Me gusto... me gusto, me gusto!

Quitada la primera capa totalmente superficial, materia absurda de piel, musculatura y órganos varios, acababa de descubrir que me gustaba.

Ese representaba un serio problema, porque si como mujer me gustaba y había empezado a amarme un poco más ¿Cómo rayos iba a esperar que un hombre lo hiciera mejor que yo?

¿Por qué necesitaría un hombre ahora?

Entonces comencé a notar las ventajas que tenía el físico en las relaciones. Esa envoltura de colores y texturas variables, hacía que me volviera tan dependiente de la opinión de los otros, que probablemente ignoraría mi sabor verdadero por siempre, se me haría necesario siempre alguien diciéndome al oído "que bien te ves " "hoy me gustas mas que ayer".

El físico comenzaba a ser una variable cuantiosa desde el punto de vista de la dependencia y de las relaciones. Era un anzuelo con el que me terminaba ahorcando, apenas lanzado.

Hoy descubrí que me gusto. Descubrí también que tenía finalmente todos los requisitos para quedarme sola.

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