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Va llegando el momento de hablar a solas otra vez. La ciudad es complice, un par de cigarros encendidos, la casa a oscuras, la musica en los oidos, la ciudad con luces aun encendidas en una madrugada que no llega, cada edificio es un cirio gigante en el umbral de mi propia muerte. Una agonia intensa en donde ninguna lagrima cae, por exceso de pudor.

El cielo es azul ahora, ninguna noche fue mas hermosa que esta, la noche de las partidas, de las despedidas sin palabras, de las enormes cartas. Nubes blancas, alargadas fumarolas para una noche que no parece tal, solo un pedazo de oceano en donde navegan los aviones que parten hacia ningun lado.


Sombras envuelven,
esta lenta melancolia,
imposibilidad de llorar,
de irse, 
de quedarse bien.

Hoy es la noche para que hablemos a solas, pero ya no hay mas frases dulces que compartir, 
tu juventud ha muerto, tu ilusion tambien. 
La mia en cambio, aunque parece incolume, esta muriendo al verte partir.

Es una noche en blanco. No hay nada que decir, papeles sin palabras escritas, cigarrillos sin encender, ropa tirada. La noche es blanca, polvo de estrellas, rastros de sal.

Va llegando el momento, pero no se ya para que
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