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Otro cuento feo

Ella entro a casa asustada de si misma. Se quitó la ropa como pudo y se dio una ducha. Era febrero alli y el contacto con el ambiente frio que reinaba en el cuarto de baño la hizo estremecerse. Estaba pasando de nuevo, era la cuarta semana del mes y volvia a sentir ese pico hormonal que la hacia perder la razón. Tenia miedo de si misma. Hace seis meses habia llegado a Nantes huyendo de un matrimonio que le parecia demasiado temprano para ella; tenia apenas 23 años y una vida por delante, no se imaginaba pertenecerle al mismo hombre el resto de su vida, aunque fuera el mejor hombre del mundo. Le habia pedido una tregua, necesitaba viajar y ese curso de fotografia era la excusa perfecta. Vería tiendas, compraría ropa, practicaría su mal francés y conoceria hombres, ¿quien sabe a lo mejor algun europeo para las vacaciones? O el amor, el verdadero amor… Renán, su novio, no era un mal tipo solo algo serio. No le gustaba tocarla en publico, nada de escenitas al aire libre, el amor con el era de 4 paredes y asi debia quedarse, amordazado por el papel tapiz de su futura casa. Ella no lo resistía, se sentía una virgen reservada para el y eso la enervaba, necesitaba salir al mundo y ser mujer, luego ya se veria. Pero nada de lo pensado le anticipó lo que pasaria en esos seis meses alli. Habia ido con el proposito de explorar sus propios límites y veia con miedo que ya le quedaban muy pocos.

Se tomó un poco de coñac para recuperar el aliento, Céline siempre tenia algo de alcohol en casa, pero ella por primera vez lo necesitaba. En ese momento solo se le ocurria adelantar el vuelo y volver a Peru lo antes posible, tal vez el volver a ver a la familia de nuevo, la limpiaria de todo lo que estaba sintiendo. Probablemente sus padres se admirarian y culparian a su prima Celine de haberla tratado mal o pensarian que no se pudo adaptar a la rutina francesa, que extrañaba a su novio, que extrañaba la comida, pero no era eso. Era ella y la conciencia de que no seria jamas la misma. Tomó otro sorbo que paso caliente por su garganta: Era verdad , ahora que lo pensaba ya no era la misma, no podia volver a Peru asi, tenia que huir a otra parte. Se sentó en el sofá floreado y recordó el rostro del chico del almacén, era atractivo aunque de carnes magras, le habia visto las manos suaves como de doncella tocando la blusa que ella iba a probarse y se habia excitado. Es más en ese mismo momento ya podia sentir la humedad entre sus muslos aflorando de nuevo a pesar de la ducha. Se intentó frotar, pero se detuvo a tiempo. No iba a masturbarse otra vez, ese dia no, sabia a donde conducía eso y debia dejarlo.

