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Poco sobre mi madre

Mi madre es como yo, acabo de ver sus fotos. Es como yo cuando es feliz, no teme sonreír para las cámaras, no teme levantar las mejillas o llamar mas arrugas.

Mi madre es tan buena.

Se me mueve el corazón viendo estas fotos, me imagino que al Canario, el hombre q ya es parte de la familia, mi hermana le estará mostrando en este minuto también, las fotos de mi madre. Me imagino, como nos vera el, como vera todo lo que sucede por aquí. Este universo nuestro es tan pequeño. Y aun así, a veces es difícil ser el centro de tal espacio.

He sentido su risa cálida en esas fotos de pasacalle, he sentido su alegría al volverá a compartir con sus antiguas amigas, la he sentido chiquilla, mujer, tan joven mi madre. Que a veces me olvido que ambas estamos ya envejeciendo. Ella es abuela, yo apenas una cría, pero me siento vieja a veces. Ya no soy la niña, su niña, pero como quisiera serlo.

Mi madre. No se porque te escribo de ella. Será que tengo miedo a que algún día me deje, a un día tener que dejar de verla.

Será que tengo miedo a irme quedando sola. A que un día las personas en las cuales confío desaparezcan de escena. Salgan de mi película. Abandonen mi universo de estrellita provinciana.

Soy una tonta.

Soy una tonta, por dejarme llevar por pensamientos nostálgicos, en este momento que es feliz para ambos. En este momento en que solo escribo, escribo, escribo…

Quisiera verte.

Quisiera volverá a correr y a hacer muchas cosas, entre ellas. Jugármelas. Jugármelas como antes, en que todo parecía demasiado corto y debía ser vivido a prisa.
Quisiera, por un momento un día libre, una tarde completa para irme a hacer lo que yo quiera. Pasear por el malecón de acuerdas? Miraflores siempre será mi sitio preferido. La gente se cree tan nice, que te ignora y te permita estar sola. A veces completamente sola.

Entonces sentarme. Y ver el mar azul tornasolado, de luces que se opacan lejos de la costa. Escuchar a lo lejos algún acento extraño, ibérico tal vez., acordarme de Rafa, siempre Rafa. O ver a los niños corriendo. A alguien q escribe, a alguien que no quiere ser interrumpido, pero que grita en cada gesto un poco menos de soledad en su vida.

Yo me siento. Solía sentarme en el malecón mas verde, allí donde no hay vallas para los suicidas y puedes ver el barranco de enredaderas colgantes derecho hasta la pista y luego el mar, eterno, allá afuera. Me sentaba allí, cada vez q quería pensar un poco, o las piernas me dolían o deseaba recordar algo. El mar es tan inmenso que me une a toda la gente q amo, en todas las costas que recuerde, aun de las que no tengo idea de cómo sean. El mar me reconforta.

Esos días que escribí que estaba feliz, me equivocaba, en verdad estaba triste, muy triste, me sentía muy sola y acudí al blog como una forma de escape. Te lo repito, no me gustan los cambios o conocer gente nueva, es un pequeño shock social que me hace sentir insegura. Ahora estoy tranquila, durante la tarde estuve casi feliz y sin embargo…

Escribo como alguien triste.

Me conoces querido? Me conoces lo suficiente para saber cuando estoy de verdad triste y cuando de verdad contenta?

Extraño las canciones de cuna, esas que inventaba para todas mis muñecas. Por momentos quisiera ser madre y sentir una semilla dentro de mí, creciendo, creciendo…una semilla negrita que al despertar me acaricie con mejillas como pétalos suaves.

Oye, estaba feliz…y ahora no sé…No sé. Necesito un amor limpio como el de las madres a sus hijos, como el de los hijos a sus madres. Debe ser solo eso. Que de vez en cuando, cuando estoy en el acmé de la felicidad, me doy por enterada que hace tiempo no amo a nadie realmente.


Beso a ti.


Laura.
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