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pizzaiola

Estabamos teniendo la discusion diaria, cuando decidió aguijonearme con algo ya conocido.

- Se que eres del tipo de persona que quiere un matrimonio, la casa perfecta, el auto en el garage y el perro grande. Yo no soy asi, a mi me gusta la vida porque si.

- Has acertado- contesté con el cuchillo desenvainado- Busco todo eso de la vida...el marido perfecto, la casa bonita, el auto del año, el perro en el patio pero esa petición rosa, incluye tambien el amante italiano.

Se puso pálido ante mi desfachatez, como lo hacia cada vez que le ganaba en su propio juego.

Y pensé que no era tan mentira lo que acababa de decir. Contradiciendo todo lo que puedan pensar el resto de hombres que conozco; los italianos son tan buenos en la cama como en la cocina. O al menos yo tuve la suerte de hallar uno asi. Se llamaba Renato y segun todas mis amigas era el hombre mas atractivo que habia pasado por éstas tierras. Como yo estaba descorazonada, apenas si lo noté, era atractivo es cierto, pero ¡cuánto ya me habian engañado las apariencias!

Anduvimos dos meses en que sus explosiones de ánimo me dejaban primero muda y luego me hacian estallar en carcajadas. Nadie mas expresivo que un italiano a la hora de amar, de odiar y de burlarse de la gente. A veces era insufrible, lo admito, pero nada que no pudiera solucionar un intento de estrangulamiento, o la amenaza de quemar su camiseta del Milan.

Lo conocí porque el se me presentó, me invitó a cenar y acarició tanto mi ego, que no pude resistirme. Hacia tanto tiempo que yo llevaba dando el primer paso en mis relaciones que tenerlo insistiendo como un niño fue una novedad en mi vida aburrida.
Ese hombre sabia inistir con gracia, para mi beneplácito...y como el me diría tiempo despues, yo era una de esas mujeres a las que se conquista por el estómago. Compartíamos el fanatismo por las tortas de chocolate y los paseos nocturnos en busca de zapatos raros. No bebiamos, no fumábamos, el único vicio era lo otro, en lo que ambos no permitiamos tregua.

Sin embargo era un pazzo..un completo demente, que se burlaba de los taxistas, que discutía con los vendedores y argumentaba con ese acento suyo, tan particular. Recuerdo las caminatas con el obligado jugo de naranja y la empanada con queso aplena calle...que me repetia a diario " no vendian en Italia". Yo lo toleraba por que era cómica su actitud infantil, aunque a veces prefería quedarme callada para que de rienda suelta a toda esa jerga italoperuana que exasperaba a los vendedores de baratijas. Pero cuando me propuso matrimonio, no pude aguantar la risa, a pesar de que ya sabía como explotaría. Pensé que bromeaba, que era una de sus tantas formas de excitarme, pero hablaba en serio, habia ido al consulado y esa era la causa porque me habia pedido mi identificación un dia. Tenia toda nuestra vida planeada a su usual estilo demente, y la pensaba llevar a cabo sí o sí. Me daba miedo cuando hablaba así...pero no podía detenerlo, ese hombre creía estar enamorado y habia ideado su vida futura conmigo... trabajar allí dos años, ganar dinero para comprar un hotel aqui y establecernos en Perú, para siempre...la hermosa tierra donde podia tomar sol desde las 6 de la mañana y donde la comida era sabrosa... Yo lo habia visto sancocharse en la terraza por horas enteras, bajo el sol implacable y me imaginaba mi futuro como médico de cabecera para su cáncer de piel en estadío terminal.

Por supuesto que me negué...pero los italianos son apasionados incluso en la obstinación...todos los días hablaba de lo mismo, insistía y garabateaba hojas... y yo me reia, me imaginaba alumbrando italianitos locos, en los alpes y amasando panetón para la navidad. Mientra el ponía sus zapatillas a ventilarse en la terraza( una de sus manias , antes de hacer el amor). No podia permitirmelo...tenia que deshacerme del pazzo y pronto.
Un día llamaron de su casa, su padre estaba orinando sangre y tenia fiebre. Me preguntó si era tan grave, como parecia... me llamó la tención que siempre conociera hombres que eran nulos en el aspecto médico.
Va a morir?...me preguntó . La respuesta era afirmativa, pero ¿Cómo decirselo sin que estalle en llanto?...es grave, me limité a responder. Una semana después compraba el pasaje de regreso, no sin antes maldecir a la bolsa, a los cambistas de dólares y a todo aquél que se cruzo en su camino, la súbita perdida de dinero, en el cambio de euros a dolares.
Ven conmigo a Italia, volvio a rogar. Allá es mas tranquilo que acá y la comida es buenísima. Aunque yo ya estaba curtida en esas propuestas de viaje al extranjero, lo último que había dicho sobre la comida, me hizo pensarlo dos veces. Lo siento tengo que quedarme, me disculpé. Vuelvo por ti en 6 meses, sollozó. Yo sonreí, sabía que no volvería a verlo.

Ahora sé que todos ellos son iguales, obstinados , locos y entregados en el amor, buenos para amantes pero malos para maridos. Pero en ese tiempo me llegó a hacer gracia que se quisiera casar conmigo solo porque pensaba que era la mujer de su vida...sin conocerme bien, sin saber como soy de bruja cuando estoy con jaqueca, ignorando mis depresiones mensuales, negando cualquier cosa que pudiera hacerme ver como defectuosa. Amándome sobre todas las cosas...y esto lo digo at literan...sobre todas las cosas: Muebles, mesas, alfombras,autos, etc...

Aun me sigue llamando para las fechas especiales apesar que ya nadie se acuerde de mi número telefónico, después de tantas mudanzas y; me parece que fue ayer cuando lo vi sonriendome en la puerta de la pasteleria, con el pelo revuelto y los ojos fijos en mi:

desea un café la bella señorina?

Era un bello ejemplar de enajenado.

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