Alumbrando una migraña

El dia que inicie con la primera migraña, tiene lugar, fecha hora y circunstancia. Estaba en segundo año de facultad y asistia a una clase de psiquiatria, en que hablaban de como se comporta un paciente paranoico. Fue tan fidedigna la descripcion del doctor, que pense que yo lo era. Especialmente cuando oi sus risas detras mio y sus comentarios susurrando mi nombre. Fue entonces que la senti. Senti su presencia por primera vez en mi cabeza, pulsando como un fauno colosal que crecia a cada instante...senti las membranas hinchandose dentro de mi cabeza, senti ese temor a la muerte inminente. Era ella, mi migraña...un engendro, de todos mis temores y trsistezas....estaba a punto de nacer para acompañarme el resto de mi vida y yo no podia evitarlo. Se apoderó del lado derecho de mi cabeza, se incrustó en el angulo interno de mi ojo y comenzo a gemir. Yo era una primeriza en albergar ese tipo de dolores, no sabia como sobrellevar su grito salvaje, su impertinencia...No sabia como enfrentar el cúmulo de ideas depresivas que vendrian a continuación, no sabía como calmar esa ansiedad irrefrenable que te ataca cuando el dolor se apodera de tui cerebro. ese dolor que arrincona todos tus pensamientos contra la caja craneana y los hace pesimistas y dolorosos. Sentia lagos de sangre reverberando en mi cabeza a punto de estallar. Como pensar que no iba a morirme?....Fue mi primera migraña maratonica...duro doce horas, seis pastillas, 3 horas de llanto y un vómito.
Yo vivia sola y tuve que llamar a mi hermana que en ese tiempo aun seguia casada con ese enérgumeno, que le controlaba hasta el respiro...se quedó conmigo dos horas y yo fingí dormir para que se fuera temprano a su casa. Cuando se fue, nos quedamos solas, mi engendro sanguineo y yo. No toleraba la luz, el ruido...mi corazon latia desesperadamente y mi garganta esta tapada haciendo dificil respirar...queria dormir y no tenia sueño...queria hacer algo, pero ese latido profundo, hacía que cualquier movimiento corporal se multiplicara en mil...sentia ese martilleo en mi cabeza...ese dolor del cuerpo y del alma...me habia vencido. Y me venceria todas las siguientes veces que naciera dentro mio...era ella, mi migraña.
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