Viaje a Chile ( parte1)

La primera vez que viaje a Santiago de Chile, era aun una estudiante con cara de menor de edad, que aun no sabia como maquillarse ni como depilarse, era en resumidas cuentas un desastre.

Tenia que tomar un vuelo nacional Arica-Santiago, que ya habia sido reservado con anterioridad, asi que tuve que cruzar la frontera a pie y con maleta. Pensé que seria un desastre, con el racismo imperante por alli en esos dias de la primera oleada de peruanos inmigrantes. Yo iba como turista, pero digamos que una mujer peruana en edad fértil, cruzando una frontera, no es digna de confiar. Mi cuñado chileno se habia preparado con anterioridad y habia movido sus contactos e influencias para que no me ocurriera ningun percance. Cuando llegué a la garita de paso, la cola ya era larga y el calor de febrero se hacia sentir en la sequedad del desierto.

De pronto oi mi nombre y fui sacada de mi ultimo lugar en la cola, ante la envidia de todos los demás. Yo estaba temblando. Me hicieron entrar en la elegante oficina de migraciones y un hombre de maneras amables con el acento característico del pais me preguntó, si yo era la del nombre búlgaro, sonreí avergonzada, conocedora de la burla que le hacen en Chile a los peruanos con nombres extranjeros. Si, fue la timida respuesta. Me preguntó que estudiaba, porqué viajaba a Chile y otras tonteras. Tu cuñado nos llamó de Santiago, queria asegurarse que no tuvieras problemas. Y comenzó a bromear, le quitó la guitarra a una peruana que estaba por alli y se puso a tocar Let it be, ante el resto de la oficina, ante las burlas de todos, bien desafinado el tipo, pero le agradeci mentalmente el detalle, de hacerme ver que no todos los chilenos son unos petulantes de mierda, como creía hasta ese momento. Llegué al aeropuerto, con mi vestido azul de gasa y la transpiración en el rostro. Abordé mi primer avion sola e intente relajarme. Mi compañero de asiento se bajaba en Iquique, era guapo y de maneras educadas como la mayoria de gente en ese país. También coqueto, hablamos un rato y se lamentó de no ir él también hasta Santiago, para hacerme compañía. Breve anotación mental: Todos los chilenos son unos ofrecidos.
Las tres horas de viaje fueron interminables, mirando el mar y las lucesitas de los pueblos costeros. Al llegar me recibió el viento frio del aeropuerto vacio. Mi primera comida en tierra mapoche fue chifa…bueno chifa no, !fue la peor comida china que he probado en mi vida! con una sasón extraña y unos nombres que no correspondian a los peruanos, no habia "arroz chaufa", ni " pato con tamarindo" ...Dios, fue un sacrilegio probar esos sabores trucados.

Lo siguiente de " mi viaje turistico" fue quedarme en casa a comer melón relleno con helado de fresa y sandia helada con plato y cuchara. No habia nadie para sacarme a pasear, en la tarde hacia tanto calor en la casa, que yo pensaba que si llegaba a salir a la calle me derreteria. La vida se me pasaba en la piscina o mirando televisión, hasta el dia que me revelé contra mi destino de peruanita alojada en casa extraña y le dije a mi hermana que me iba sola. No sabia bien a donde, pero me iba. Conoceria el centro, no podia ser peor que aquí, me dije. Asi que me subi en uno de esos buses enormes y amarillos parecidos a Enatru, que dan envidia por la limpieza y me dirigi en mi viaje de 45 minutos al centro de la ciudad. Comi en un restaurante de por alli y cuando me termine de limpiar la boca, cai en la cuenta que no habia llevado dinero…ups! Pequeño gran detalle, eso me pasa por impulsiva…Sudaba sangre, ¿ que carajo iba a hacer en un pais extranho y sin un cobre en el bolsillo? ¿ alguien me creeria q me habia olvidado el dinero, por cambiarme de pantalón? Pense en empeñar mi reloj, mientras le rezaba al " tatito" que los chilenos no tomaran mi super reloj como una baratija. Fui al baño( Siempre voy al baño cuando necesito pensar) al bajarme el pantalón, cayeron algunas monedas, increíblemente, sumaban la cantidad exacta para pagar el tallarin desabrido que habia comido. Soy una atea a la que le suceden milagros, no cabia duda.

Ya en la calle y con la tranquilidad de que no me podrian robar nada, descubri que en ese pais una morocha no pasa desapercibida como aqui y que los chilenos no pierden oportunidad. Cuando caminas en un pais como el nuestro, los hombres se desviven diciendo tonterias y silbando , pero eso solo ocurre si hay un grupo suficiente de hombres alrededor. Un hombre solo jamas te dice nada, te mira y baja la mirada" se hace el rico". Alla son algo desfachatados, te miran , te devuelven la mirada, te saludan, se presentan, te invitan el cafe y etc de cosas que aca serian mal vistas por el gremio masculino.

Es que eres un tipo de mujer exótico aqui, decian los que me conocian. Yo los miraba asombrada, descubriendo que la historia del patito feo podia ser cierta.
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