Tercera semana

Aquí le va a gustar Doctora- me dice alguien. Yo me quedo observando la ciudad como un hoyo desde lo alto de aquel cerro florido y pienso que la verdad es que no me gusta ninguna parte.

Después de mucho dar vueltas termino sintiendo que mi lugar no está aqui ni en ningun otro en donde me siga sintiendo así, con la vida hecha un nudo en la boca del estómago.

Son tan pocas veces las que he sentido mi vida en armonia que naturalmente ligo esos momentos a personas determinadas, que por cuestinones de tiempo y dinero no pueden estar a mi lado.

Aspiro hondo el aire puro de la serranía y disfruto el privilegio de la soledad. No quisiera volver a escuchar conversaciones vacías, no qusiera volver a ninguna parte. Por primera vez en mucho tiempo acepto que las cosas no están saliendo como lo planeaba. Si es que acaso había un plan real de por medio.

Sigo caminando, porque espero que de tanto caminar me sienta mejor. Ya no extraño el mar como antes, aunque lo siento lejos, lejisimos y casi inalcanzable. Ahora aprecio mas los cielos azules, los campos de verdes tonalidades, el aire fresco, la comida sana.



Es mentira. Extraño todo. Todo lo que hasta hace poco me ha hecho sentir un poco mejor, aunque reconozco que nada me hace sentir al 100% en armonia, como sentirme enamorada. El amor ahora es tan lejano e imposible como llegar al mar. Es algo en lo que prefiero no pensar para no sentirme perdida. No hay soluciones individuales, en el amor dependes de otros. Es algo triste eso.

No solo esclaviza el dinero sino tambien la necesidad de afecto. Esclaviza aun mas, te vuelve por momentos miserable.

Pero no le pongamos tanto color, ni siquiera paso a la trsisteza podria dar, aqui parada en ningun sitio, me doy cuenta lo fuera de lugar que me voy a sentir siempre. La falta de armonai en todas las cosas que inicie, la sensación de caos inminente, por momentos la desesperación, por otros la apatía.

Me pregunto cuando terminara, mientras dudo en que fecha exacta habrá empezado este sentimiento.

A medida que desciendo la ciudad me atrapa con sus sonidos serenos, con los olores de fruta fresca, con los colores en los vestidos de las mujeres. Todo el mundo sufre mas que yo, pero lo hace en silencio. Yo ya no sufro, pero suelo gritar, quejarme, escribir como estoy. A veces es la única manera que hallo para poder escapar de mi misma.
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