Ir al contenido principal

La Mocosa que gritaba

Cuando pregunté el precio del departamento al tipo que con cigarrillo en mano que lo ofertaba, este muy orondo me hizo una mueca y me dijo que volviera mañana con mi papá para explicarme. Yo le di una mirada de trueno y él rectificó ante la duda:

- O con tu papá o tu esposo...para explicarles en detalle.

En ese momento me di cuenta que a aquel tipo con piel de embutido y el humo espeso rodeando su cara a las 2 de la tarde, yo no le había parecido mas que una mocosa preguntona que le estaba haciendo perder el tiempo. Me mordí el labio, quería demostrarle yo algo realmente? Había pasado los últimos 5 años vistiéndome como vieja para que la gente me respetara en el trabajo, ahora con mi scrub azul, sin maquillaje y el moño amarrado no había pretendido nada, pues ya me asumía una treintona vieja; pero no, ese hombre me había ninguneado y debía agradacerle que su óptica idiota me viera aun como una adolescente.


Salí de allí con paso lento, estas últimas semanas no había dormido bien y la migraña siempre estaba a unos minutos de aparecer y malograrme el día. Ninguna noticia había sido buena, estaba en para, ni el aire corría en mi vida; pero con la llegada de la menstruación algo había mejorado mi ánimo. El temor de estar embarazada ya no me atosigaba como a los 20, pero el hecho de un retraso tan prolongado llevaba a plantearme hipótesis que iban desde una miomatosis hasta un embarazo molar.

No es que yo no quisiera tener hijos, llegados los 30 me preguntaba cuanto tiempo más debía pasar para conocer al papá de mis futuros engendros. Era fácil elegir/equivocarse con quien acostarse, pero el hecho de compartir material genético para el resto de la vida y malograrle la vida a un futuro ser no me convenía. Hasta ahora solo había conocido gente depresiva o con egos mas grande que el mío, comenzar a copular con ellos en pro de descendencia no sería mas que hacer una especie de gemación en donde la pareja en cuestión no aportaría ningun potencial adicional. Eso y la verdad no científica de que aun sigo pensando que tendría que estar muy muy enamorada para fecundar y llevar 9 meses el hijo de alguien.

La vida se me había congelado en la pantalla de la mala suerte y comenzaba a pensar en un baño de florecimiento que incluyera ducha vaginal, para terminar con tanto mal paso y la decadencia de vivir con un ex que la hace lo mismo de roomate que de juzgador oficial de todas mis decisiones. No era para menos, para estas épocas ya debía llegar su nueva novia a Lima para terminar con su celibato autoinflingido que de seguroy jamás tan literalmente:
Le agriaba la leche.


Unas cuadras más al sur hallaría el lugar ideal, visión directa a la cúpula de una iglesia que me parecía haber soñado hace años y vista completa al mar como para que deje de quejarme que Lima era una alcantarilla en donde lo único que no apestaba era ese cielo color panzeburro en donde las nubes no cesaban jamás de moverse. Me decidí en 5 minutos, el resto fue solo ultimar detalles y soñar como iba a decorarlo.

Al salir el viento fuerte con olor a mar, me despertó en un minuto. De pronto no era tan bacán cuando sabes que vivirás sola y que pagarás sola esa decisión de irte bien lejos. No era tan genial darse cuenta que no habría quien te visite para hacer cositas o decidir comprar una tina en donde cantarás sola. No pues, de pronto no ser tan mocosa no era ni cool ni algo que beneficiara bolsillo alguno y sin embargo...No puedo dejar de sonreir, de estar feliz, de sentirme al fin libre.



Mi piel crepita ahora como si hubiera demasiado calor en esta ciudad y estuvieramos a punto de quemarnos todos. Me agrada que sea así, pronto tendré un lugar propio en que quitarse la ropa no genere vergüenza y siempre haya vino en el refrigerador. Que importa si no hay un hombre cerca, cuando yo quiero o si quiero. O si el cariño no dura una estación completa.
Mi cama era gigante y mi corazón sin memoria; pronto volvería a intentarlo de
nuevo y claro volvería a caerme.

Al poner la primera firma en el papel sonreí con malicia, aquella gente no tenía la menor idea de que ruidos se oirían por la noche desde aquel décimo piso, ni de la música fuerte, ni de las quejas por exhibicionismo.

Acababan de aceptar allí a la mocosa que mas gritaba.


*
*
*
Me gustó la letra http://www.youtube.com/watch?v=355hc5zxK1Q&feature=related
1 comentario

Entradas más populares de este blog

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Poniendo el Pecho

Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…

Olor a hembra

Hoy recordé a qué huele una mujer...Me refiero a una mujer normal...sin perfume, sin artefactos, sin nada. Que perturbador. Millones de recuerdos vinieron a mi, allí desnuda bajo la frazada tibia, la sábana enrrollada en los pies, inmóvil con las manos en el vientre, esperando como un capullo. Como alguien muerto.

¿De dónde sale ese olor? Me pregunté. ¿Emana de su cuerpo, su pecho, su piel? ¿No lo calman el jabón, el perfume ni las cremas? ¿Puede ser tan imperceptible como intenso? Algo a lo que te acercas y te marea, te tumba de la impresión de no ser ningún olor conocido.

Trato a diario de cubrir mi olor, me avergüenza, pues me identifica. No creo que hieda, es más alguno que otro hombre ha comentado que mi olor natural es rico..delicioso según el más poético. Un olor que aguarda aquí cerca del cuello, en la nuca, por los hombros. Un aroma de mujer que me va cubriendo como un disfraz invisible, mientras aguardo al acecho. Un perfume tuyo, exquisito- dicen con ensayada destreza.

Yo ento…