Hace poco volvi a llorar de nuevo, a mitad del llanto me di cuenta que lloraba sin razón y entonces lloré mas fuerte.

Lloré porque hace mucho no lloraba sin razón. Hace muchos meses (ya ni me acuerdo cuantos) yo era una persona que lloraba sin razón y senti tanto dolor en el pecho, que un día pensó que era imposible soportar ese dolor mas tiempo. Que era mejor morirse. Porque ese dolor ahogaba, hacía daño, no dejaba pensar en otra cosa, era un dolor intangible, profundo, profundo, que instaba a seguir llorando y gritando, como una forma de destruir esa bola gaseosa que se anudaba detras del pecho, que ascendía por la garganta, que estallaba en los ojos...

Hace tiempo, yo era una mujer que lloraba.
Ahora soy una mujer que finge no llorar nunca.
Ahora parece que todo estuviera en calma.
Excepto por esa única vez que no pude detenerme.

Todo empezó muy simple. La excusa perfecta, me acababan de robar la palm que me trajeron de berlín y que aun no pagaba. La palm que ya tenia todos los archivos médicos que tanto necesitaba, pero que hasta ese momento aun no sabia como usarla. Ese fue el detonante. El dichoso robo. A partir de esa hora empezó la agonía del llanto sin causa...ya no era por la palm, era ese placer de sacar de mi oleadas y oleadas de dolor y ansiedad guardados.
Era por ese placer de abrir una compuerta que no sabía ni como cerraría, solo quería seguir y seguir llorando...Pero cuando ya no pude detenerme, cuando sentí que no había causa para seguir llorando y aun asi mis lagrimas no se detenían. En ese momento tuve miedo.
Tuve miedo de que empezara lo de antes. Que hubiera desatado al monstruo que tanto me habia costado encerrar.
Tuve miedo. Y esa sensación de no ser dueña de mis propias reacciones, me llenaba de un pavor inexplicable. Acababa de perder el control sobre mí y no sabía si podría recobrarlo.

Han sido meses difíciles. Sobre todo, porque reconozco que al menor desequilibrio hormonal volverá todo eso, que creí curado. Que estar deprimido es peor que estar esquizoide, un día se apodera de tu vida esa otra persona, patética, malhumorada y triste y entonces...todo comienza a salir de nuevo. Salen a flote tus frustraciones, tus odios mas internos, esas cosas de las que te arrepientes incluso de cuando eras chica, toda esa historia que estaba amontonada y apolillada en un rincón de tu conciencia, sale a flote y empieza otra vez todo.

La persona serena y graciosa queda desplazada, hay un monstruo trsite aflorando bajo tus uñas, instandote a escribir solo lo que nadie quiere oir, solo lo que una misma se niega a decirse. Ese monstruo crudo, descarnado, que golpea a todos y a si mismo con un martillo de golpe seco. Ese ser triste acunada por largas horas de soledad y abandono.
Un día simplemente sale a la luz y dezplaza a todos los demas disfraces. Un día sale y entonces comienza a decir, esas cosas que es mejor tener siempre guardadas. Guardadas para siempre como el secreto impuro de una vida pasada, cuestionable. El testigo indeseable de una vida que sin adornos, fue simplemente una vida triste.
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