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Dia Catorce

Camino entre la gente casi sin saber a donde voy, el ruido, el dolor, la soledad pasan por mi costado como enormes montones de paja en una ciudad vacía. Yo tambien camino con dolor. Mas este dolor es físico e intratable, cada día tratar una droga nueva, destruyéndose mi estómago, mi ánimo, mi fuerza. La bulla de la gente feliz pasa por mi lado sin prestarme atención, yo paso sin mirarla. Somos dos desconocidas, caminando en direcciones opuestas de la misma vereda.

Como poco, me duele comer. Mi placer favorito se ha esfumado, por eso llego a casa cansada y me acuesto sin sueño. EL resto de la tarde son vasos con agua tibia a medio terminar, pastillas, alguna que otra inyección, una pañoleta estridente amarrada a mis sienes trtanado de contener una migraña que surge por falta de alimento y mucho pensar.

He tenido mucho tiempo para pensar y soñar. Mi último sueño, casi pesadilla es justo aun árbolde olivo que descansa en una pared vieja del patio de mi casa, abajo un riachuelo y alguien diciendo que debo rezar, lo trato de hacer con fe y la pared en que se apoya el árbol comienza a destruirse, tambien el piso en que estoy parada, entonces tengo miedo, miedo de lo que va a apsar, de perder lo que conozco, dejo de rezar, abro los ojos, quieor gritar. Me paso el resto de días tratando de interpretar el sueño y el porque de sentirme tan mal después de eso.

La vida no va a mi paso, se mueve de prisa vibrando bajo mis pies. Yo voy a mi ritmo, de dolor y desánimo los últimos días. Soy un médico que no gusta de ir donde los médicos, que tien poca fe. Ahora mismo me revuelvo entre el insomnio de una cama destendida y las ganas de querer hablar. El techo se abre encima mío, un cielo color ocre como antes de cada tormenta, un cielo en que busco astros que brillen y que pueda ver. Bajo ese cielo no se si es de día o de noche, no hay ruido, el único grito es el mío, pero no pide ayuda, solo busca entender. Por qué? Por qué yo?

Quisiera un libro y una buena canción. Algo que distraiga mi marcha lenta, mi drama singular. Sin embargo dormiré arropada en la ilusión de amanecer físicamente bien, aunque por dentro todo se mueva en un temblor continuo, cada sentimiento se ha desmoronado y caido de su estante lustroso, ha caido al suelo sin romperse. Mi casa está temblando, no hay cosa que permanesca en orden...todo cae dentro mio y afuera el viento hace girar las cosas para que no me toquen, solo me mareen un poco. Yo sigo caminando y me doblo sobre mi misma con las manos en los bolsillos. Supongo que en la gran Lima el invierno ha llegado.
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