Preámbulo de una buena caza

Ya es lunes...finalmente. Terminó este fin de semana de locura.

El sábado por la noche, no tenía planes y no me molestaba ese hecho, pero a medida que transcurrian las horas la duda se fue apoderando de mi. ¿Realmente queria pasarla durmiendo mientras todos se iban de farra? Mi hermana habia estado entre deprimida e iracunda los dias anteriores, queria hacer algo, pero no podia dejar a sus niños solos. Finalmente logró convencer a mis padres para que se queden con los niños en Año nuevo (la otra alternativa era recurrir a la somnolencia de los antihistaminicos)...en fin era asunto de ella. Durante la semana la habia visto llamar a a sus amigas, recurrir a mi cuñada, preguntar a mi hermano. Para el dia 31 ya estaba casi desesperada no queria pasar el fin de año en casa. Bueno yo tampoco, pero ya habia pasado por periódos similares a los de ella, en que la soledad te hace recurrir a la súplica social, para salir a una reunión determinada. Yo estaba tranquila. No volvería a pasar por eso. Yo no tenía a quien llamar, todas mis amigas habian viajado y las que salian del país estas vacaciones, habian decidido ahorrar para el viaje y pasarla en casa de sus padres.

Me habia levantado algo triste ese dia del año, hubiera querido quedarme durmiendo y esa señal la reconocia como negativa. Me levanté y no desayuné mas que yoghurt. Como no tenía kabalas decidi inventar una : " la antihigiene". Decidí que no me bañaria hasta la noche, cuando tuviera que meterme en un vestido pegado, conteniendo la respiración. Pase todo el dia asi, despeinada y con la peor ropa que tenia. Pero cuando llegó la noche la ansiedad rondó de pronto la casa. Mis padres rompian su promesa y se largaban a una fiesta de fin de año, con sus amigos. Mis hermanas se habian resignado a pasarla en casa bebiendo pisco sour, mi cuñada habia tirado la toalla para convencernos que fueramos a la fiesta en su casa. La descentralizacion familiar habia empezado: La tercera edad de la casa salia de juerga y nosotras aqui, refunfuñaba mi hermana...
" Viviras en el mundo que has creado", suele decir mi padre. Es tan cierto.

Yo me bañé y sacada la capa de hollin y otras miserias de encima me veia atractiva. La blusa rosa, la falda a tablillas grises y las sandalias altas, me daban ese aspecto de colegiala calenturienta, que solo el anime sabe capturar. Sali en busca de mi helado del dia. Las hordas de chicos insolados y de muchachas con ropa nueva saturaba las calles. Las miradas fueron cayendo sobre mi, para molestia de mi hermana que censuraba el largo de mi falda.

Yo acogía con beneplácito las miradas envidiosas de las mujeres, mas que las libidinosas de los hombres. Satisfecha de mi éxito en la pasarela social local, me volví a casa, pero aguijoneada por un sentimiento repentino de inutilidad: Me veia tan bien...no era justo pasarla en cama.

Debía ser honesta conmigo misma, esto no era porque fuera fin de año, me veía demasiado bien como para pasarla mal. Tal vez deberia ir sola a la playa. Intenté convencer a mis hermanas para que me lleven en el auto, pero se negaron. " mucho tráfico, muchos borrachos"...de acuerdo era mala idea, me consolé yo misma, mientras me disculpaba a mi misma la cobardia de no poder salir sola. Parece que en el mundo que me habia creado, siempre una mujer tenia que salir acompañada por alguien para pasarla bien.
Diez minutos después, una frase lo decidió todo:

Yo la voy a pasar jodida, porque soy mamá y ya pase los treinta ¿ Cuál es tu excusa?

No la tenia. Era joven, soltera y lucía bien. Podia quedarme en casa y darle la satisfacción a mi hermana que habia alguien mas frustrada que ella esa noche, acostarme y darle la razón a ella y sus comentarios venenosos...Aceptémoslo: No soy una buena hermana.

Dado el abrazo correspondiente a la medianoche, y negándome al atragantamiento de uvas o la ropa interior amarilla, como kabalas, me largué de la casa a las 12 y 15 min del nuevo año, dispuesta a vencer a mi destino. Igual que para decidir ir a ése concierto de jarabe de Palo sola, la única frase que se repetía en mi casa :Era el destino o mi voluntad de no hacer lo que parecia escrito.

Llegada a la playa, vi un enjambre de gente bailando afuera de los clubs nocturnos. Caminé con seguridad a pesar de que los tacones se me hundian en la arena blanda. Y otra vez las miradas, tenia que meterme a algun lugar pronto. Decidí por la discoteca de moda. Pagado el importe de un pasaje interprovincial entré allí casi empujada por la gente y; el primer olor que me impactó fue el de mi adolescencia: Colonias cítricas mezcladas con humo de cigarrillo.
Atravesé como pude la pista de baile y llegué a la barra para tomar el peor cuba libre de mi vida. Me ubiqué en un lugar visible, me acomodé los lentes y el cabello mojado y me armé de paciencia. La noche recién empezaba y yo tenia todas las de ganar.
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