saltamontes que es bueno besando y haciéndolo, pero vamos! Ni pensarlo para algo más. Me aburro casi tanto como hablar del discovery cannel o del canal infinito ¿Por que negarse a creer que solo los hombres piensan como hombres? Vamos termina de hablar que hoy me siento caliente…
Hoy pienso en eso de los clicks, de la química, de la cossa nostra. Pienso que no debí responder lo que sentía, que debí aguantarme el vómito y mantener la postura de tapada limeña, fingiendo que el sexo no me interesa y que ups! No quería hacerlo, pero ¿como vas a pensar así de mi? Y obviamente el clásico…Yo estaba empezando a sentir algo por ti…y claro…el no me lastimes porque soy mujer y soy frágil…
No pues, no pude. Debí mantener el disfraz para que pensara que era él el que tenía el sartén por el mango y aceptar el abrazo de apapacho para cuando terminó de decirme que la verdad no quería lastimarme…No sé, solo me dio risa y se me salió eso, de ¿Y quién habló de amor? Se me salió la explicación de que no estaba mentalmente dispuesta a embarcarme en ningún evento emocional que incluyera amor en el menú, simplemente porque aun no conocía alguien que cumpliera mis expectativas y mucho menos que yo me sintiera en la capacidad de cumplírselas sin autoevaluarme por completo.
Que temía que la desesperación me hiciera meter la pata con una persona que de verdad me interesara psicológicamente y me acostara con él a la primera cita. Que tenía necesidades orgánicas que quería saciar con él, el pequeño saltamontes, pero que si no quería algo así, olvidara la película que había traído diligentemente a casa, pues ese dvd pirata ya me lo había visto y sin sexo en los intermedios simplemente eso NO PAAASA!
Me pregunto si dije mucha cosa, si debí callar más. A veces siento que mi alter ego sale a la superficie sin que yo pueda ponerle un bozal antes. Que están saliendo a la luz los esqueletos que guardaba en el armario para tiempos mejores, que me olvidé que sigo en Lima y las cosas no han cambiado. Que soy la mujer con los cientos de años de opresión encima que debe ocultar siempre que le gusta el sexo. Sólo eso. El amor es menú de otra carta.
Tengo miedo, lo admito. Tengo miedo que la gente se comience a enterar, que se divulgue de un hospital a otro. Que haya salido mi Narnia lleno de fieras salvajes a poblar mi mundo terrenal, aburrido, cotidiano, ese de mujeres que buscan novio y de hombres que buscan novia. Yo no pretendo tal cosa en una cita. Por ahora no, mi corazón está demasiado atontado con los sucesos de hace 3 años, para embarcarme en la creencia y la fé de confiar en otro símil que busque de la vida las mismas cosas que yo. Que persiga esos mundos vastos, fantásticos de los que la gente no sabe como interpretar si se los muestro en un boceto, en una línea, en una frase que suene a locura mediática de chica desesperada adicta al valium.
Tengo miedo, pero rumbo a los treinta tengo la ventaja de que he vivido lo que nadie, aunque se que como todo buen amante no debo presumir de lo que la gente aun teme en una mujer. Es mejor callar, taparse, no meterse con futuros colegas de trabajo, buscar placer por otros lares y claro, con alguien que pueda pagarlos, pues las citas a ciegas con mi tarjeta de crédito ya no salen a cuenta.

Suena: It ain´t over ´til it´s over, en uan version jazz de J. Lancaster.
Buenas noches.
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