Ir al contenido principal

Crónicas Paulistas

Amanece y es una aquarela azul que se derrama sobre lso árboles dle parque cercano. Brasil se ve perfecto, al comenzar la manhana, luego la caminata de 20 minutos por las calles empedradas de subidas y bajadas y por la tarde la lluvia.

Qué lluvia! Es un diluvio, una cortina blanca que en un minuto te empapa completamente haciendote comprender que en esta ciudad es un pecado slair con un vestido blanco en pleno febrero!

La comida exquisita, un pecado dejarla, lo nutritivo no se escribió en este país, pero si lo sustancioso, almuerzos para que te sostengan el día entero. Y los fines de semana, la pizza y la cerveza en alguna calle, con la lluvia sobre la cara.

Ir al Mercado Municipal fue una de las cosas mas aosmbrosas que he hecho, yo que temo ese tipo de lugaes quedé encantada. Tan vibrante, tan vivo, inútil abstraerse en su propia burbuja, el show adentro, las luces, la música típica dentro de la cafeteria al estilo de antiguo teatro, mientars la gente almuerza en el segundo piso, sabores de todas las especies y frutas de todos los colores. El humo tapa los ascensores de cristal y als escaleras que tiemblan cuando la gente desde los pisos superiores baila. Todo como un suenho, mientras afuera el peligro aguarda.


São Paulo se pinta asombroso y salvaje, cada día con una cara diferente, nunca te cansas de descubrirlo...Y yo solo un pasante...una hormiguita en mitad de su camino!
5 comentarios

Entradas más populares de este blog

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Poniendo el Pecho

Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…

Olor a hembra

Hoy recordé a qué huele una mujer...Me refiero a una mujer normal...sin perfume, sin artefactos, sin nada. Que perturbador. Millones de recuerdos vinieron a mi, allí desnuda bajo la frazada tibia, la sábana enrrollada en los pies, inmóvil con las manos en el vientre, esperando como un capullo. Como alguien muerto.

¿De dónde sale ese olor? Me pregunté. ¿Emana de su cuerpo, su pecho, su piel? ¿No lo calman el jabón, el perfume ni las cremas? ¿Puede ser tan imperceptible como intenso? Algo a lo que te acercas y te marea, te tumba de la impresión de no ser ningún olor conocido.

Trato a diario de cubrir mi olor, me avergüenza, pues me identifica. No creo que hieda, es más alguno que otro hombre ha comentado que mi olor natural es rico..delicioso según el más poético. Un olor que aguarda aquí cerca del cuello, en la nuca, por los hombros. Un aroma de mujer que me va cubriendo como un disfraz invisible, mientras aguardo al acecho. Un perfume tuyo, exquisito- dicen con ensayada destreza.

Yo ento…