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La Chica Migraña escribe


Estoy en un estado posmigrañoso, en el que mi mente y mi cuerpo se hallan agotados y a la intemperie.

Danger! No cruzar la línea.

........................

No sé a qué se deba mi migraña de esta mañana, si todos estos días han sido de una felicidad perfecta, si he estado alegre, divertida, hablando hasta por los codos. Si he gozado de una felicidad que ya parece irracional y sospechosa en mi habitual modo de vivir la vida. La felicidad que he experimentados estos días, no tiene culpable, comenzó el domingo y aun desconozco la causa. Simplemente el domingo desperté y todo estaba anormalmente positivo, todo parecía ser causa para sonreír y festejar. Es extraño. Ésta felicidad me toma por sorpresa porque llega a ser tan perfecta que en otro día que estuviera mas acuciosa y sin los efectos de los sedantes, tal vez tomaría por Felicidad Sospechosa.


Decía que me desperté con migraña, pero la verdad, es que fue ella quien me despertó hoy. La sentí como un dolor súbito e intenso, muy parecido al de un pico que te va desgarrando los sesos. Pico, vaya palabra, esta semana se me ha aparecido ya 3 veces en mi vocabulario. La primera, cuando un drogadicto- el Loco del pico debería llamarse- nos amenazó a todos mientras viajábamos en la combi. Yo me sobresalté igual que todos al ver su cara asesina junto al cristal de la ventana, me sobresalté más porque hubiera sido irónico que Laura Martillo muriera a causa de un pico. Más irónico aún, porque Laura Martillo la del ex novio chileno muera literalmente clavada por un pico (pene en jerga chilena) mientras va a reunirse con otro.

El hecho es que como decía, amanecí con ese dolor punzante, intenso e inhabilitante esta mañana y no pude sino sentir rabia. Rabia, porque hace meses o años que no despertaba por una migraña, porque de inmediato pensé en qué tipo de sueños había tenido, peor aún porque no los recordaba y, ¡mucho peor aún! porque desde que salía con el gurú me había vuelto esa manía de recordar mis sueños.
Llevaba años curándome de esa manía de averiguar en mis sueños la razón de las cosas, del futuro, de mi pasado. Años sin contarle a nadie, que soñé esto o aquello, esa ansiedad de saber que algo malo ha pasado con otro alguien, a quien he soñado y por el que no he podido hacer nada, había vuelto a mí.

Llega a mi cabeza esa frase de: Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, como la de los superhéroes, pero a mí solo se me ocurre, que aparte de usar un traje chistoso ajustado al cuerpo, tener super poderes no conlleva tanta diversión como parece, si siempre tienes que estarte ocultando o no puedes usar tus supuestos poderes para fregarle la vida a alguien.


Bueno, ya me desvié del tema, hablaba de mi migraña de esta mañana, de que no me cedía con las pastillas que tomé, porque ¡no son las mías! Es decir son unas cápsulas verde-cilantro que tomo cuando no hay en las farmacias mis cápsulas usuales bicolores, cuando desaparecen del mercado por un mes y luego las revenden al doble de precio. Por eso hoy tomé las cápsulas verdes y claro, obvio! No hicieron nada, excepto causarme una gastritis, que quería hacerme vomitar hasta el apellido.


En el estado en el que me encuentro mi cuerpo se siente agotado y sin embargo mi mente permanece lúcida y alerta. Al inicio, con pensamientos que surgen y desaparecen de mí, tan rápidamente sucedidos por otros, que ya no parece una continuidad de millones de ideas, sino varias en simultáneo, moviéndose juntas.
Y ahí estoy yo, en medio tratando de dominarlas todas, como perros salvajes en medio de la nieve; solo veo asomar la cabeza de una idea y ya va otra mordiéndome los talones, ya está otra saltando a mi cuello, ya va otra pequeña huyendo de mí, sin entender la pobre yo, de donde vino esa idea ladilla.
Ahí estoy yo pues, tirada en la cama, tratando de dominar mis pensamientos, sin mayor éxito que el de un peruano que juega a dominar perros de trineo (se me vino esa analogíoa poco divertida a mi cabeza, será que también soñé con nieve)

Luego viene el sueño, ese maldito sueño, gracias a todos los químicos que me meto para contrarrestar el dolor, es un sueño falso, un sueño al que mi mente se revela como un animal indómito.
Un sueño que sabe que es ocasionado y no real, mi cuerpo está activo aun, y sin embargo los químicos ya comienzan a bloquear receptores, a enlentecer neuronas a relajar tendones, hay un momento que los químicos vencen, es decir, vencen la primera batalla contra el cuerpo, pero la mente sigue viva. La mente está más viva que nunca y sigue haciendo proyectos, estrategias, sigue buscando soluciones a la vida.

En ese momento de la migraña, podría hallar la solución a la crisis mundial, la vacuna para el SIDA, el origen de Dios, pero como las ideas se suceden tan rápido, no puedo llegar a atrapar ninguna.

El siguiente paso es la Felicidad. Es cuando termina todo, cuando el dolor se va luego de varias horas y mi mente se tranquiliza de su remolino de ideas y fluye lentamente como un manantial, en donde el cuerpo se mueve como un barco lento y pesado entre la gente, encallándose en los mas absurdos detalles como ver las flores o aspirar el aire fresco.

Es el momento en que mi cuerpo se torna lento, mis movimientos torpes, caigo en una somnolencia estúpida, de la que despierto, solo para sentir que la vida es bella, inmensamente bella, aunque no me pueda mover un centímetro para disfrutarla.

El cuarto estado, en el que me encuentro ahora, es el de los ojos pesados. Todo mi cuerpo se siente bobo, pero aun puede funcionar, pero los ojos…ay los ojos! Están estrellados, irritados, con los párpados a medio cerrar, sin embargo la mente, tremenda zamarra, la mente está suelta por ahí pensando historias, imaginando cosas, queriendo aprender, queriendo comunicarse.


Es en esos momentos que hablo, hablo mucho, quisiera contarlo todo!

Hoy he hablado con mis pacientes toda la tarde, pero al final se han ido de alta y yo me he quedado sola, sola y profundamente cansada pero con un montón de cosas que decir, con esa sensación de hiperrealismo en todo lo que veo, toco, huelo o siento. En ese estado en el que podría escribir una biblia entera y sin embargo, los ojos se me cierran, se van cerrando de a pocos y me siento como un minino cansado, que solo quiere volver a sui almohadón mullido volver a la cama y olvidarse de todo.

Fin.




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