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Sobre el Amor y otros placebos

En la búsqueda del amor, la gente tropieza ¿por qué lo busca?
Puedo asumir que los efectos anestésicos del amor sobre el dolor usual de estar vivos lo puedan convertir en la droga predilecta, pero a la vista de tantos efectos adversos
¿por qué lo seguimos solicitando?

Cualquiera puede recordar la sensación de abandono posterior a una ruptura,
de pronto el día que es cálido, a pleno verano, lleno de radiante sol deja de sentirse como tal,
a medida que uno camina por la calle solo se hunde más y mas en ese clima propio triste y gris,
que azota como viento huracanado todo el medio interno,
en una sensación de frío doloroso que resquebraja cualquier intento de sonrisa.

No hay duda, la sensación del amor perdido es la que mas puede imitar a una enfermedad en estadío terminal. La persona ya ni siquiera se aferra a una esperanza de cura,
es conciente que no hay vuelta atrás y se abandona al dolor sin desespero.
La resignación ha llegado.

Sólo por ese breve recuerdo de la agonía del amor roto, la gente debería huir de él y sin embargo
¡oh paradoja! Nos aferramos tontamente a volver a hallarlo,
no solo hallarlo, asirlo fuerte esta vez para  obtener un poquito de ese clima cálido,
un poquito de sol que nos entibie el corazón y haga brotar sonrisas azucaradas,
apartándonos así, lo más posible, a esa virulenta sensación de vacío que sucede a una ruptura.

Tal vez por eso la búsqueda del amor se hace eterna, como si del Santo Grial se tratase.

El problema es que en esa búsqueda muchas veces se pierde también la fe
y ¡qué cosa más terrible será para él que pretende curar de una enfermedad perder la confianza en su propio antídoto!
La búsqueda del amor, claro, continuará, pero sin esperanzas reales de hallar algo trascendente.
Es aquí donde entra el concepto de "probar".
Vas probando personas como se prueban medicamentos nuevos, placebos sin ningún efecto real sobre esa angustia que lleva en el pecho la persona que está sola.
Imitaciones de amor, fantasías, que como tal, pierden rápidamente su atractivo y son dejadas sin mucho drama de por medio para probar con otras, tal vez de diferente apariencia,  placebos con cubiertas diferentes, pero finalmente sin garantía de éxito.

Placebos sí, drogas que suelen tener efecto benéfico solo en aquellas personas cegadas en la confianza de sus resultados.

¿Pero si el propósito de apartarnos de algo que nos duele era el amor, por qué buscar placebos?
¿Por qué acudir a la fe ciega tratando de convertir las fantasías sobre el amor, en realmente eso: Amor?
¿Por qué continuar la búsqueda?

La respuesta está en esas horas de insomnio y falta de ruido externo en que la persona es orillada a encontrarse consigo misma. Un hecho que de por sí rehuye las 24 horas del día haciendo toda clase de actividades vacías que no darán ningún resultado plausible en el yo interno.

¡Imagina que sensación mas agobiante!
Estar frente a frente en un espejo en donde solo el individuo tiene las respuestas, de ¿hacia dónde va?, o ¿por qué va? o ¿cómo va?
Es mejor refugiarse en otro, ocultarse, compartir esa pena de la soledad eterna para que así
aquellas dos soledades sumen una relación y eso sea algo parecido, casi, casi a lo que buscábamos de inicio.
Tenemos una relación, pero eso no es suficiente, la angustia continua, la inocomodidad con uno mismo, con el otro, con el medio. No hay sol radiante afuera, apenas clima templado con lluvia avisorando.

Bueno, ahí vamos entonces, otra vez la búsqueda del amor ha fallado.

¿Pero no es mejor estar así? Puede alguien argumentar
¿No es mejor si se está compañado para compartir no solo de la felicidad sino tambien del trago amargo del dolor? ¿Qué importa si NO ES la persona, si no se asemeja mas que al 51% de lo que deseábamos sentir?
¿Eso no es ya, suficiente?
Puede que sí, pero esas relaciones ficticias, casuales, ilusorias -tipo placebo- no aseguran que tengan rupturas menos dramáticas o menos dolorosas al terminarse,
porque obviamnte terminarán,
uno de ellos puede que si encuentre el amor, o al menos que lo avisore, fugando así de ese vínculo laxo de relación ficticia, volviendo a dejar al individuo en el punto de inicio tal vez con menos precipitación de lágrimas y vientos huracanados en el yo interno, pero al menos con un frío que a pleno verano lo sume en la más profunda desesperación ante la pregunta usual ¿Por qué a mi?


Como no sentirse apenados ¿Acaso no es el ser humano un animal de costumbres?
¿Cómo no llorar entonces por el lecho que lo cobijó tantas noches aún siendo este el menos cómodo? ¿Cómo no añorar la comida- que aunque insípida- le negaron otros? ¿Cómo estar bien si se vuelve al desamparo de la propia vida?

La búsqueda del amor ¿era real entonces? 
No podrían solucionarse las cosas si se empieza por el amor a uno mismo...pero...
¡vamos! ¿con qué se come eso?
Amor a uno mismo, suena a terapias de meditación, comida vegetariana y libros de autoayuda,
ideas que no van con el perfil que deseamos tener,
¿no es más rico escuchar música a alto volumen en lugar del silencio de las noches en vela?
o ¿atragantarnos con comida rápida sabrosa de esa que llena pero no alimenta?
 ¿No es más fácil vivir de prisa que detenerse a a pensar un poco?

Un poco de sexo casual, un poco de sexo sin compromisos, un poco de relaciones abiertas, un poco de vivir sin compromisos?
No es mejor...? Noticias...Es lo mismo, todo eso que hacemos es parte Buscar el amor...

De hecho, parece más fácil buscar que reconocer que se está perdido.


Al finalizar la noche en ese espacio silencioso y oscuro al que todos nos negamos a entrar
siempre estará el espejo de los problemas no solucionados, de las dudas, de las angustias y las inseguridades.
¿Puede solucionar éstos el hallazgo del amor "verdadero"?
Probablemente,
es por esa pequeña,
escaza, ínfima posibilidad de encontrar y ser encontrados,
por la que seguimos buscando.

Buenas Noches.
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