Setiembre

Aquí hoy llueve y hace frío. Se supone que casi es primavera, pero aquí solo llueve y hace frío.

Yo siento mas frío que el resto, siempre siento mas frío que cualquier persona que camine sobre el planeta; tengo un frío de siglos, desde antes de nacer creo. Por eso nací con 2 semanas de retraso y me jalaron de la cabeza a la realidad a la que no quería abrir los ojos. Yo sufrí para nacer y a veces sufro para mantenerme viva.

Lima se ha tornado una ciudad mas triste que lo usual, será porque es Setiembre y yo estaba acostumbrada al polen y al olor de las flores, a ver las ramas verdes en los troncos fértiles y a ver la gente alegre con cada vez menos ropa. Lima se ha tornado triste y la gente anda mas abrigada, mas envuelta, mas callada.

Una de las personas que calla y camina envuelta soy yo.

Camino envuelta en mil chompas y parece que tuviera sobrepeso, a veces voy con abrigo y la mayoría con bufanda. Tengo bufandas de todos los colores, mi madre me las ha tejido todas. Me las tejió desde un día que la llamé y le dije que en una de esas veces que me quedé dormida en el bus, me robaron la chalina rosa del cuello. Le dije si me podía tejer una parecida y mi madre, por supuesto, me tejió no una, sino siete. Pero ninguna fue rosada como la que había perdido. Aun extraño esa bufanda, aun extraño las cosas que pierdo sin darme cuenta, cuando ando soñando a plena luz del día.

Es primavera, eso dice el calendario. Salgo de tiendas y lo único que encuentro es ropa corta, vestidos de temporada, suéteres de hilo. Nada abrigador, nada que cubra lo suficiente, pocos abrigos largos, poca ropa realmente agradable. Vuelvo a mi casa y no he comprado nada. Solo un saco. He comprado un saquito blanco y mono, para usar cuando por fin sea de verdad primavera, tiene un lazo entre los senos para amarrar en vez de usar botones, se me ve graciosa en el espejo de la tienda. Ahora en casa, me pregunto cuando lo usaré o si lo llegaré a usar, se supone que es corto, juvenil y coqueto, para usarlo con falda y ballerinas blancas un día que haga el calor suficiente; pero aquí sigue siendo invierno.

Dicen que será invierno hasta Diciembre, pero es un invierno tan malo que lloverá de a pocos y hará viento frío pero no llegará a nevar como en las películas y las tiendas no tendrán ropa de lana a cuadros para calentarse en las noches frías, será un invierno al estilo limeño: Bien a medias, bien huevas este invierno.

Quisiera que ya salieran las flores y que el césped se haga mas verde que de costumbre. Poder quedarme en mangas de camisa, mostrar un poco ese lunar de mi cuello que solo yo veo, negrito y chiquito, algo afanoso por parecer coqueto, en un cuello que no es suficientemente largo para parecer bello.

Hace frío, quisiera calentarme. Mis huesos truenan de dolor y soledad, se han humedecido todas mis coyunturas, hasta las articulaciones mas privadas. Solo quisiera pasar los días en mi cama, bajo mil mantas, tomando chocolate caliente. Pero debo trabajar y salir con el cabello mojado. Nunca tengo el tiempo suficiente para desayunar ni para secarme el pelo. Me baño media hora bajo el chorro de agua hirviendo y luego salgo envuelta y arropada.

Cada mañana extraño mas mi casa. Extraño más a la gente que me quiere. Extraño poder meditar y estar a gusto con mi café a solas.
Cada mañana simplemente, siento ese frío y ese mal recibimiento de la vida entera. Extraño un vientre cálido donde permanecer segura, extraño mi vida al margen del resto. Oyéndolos a lo lejos, siempre con una membrana protectora de intermedio. Como ahora. Como cuando hablo contigo.

Laura.
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