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La Trama sin desenlace.

Las comedias francesas tienen ese don, sabes? De hacerte pensar que pueda pasar lo que sea sin premeditación, sin que se siga por esa linea de argumento, historias alternas que no tienen por qué seguir un hilo preciso. Después de todo a veces nos cruzamos con historias que van paralelas a la nuestra y de las cuales nunca sabemos el fin.

En Medicina se intenta atrapar todos los hilos flojos en una historia y hacer que cuadren en un solo diagnóstico. Ningún síntoma ha sucedido al azar y por lo tanto ninguna información debiera descartarse, muchas veces eso no nos funciona. Es difícil hacer cuadrar todo, disparamos a diagnósticos raros, rimbombantes, diagnósticos que podrían ser El diagnóstico. Es mas fácil para un médico pensar en cebras cuando oye un galopar que pensar en un caballo. Nos atrapa más lo difícil, la rareza del diagnóstico rebuscado. Me pregunto si esa tendencia nos sigue también en el resto de nuestras vidas. Preferir mirar lo rebuscado a lo obvio, ser un poco paranoicos en todo, en las enfermedades propias, en las parejas, en las relaciones que se tejen alrededor nuestro. Poner en la vida ajena ojo de médico-investigador-cineasta-obsesivo en los detalles.

En la vida real, sin embargo, no todos los hilos sueltos tienen el destino de encajar en un mismo telar, ni nosotros la habilidad de tejerlo y hacer que combinen todos. A menudo, las personas como los síntomas raros de los pacientes, salen sobrando. Son flecos que se quedan sueltos alrededor de la historia principal y van a volar por el mundo buscando su propio camino. Son personajes que parecen sobrar de la historia y forman parte de ese paisaje desenfocado que ya no queremos ver.

Ahora por ejemplo, tomo un cafe con la ropa suelta y sin arreglarme. Me pregunto que historia tiene para contarme la pareja que calla en la mesa de al lado mirando la pantalla del celular. Qué ocurre en este momento con la gente que pasó cerca a mi vida y apenas la rozó un instante, sin llegar a formar parte de la historia principal. Habrán cambiado el peso o la sonrisa? Podría yo ahora vislumbrar siquiera qué peso real les otorgué para variar ciertas conductas y hechos que ocurrieron luego?

La vida me parece más una comedia de las francesas que un drama. Nadie se pregunta por los actores secundarios. De cuántas tramas habré sido yo solo el paisaje borroso? Para ser protagonista habría que escribir la propia historia, contarla en primera persona, amasarla  y soltarla ante ti hasta que entiendas, pero para eso hacen falta muchos cafes y otras tardes como esta.

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