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Navidad Feliz

La navidad ha pasado y con ella su olor a incienso, a pólvora y a comida recién horneada.

Antes la navidad en casa olía a árbol recién cortado, a plástico perfumado de juguete nuevo y a panetón y frutas varias. Con el tiempo los niños de casa han ido creciendo y son los padres que ahora traen felices a los nietos, nietos que se vuelven adolescentes pidiendo ropa con marcas raras o juguetes que hagan mucho ruido.

La navidad me agrada mas ahora que no espero regalos. Me agrada no llorar a ocultas si es que el regalo en cuestión no me gustaba o tener que fingir que me gustaba aquella ropa nueva que sabía mis amigas detestarían.

Era mejor cuando estábamos todos juntos y no habían tantas llamadas a larga distancia ni giros ni envío de dinero. Pero me conmueve que mi hermana aun llame para preguntar como se prepara un pavo pues esta navidad ha decidido hacer comer a sus hijos lo mismo que comen sus abuelos en casa. Me conmueve, que algo de nuestra navidad haya cruzado fronteras.

Ya no es la entrega de regalos kilométrica de años antes, ya no es contar que nieto recibió mas de 10 regalos o que tío compra los mejores juguetes. A medida que el tiempo pasa se ponen de modaentrre nosotros, los sorteos, los regalos secretos y toda una maquinaria de "engañitos" que hará que los adultos también recibamos algún regalo. Me gusta la cara que pone el que recibe un regalo mío, me hace pensar que la búsqueda y el ahorro no han sido en vano. Que vale la pena dar mas que recibir.

Me hace pensar en que no somos seres tan malos después de todo.

No soy mala- pienso y eso me hace bien.

Vivimos tan a duras penas con la culpa de no ser suficientes, de no tener suficiente, de no dar suficiente que la vida parece un carnaval triste de cosas que no te llenan. De vez en cuando, esa sensación pasa, conoces mas gente, das mas de lo que deberías dar, la calle estrecha donde camina tu corazón se abre a una playa blanca donde puedes reposar un rato y la vida se ablanda.

Recuerdas cómo es que la vida se ablanda?

A veces se me olvida a mí también. Es esa sensación que te hace despertar contenta y tener menos preocupaciones de las que ya tienes durante el día y que te hace caminar ligero y sin pensar mucho en el futuro quie está al frente.

Cuando la vida se ablanda, es esa sensación de que puedes decir lo que te venga en gana y no guardar mucho las normas, ni pegar el cuerpo al espaldar de la silla mientras hablas.
La vida se ablanda y de pronto has perdido el temor al vacío o decir cosas incorrectas, simplemente se ablanda y ya.

Pero dura tan poco...Vamos no me juzgues por notar el cambio de las estaciones en la felicidad. Por ver si se cae algún pétalo o cae la primera gota de lluvia. Yo soy de las personas que se dan cuenta que la fiesta ha acabado pero no recogen jamás los platos rotos.

Hoy pasamos navidad en medio de la playa con la lluvia casi a punto de caer. El cielo era negro y el mar gris. No era el mejor panorama para contarte que estoy contenta, pero créeme lo estaba.
Me agrada el mar y los espacios abiertos, sin límites, muros, tiempos ni plazos.

Me quedo dormida con los cabellos al viento sin ninguna sombrilla que nos proteja, al despertar unas copas de vino y un brindis por la navidad juntos. En este momento preciso he pensado en ti, aun no sabes a qué sabe la felicidad, brindo por eso ahora y en las tres copas que siguen mientras veo el mar con olas salvajes y oscuras.

Otra Navidad se va con los buenos deseos y los recuerdos de la gente que me acompañó este año. Hubiera querido agradecer cada correo, cada mensaje, cada llamada o cada frase; pero soy algo tonta, y ya sabes me cuesta decir que me haces bien cuando vienes y lees y no dices nada o si lo dices...Bueh... Siempre es igual, no sé por donde empezar cuando quiero decirte gracias.

A lo mejor sólo sería bueno abrazarte y decirte

Feliz Navidad.


* Aceptas un regalo cursi? Era el que yo quería para mí (ya no se halla música tan vieja)

http://www.youtube.com/watch?v=VIRX69FD2m0&feature=related
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