Blind

Yo lo amaba es cierto. Pero ya no. Ahora me une a el ese cariño tacito y monstruoso que me hace imaginarme su esposa en alguna vida proxima o su amante en un futuro incierto. Se que el se merece seguir viviendo y experimentado la vida, pero a veces me resulta dificil vivir a mi sin el. El fue mi primer todo, mi primer beso, mi primer amigo, mi primer hombre...el primero con el que escribi de a dos. El primero que supo que podia ser fragil y podia llorar o como el me decia tiernamente "derretirme de adentro para afuera".

Nos conocimos desnudos, asi fue nuestro primer contacto: Con el alma despojada de lo que aparentabamos ante el mundo, diciendonos la verdad sin pausas y como nos brotaba del pecho. Por eso fue facil, cuando meses despues nos desnudamos el cuerpo, no habia nada que ver, eramos transparentes y fluia en nosotros ese amor juvenil que lo hace ver todo perfecto.

Luego nos corrompimos. Despues de esa primera vez no hubo pausa al deseo ni al prejuicio. No hubo lugar a miedos, todo fue vivir al limite, viviendo de nosotros entre desnudos y poesia. Yo queriendo experimentarlo todo y el tratando de protegerme de la gente , cuanto daño le hice.
El me amaba y yo empece a crecer y a darme cuenta que no queria esa vida perfecta, esa vida de azucar. Empece a levantarme de la cama y ver television en el otro cuarto, empece a hacerme la dormida y a fingir cansancio. El amor se estaba terminado y el no lo supo ver, o tal vez yo no quise aceptarlo, porque no me imaginaba en brazos de otro hombre, sabia que nadie me amaria como el. Nunca subestimes el poder de la negacion...es tan cierto.

Nos separamos fingiendo darnos tiempo y fue cuando mi pequeña barquita se separo de su orilla para nunca mas regresar, el me contemplo sin hacer nada, con esa mirada paternal a sus 24 años. Yo me fui, me aleje de el pensando que podria volver siempre. Pero el amor se acaba y la vida te lleva por vias rapidas, intentando hundirte, ahogarte, matarte. Yo me dedique a sobrevivir, a no dejar que me arrastre la corriente.

Salgo a flote de vez en cuando y cuando eso sucede saco la cabeza fuera de este torbellino e intento volver a ver su imagen esperandome en la orilla, esperando que regrese. Pero ya no es el, el de mi primera vez, el que correteaba conmigo en la hierba de noche con la ropa en la mano escapando de los perros, el que me hacia el amor en el auto o en cualquier parte que a mi se me antojara. Ya no es el, porque ese joven que me vio pristina y feliz, ahora solo sabe verme asi, como le muestro que soy: Un cuerpo a la deriva, tratando de encontrar su propio oceano.
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