Cuando llego a Nantes, el primer mes, la falta de sexo la habia vuelto loca, pero luego mejoró. Mejoró notablemente y ahora ese exceso de libido la estaba enloqueciendo aun mas, especialmente esa última semana del mes, antes que le llegara el ciclo, cuando sentia que todo su cuerpo se contorneba como una telaraña en busca de un hombre.
Sentía que estaba perdiendo el control de su propio cuerpo y a veces tambien de su alma. Ya no la satisfacía el mero coqueteo, las citas a solas o una cama de hotel, ahora le gustaban mas cosas, cosas malas y eso la asustaba.
Hace dos días que se acababa de acostar con un desconocido, con un don nadie y lo peor el no era el primero. Céline no se admiraba de sus anécdotas sexuales desde que llegó a Europa, total alli se creia en el amor libre y ella no solo era joven sino hasta cierto punto hermosa, dentro de su tipo latino. Recordaba la primera fiesta a la que la llevo su prima, su primer affaire, su primer hombre en la cama aparte de Renan. Habia sentido culpa, pero eso duró bien poco, era el mejor sexo que habia tenido en mucho tiempo y se lo debia casi a un extraño, podia sentir una pasión desconocida fluyendo dentro de ella, ¿era eso amor?. Lo llamó al dia siguiente pero el se disculpó diciendo que tenia que viajar con sus padres a otra ciudad, ella pasó el fin de semana pensando en volver a verlo. A su regreso el no la llamó y supo entonces que al tipo no le interesaba volver a verla. “Aquí es asi” le decia Celine, “tienes que acostumbrarte”. Se prometió a si misma que no lo haría, pero rompió pronto sus promesas. Durante los dos meses siguientes tuvo sexo con 4 hombres mas, algunos de ellos incluso casados. No los volvia a ver, eso la tranquilizaba, pero cuando conoció a ese español todo cambio. Se llamaba Pedro y era de Valencia. De inicio había entablado amistad con el por las clases de fotografia y porque podia hablar en su misma lengua, pero se habian comenzado a gustar y hace dos meses que hacian el amor con cierta frecuencia, pero lo que hizo la diferencia con los otros, era que el siempre volvia y eso a ella le agradaba. Pues se solazaba pensando en que podia ser una relación, basada en el sexo, pero una relacion al fin y al cabo. El era atractivo y con cara de niño pero tenia algo retorcido en la mirada que la excitaba; le habia tomado fotografias desnuda en su casa, con diferentes fondos pero no se las habia devuelto. ¡Que maja eres! le decia y ella se ponia a posar para el.
Un dia le preguntó por que tenia que volver a Valencia cada fin de mes. Tengo proyectos alli- le contestó.
- ¿que tipo de proyectos?
- pues, del tipo que dan dinero… y se rio, mientras ella lo miraba extrañada. Soy escritor - agrego, tengo que presentar alguna que otra historia cada fin de mes y me pagan por ello.
- ¿Que tipo de historias?Historias eroticas, como la nuestra ...y se acercó para hacerle el amor.
Esa conversación la habia dejado algo trastornada, ahora entendia porque al tipo le gustaba experimentar tanto, porque le preguntaba sobre sus fantasias, porque intentaba cumplirselas, gastando pequeñas fortunas en trajes de odaliscas, de gatubelas y conejitas…porque le permitia estar con otros hombres mientras el se ausentaba mientras le contara al detalle que es lo que habia hecho…porque su comprensión ante lo incomprensible… Porque no le reclamaba nada.
- Yo quiero que descubras quien eres, le repetia.

Pero a ella ya no le gustaba lo que estaba descubriendo. El estaba poniendo al descubierto esa naturaleza profundamente sensual que ella habia ocultado durante sus primeros años. La estaba haciendo mujer, pero mujer para el mundo y ahora podia sentir las miradas de los hombres sobre ella, pidiéndole lo que sabian ella podia darles.
Esa semana habia estado en celo y el no estaba cerca, se habia ido a un club latino con Céline y habia bailado toda la noche con un tipo que la empezó a tocar en público mientras le susurraba su francés masticado al oido. A mitad de la canción se habia sacado el miembro del jean y lo habia puesto entre sus piernas mientras le apretaba las nalgas. Ella se habia dejado tocar y masturbar en medio de la gente y ese recuerdo aun la estremecia. Francia contemplaba como esa dulce manzana que llego del Perú se corrompia al empezar el invierno.
Llamó a casa: se quedaria una temporada mas en Europa, no queria casarse. Estaba feliz, o eso parecia.
El domingo en la mañana mientras tomaba café con uno de sus amigos no podia ocultar una sonrisita picarezca, tenia al mundo en las manos. El mundo era suyo, sentia que podia tomar al hombre que quisiese, incluso al que estaba en frente, que aunque bizarro era atractivo para su edad. Pensó incluso en coquetearle, pero el se adelantó.
- te ves feliz- le dijo
- si digamos que he tomado las riendas de mi destino, respondio ella mostranmdo sus blancos dientes en una sonrisa aprendida. El la miro a los ojos y le dijo como si acabara de oir un verso ya conocido
- “ ten cuidado con lo que estas haciendo, luego no podras salir
A ella le recorrio un escalofrio por el cuerpo, parecia que ese hombre le leia la mente.
- ¿A que te refieres?
- “Tu sabes… el amor sin amor, a la larga se vuelve un vicio. Tienes que cuidarte”. Ella pegó una risotada falsa.
- Se cuidarme ya no soy una niña. El levantó los hombros y siguió sorbiendo el café en silencio.

