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Canela (4)

- No tengo zapatos que combinen con estas panties- le digo, algo apenada, mientras camino por la estancia de puntitas y descalza.

Esas medias a rayitas y con encaje en el medio muslo son muy bonitas para cualquiera de mis zapatos comunes.

- No, importa- me dice-
Igual te quedan bien.

Empezamos, entonces. Me siento en el sofá donde cae el sol de las dos de la tarde y el me acomoda el cabello y limpia las plantas de mis pies con la cámara en la mano.
Ese gesto me paree el mas tierno de los últimos días. Sentir sus dedos limpiando mis pies, como a una niña pequeñita.

- Tómate el pelo- dice más serio.


Yo lo hago, obediente. Es fascinante como adopta esa expresión y esa voz sin altibajos, cuando hace su trabajo. Se le nota muy profesional. Casi no me toca. Solo pide que me ponga mas a la luz, que me quede quieta.
En la sala silenciosa, solo hay luz natural filtrándose por las ventanas y el sonido de la cámara al hacer las tomas. Ese sonidito que me permite respirar, terminada la foto.

- No te rías, Martillito, ya terminamos- me dice con gesto benevolente

Yo no puedo evitarlo, ha de ser la vergüenza. Me da miedo que cuando vea las fotos me vea como realmente soy. Mi piel, mis manchitas, las ojeras cuando no uso los lentes. La verdad tengo miedo, por eso me río sin parar.



- Esa soy yo?- le digo con los ojos súper abiertos, cuando días después me muestra las fotos
- Claro, que eres tu- sonríe-
Te dije que eras una mujer guapa.

Yo no puedo creerlo. Pienso que me está tomando el pelo, pero me agrada que me diga guapa. Suena bien, parece una caricia en su voz. Pero me sigo mirando. Algunas fotos son a blanco y negro y hay otras, que son en tonos canelas. Es gracioso como la luz de la tarde hace ver todo totalmente canela. Mi piel, las medias marrones con el encaje alto, mi cabello, mis manos. Todo es un hermoso fondo canela de diferentes matices según la luz.

-
Te gustan?
- Si- le digo lacónica. El resto es silencio.

La verdad es que me encantan. Parece que él hiciera magia con esa cámara y volviera una chica oruga en una colorida mariposa que sobresale en un manto canela.


Él tiene magia, pienso. Tiene la magia de hacerme creer en mi, por fuera y por dentro.
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