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La pasión

Crece como una sombra la pasión, crece subrepticia, ajada entre los pliegues de la duda intentando liberarse. La pasión me devora, me vuelve ansiosa, irascible, en un desespero tal por llegar a su fin como a su comienzo. La pasión me absorbe, me conmueve, me desaparece.
Me ha hecho caminar entre nubes hoy, asi como morir de a pocos, la vida hecha jirones, la presión del tiempo, del espacio, todos son obstáculos que desaparecen a su paso.

La pasión me transforma, me hace frágil como un lirio que se marchita sobre su propio tallo delgado
No he hecho otra cosa que esperarla, a ella a la pasión, he dormido poco y he soñado mucho. He caminado pensando en ese embrujo que me hace que vuelva una y otra vez a tocar con la punta de los dedos los personajes íntimos y ocultos de los que estoy hecha.

Eso hace la pasión, que me difumine en sombras y luces, como la línea tenue que separa el atardecer o el nuevo día. Una línea invisible de tiempo en la que demoro en saber si es vida lo que esta ante mi o es el umbral de la muerte, simple y pura agonía.
Ese silencio del amanecer, ese grito del ocaso, eso es la pasión, algo que me sorprende y me atrapa, ese estado de confusión molesto y agradable a la vez, un vahido de gozo, una droga. Algo que te empuja a caminar entre la gente o que te tumba en la cama a acariciarte toda.

Que sería de la pasión sin un objetivo, apenas ansiedad, una sensación vana y vacía, un estado de miedo que paraliza y destruye. Pero la pasión, siempre sabe como un misil hacia que va dirigida, ese algo que hace que tu mundo se desplome, que la parafernalia usual, las caretas, el circo que montas a diario se desbarate y de paso a un solo estado salvaje y natural, algo sediento que te consume y sublima. Eso es la pasión.

Ay de la pasión escribes, ay de la pasión respondo!
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