Es cierto ya no era una niña ahora era toda una mujer haciendo realidad sus deseos, no tenia que arrepentirse de nada, era una adulta viviendo una vida loca en el último pais civilizado...
¿o no? O se estaba haciendo puta simplemente y ahora todos podian olerlo. Se tocó la entrepierna, se habia vuelto a humedecer de solo hablar con alguien del sexo opuesto.

El resto de la semana la paso meditabunda, era cierto, esa espiral de hacer el amor sin amor la estaba absorbiendo, su cuerpo le jugaba una mala pasada, sus senos se henchian, sus pezones se erectaban, su sexo se mojaba, no era por alguien en especial, podia ser cualquiera, podia tomar a cualquier hombre entre las manos y ofrecerle una noche de amor, el precio era su alma, y ya no sabia como volver atrás. Le habia vuelto la depresión de su primera semana en Francia, pero ahora peor, ahora queria simplemente ocultarse, ponerle llave a la puerta y cerrar hasta que se le pasara ese periodo de “estro”. Habia salido a comprar para distraerse y habia visto a ese joven de las manos de doncella y se habia excitado, estuvo a punto de desnudarse para el en el vestidor, de jalarlo y violarlo alli mismo. Por eso tuvo que salir corriendo de la tienda, sentia que sus impulsos podrian mas que ella y ya no queria mas de eso. Queria un abrazo, ¡lo necesitaba ! Se arremolinó en el sofa y abrazó la botella de coñac con ambas manos, se sentia tan perdida y sabía que ya no podia volver a casa, asi no. Nadie la amaba y ella ya no amaba a nadie; su alma se habia corrompido y su cuerpo vivia y comia de ella como un parasito goloso, dando rienda suelta a todo su desenfreno sexual.
De pronto sonó el telefono,
- Alo, cielo…
Era Pedro, la alegria volvió a ella. Hace una semana que no sabia nada de el ¡Lo necesitaba tanto! en ese momento casi sintio que lo amaba. Tal vez era Pedro el unico que podia entenderla, sabia de su lado malo, quizas podia recibir tambien su lado bueno, ella estaba dispuesta a mostrarle ese lado suyo, aun no corrompido, si es que quedaba algo. Mostrarle la luz que aun podia quedarle en los ojos y que nadie habia querido aceptar. Darle un retazito de su alma y que el hilara el resto. A diferencia de Renan, Pedro solo buscaba su felicidad, a su manera retorcida claro está, pero habia intentado hacerla feliz, de eso no tenia duda. Después de todo ella necesitaba amar a alguien, para volver a ser ella. El amor lo soluciona todo y ella estaba dispuesta a amarlo, talvez ya lo amaba desde mucho antes, pensó.
- Hola cuando vuelves, - fue lo unico que alcanzó a decir.
- Hoy por la tarde. Te tengo una sorpresa, cielo. Estoy llevando a un amigo, casi un hermano, es de toda mi confianza.
- Pero…pense que la pasariamos solos
-agrego ella algo contrariada- iba a preparar una cena.
- Pues preparala ya mismo y no te preocupes, que “nosotros” la vamos a pasar genial, carinho. ¿Recuerdas esa fantasia que tenias de “la visita del angel”? pues mi amigo esta dispuesto y es super discreto, veras que te va a gustar, es guapo y alto como a ti te gustan, veras que la vamos a pasar de la puta madre!
-…….¿¿” Nosotros”??...aun vibraba en su cabeza.
- Aló cariño, estas? ¿Pero que coño te pasa? No sabes lo que me ha costado conseguirte este tio y te pones asi. Alo!...alo? Laura, estas?

Ella dejó el teléfono descolgado y preparó su maleta para volver a casa. El amor no estaba en Francia, talvez no era tarde para encontrarlo. Ya no habia nada que perder.
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