Sweet September

Mi querido Rafael:

Te hable sobre mi necesidad de tener sexo de alguna manera verdad? Esto tiñe mis correos de los últimos días. Fue así como decidí tener un contacto un poco menos formal con otro de mis súper contactos. Un tío de Asturias que debe tener como 50 y encima es calvo, pero que jura que se rapa porque le molesta el cabello…ja! A esa edad a la economía corporal le comienzan a molestar los pelos, los dientes y las cosas que antes tenían tono; pero bueno, el tipo tiene una fijación conmigo, dice, que es porque de solo imaginar alguien de otro continente se le alborota la sangre. Como suele ser lo suficientemente educado y honesto para este medio, me cae bien y siempre le puedo consultar sobre jerga española que no capto del todo. Resulta que siempre quiere que le ponga la cámara para verme y ayer me había dicho que estaba muy urgido y me pareció justa su petición, porque yo llevaba días sintiéndome así, así que hoy me decidí a hacerle realidad sus fantasías. Lo cite para el mediodía y me puse esa ropa interior sexy que ya ni uso, la falda corta, las botas el abrigo y la blusa con botones, busque una cabina privada y puse la cámara. Allí estaba en efecto, muy cortés como siempre me dijo que empezáramos, me quede tonta, porque yo estaba aun fría y generalmente para hacer esas cosas uno necesita un calentamiento previo, pero bueno, estaba en una obra de caridad y no había que escatimar la limosna al hambriento. Me comencé a desabotonar la blusa, mientras le preguntaba que deseaba hacer. El hombre ni hablaba, babeaba. Cuando me vio los pechos estaba idiotizado mientras yo me aburría haciéndole preguntas indiscretas, para ver si así cambiaba el curso de la sesión. Ya para cuando le mostré el largo de la falda yo estaba arrepentida de creerme la buena samaritana con el tío mongo, así que iba hojeando paginas de anime y de humor, de pronto el me pedía que me subiera la falda, yo pensé que ya terminaba porque hace rato que ni veía su cámara, pero no, el tío quería verme allí y yo ya no estaba para tanta bondad, así que lo deje que siguiera rogando. Veía como su mano repleta de pulseras raras se tocaba la cara, pensando en si el tío era paralítico o solo un viejo solitario de esos que aun se creen hippies. En ese momento el se aparecía por otra ventana y empezamos a discutir, mientras el tío suplicaba verme el coño. Yo ya estaba irritable, con ganas de llorar y de gritar. Me subí la falda lo suficiente para que vea la tanga color celeste, pero seguía insistiendo. Y yo peleando y tragándome las lágrimas, con el por la otra ventana, ofreciéndome pagar el fedex para que le enviara los lentes. En la cabina de cristal pavonada yo permanecía con la blusa abierta y la falda cortisima, con la mano acomodándome el cabello, en ese gesto maniático que me surge cuando estoy desesperada. Para cuando este al fin se fue o lo largue, el tío ya estaba con una cosa entre las manos, que no pude reconocer, por lo pequeño y feo…me sentí mal de haberlo citado para no mostrarle nada, mientras pensaba que Bill Gates, jamás se habría imaginado que sus millones también servirían para que las mujeres desahogaran sus deseos de putas reprimidas y tíos como JuanMa se cocinaran a fuego lento, pensando que finalmente tenían a una caribeña entre las manos.

Me tome los muslos, tratando de frotarlos, luego cogi un dedo que humedecí con saliva y deje discurrir en medio de mis pechos abultados por el brazier push up, intentando seducirlo; a través de la cámara, la única parte visible de mi rostro eran los labios carnosos, que el tío debía asumir como exóticos. Los cabellos caían y ocultaban parcialmente los contornos de los pechos. Baje ambas manos y subí un poco mas la falda, entreabriendo las piernas para que viera lo suficiente, pero la cámara no enfocaba, subí la mano derecha y le permití ver la tanga, al mismo estilo la moví hacia un lado y lo deje ver lo que tanto ansiaba, permanecí algunos segundos así y me comencé a vestir. Cuando el dijo que quería que entreabriera mis labios se me acabo la paciencia, ¡creo q se hubiera sentido mas a gusto con un dibujo de mi aparato genitourinario!, porque este tío tenia mas de anatomista púbico que de amante cibernético. Me acomode el cabello y la ropa, mientras el me anunciaba que se había corrido como bestia. Le sonreí y lo felicite. Me sentía triste, seguía pensando en el innombrable y en que jamás volvería a tener sexo real con un hombre que me amara. Cuando el tío me dio las gracias y me hizo olvidar el arrepentimiento que en ese momento sentía:
- Quieres que te muestre la calle? Dijo
- Yo le conteste que si….y de inmediato enfoco una calle que podía haber sido de aquí mismo, pero que yo sabia que era allí lejos, en algún lugar de España y me sentí como se debieron sentir las dos protagonistas de transportadas por una sola imagen fuera de su mundo habitual. Esa sola propuesta, hizo que darle satisfacción cibernética a un tío cincuentón valiera la pena.

Me acomodé las botas, la blusa y el abrigo y Salí de allí en una mañana gris, en que pensé en ti y trate de imaginar como seria tu universo de 4 cuadras alrededor y fue justo en ese momento, a plena calle, luego de un ciber sexo infructuoso, que sentí mi primer orgasmo real.
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