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Srta. Martillo : La Fan.

Hoy entré al blog: 2010 con 10 000 visitas.
Wow no está mal...me pregunto cuanta gente habrá entrado sólo para ver alguna foto mía calata?
Las tengo, si, en otro blog, lo gracioso es que ese no tiene visitas.

Me di cuenta que el Blog de Digler había desaparecido. Fue extraño, ya antes se había ido, pero esta vez sentí que era para siempre, que de alguna forma ya no lo volvería a encontrar. Fue como sentir que se ha muerto alguien y que no llegaste a despedirte. Lo peor, me di cuenta que de todos los blogs que conocía era realmente el único con el que me había identificado desde el inicio,
Ocurría un cambio climático en mí cuando lo leía, como una marea, una brisa que me llevaba a casi reconocer lo que sentían sus personajes. Me dejaba llevar y era agradable perderme en algún cuento suyo. Me hubiera gustado decírselo, pero el día que lo conocí, era mas delicioso el silencio compartido de aquella noche veraniega.

Podría escribir líneas y líneas de mi blogger favorito, pero sonaría estúpido y sin sentido. Aún me da vergüenza confesar que en la primera leída a un post suyo creía reconocerme, luego respiraba mejor y al volver al leerlo comprendía que de alguna forma cuando escribes no es en una persona en la que piensas sino en una mezcla de todas las que has conocido y aun de las que deseas conocer, por eso que las letras como las canciones no pertenecen a nadie y a nadie tampoco deben pertenecer las personas.

Luego, dejé de verlo, de leerlo siquiera, después de todo habían pasado 5 años y la gente va cambiando. El tumulto de sus seguidores, me incomodaba incluso a la distancia, como cuando crees que un disco es tuyo y te enferma que todos lo escuchen luego, una suerte de complejo posesivo idiota de los fans.

Si era algo así como una fan, pues. Aunque pocas veces le haya dejado un comentario.

Esto suena como a una elegía, un tributo o algo así y no lo es, simplemente hoy me dio por recordarlo y ya no me dio miedo reconocer que me gustaba, más antes de conocernos, cuando hablabamos frescamente y no me daba miedo decir la verdad aunque sonara idiota. Luego me vio y sentí que mi frescura se marchitaba como una flor al primer viento de verano.

Ojalá nunca le hubiera dicho quien era yo. Ojalá siempre hubiera sido para él sólo la Srta Martillo,la quer escribía huevaditas y ponía fotos a medio vestir. Tal vez seguiríamos hablando, yo leyéndolo y él comentando, no sé, con esa distancia que deben llevar la gente que camina en espirales. Ni amigos, ni enemigos, pero en contacto.

Recuerdo una historia suya de una chica llorando sola en la gradería de un concierto, me dio risa que me la contara porque no tenía ni un comienzo ni un final. Con frecuencia pienso que esa chica soy yo. Un momento volteas la ves, sientes que algo le está ocurriendo, al siguiente ha desaparecido como un fantasma y no queda más que seguir bailando. El carnaval de la vida siempre continua.
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