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Mi amiga La Lesbiana

Es extraño, después de escribir 8 post estúpidos seguidos, con un intervalo de 12 minutos en promedio, me siento tonta.

Tan tonta, que decido chatear con mi hermana y decirle que no abra ninguno de mis correos, porque un programa espía entró en mi bandeja y está enviando correos a diestra y siniestra.

Y yo que cambié mis claves la última semana, tengo que usar todo el ingenio que me queda, para inventar otra clave.

Supongo que a estas alturas mi cerebro está tan entumecido como el de Arjona, cuando compone.

Mi hermana me pregunta que hago, yo le digo que escribo, que aprovecho para escribir en el blog, porque probablemente no lo haga en la próxima semana.

La verdad, es que aprovecho para desaguar mi mente de ideas variopintas. Vaya! no sé de donde salió esa palabra. A veces despierto con palabras en mi boca, como Valhalla o Epifanía, o vesanía...me persiguen esa palabras todo el día hasta que logro ponerals en un escrito.

Así tambien se me aparecen los nombres de los personajes. No me dejan en paz hasta que escribo su historia. Ignoro como será el procesoi creativo de la gente normal, pero a mi me acosan las ideas.

Antes, de niña, escribía como hombre. Mi yo, era un hombre, asi me apartaba de mi misma y podía escriobir mejor. Solo lograba escribir historias cuandso lo hacía en primera persona como hombre, pensaba entonces, que un hombre habitaba en mí. Eso unido a que me gustaba dibujar cuerpos de mujeres (son más fáciles y mas bellos) me generaba una enorme ansiedad de que fuera lesbiana.

Pero no, tenía termendas fantasías con hombres. Pero jamás con mujeres, en todo caso me gustaba pensar que cuando creciera, sería una mujer despampanante, muy sensual e interesante que tendría mucho sexo bueno.

Luego crecí y me di cuenta, que no es la gran cosa si lo eres o no lo eres.


Mi mejor amiga era lesbiana. No lo supe hasta que se mudó a Italia y después de dos años allí me confesó por carta que si lo era. Yo me sentí engañada, había peleado con medio colegio defendiéndola, porque todos la acusaban de marimacho y de que "chapaba con mujeres", pero cuando ella vino a casa y me dijo que decían esas "mentiras crueles" de ella, entre lágrimas, moco y baba, maldiciendo al mundo por crearle esos problemas en casa de su padre, yo simplemente le creí.

Era mi mejor amiga en todo el mundo, era conciente que le regalaba chocolates y joyitas a mis demás amigas de clase, que vestía como hombre, que tenía la voz gruesa, que solo admiraba a Iron Maiden y tenía un odio casi enfermizo contra todo homosexual que se cruzara por el camino, llegando incluso a golpearlos (tenía mucha fuerza) pero no podía dudar de su palabra.

Cuando se fue a Italia, todo cambió, creó que asumió por fin lo que era y por fin pudo respirar mejor. Había estado tanto tiempo luchando contra lo que decía la gente, tratando de ser algo que no era y de besar a quien no quería, que llegar a Europa fue lo mejor que le pudo haber pasado.

Su madre la rechazó y casi se muere, su padre intentó golpearla, todos en su familia se culpaban de su comportamiento de "invertida", tanto así que incluso las tías intentaron alejarla de sus primas menores para que "no se les pegue" como si de una enfermedad se tratara.
Su carta fue una de las mas largas, honestas y dolorosas que he recibido en mi vida.

Pero en ese momento yo solo podía sentir mi vergüenza egoísta, de ser la única imbécil que en la secundaria intentó tapar el sol con un dedo y negaba en todos los idiomas que mi amiga fuera una lesbiana, si ella entre lágrimas y dramas me lo negaba cada vez que podía.

Podía llegar a entender su sufrimiento de largos años adolescentes, viviendo junto a un padre homofóbico y lejos de su madre que desde Italia no hacía mas que enviarle vestidos de señorita,para que " se moderara un poco".
Pero cuando leí esa carta, yo solo recordaba mi adolescencia sin novios, caminando a todo lado con mi amiga "ahombrada" sientiendo las murmuraciones de todos dudando de las tendencias sexuales de aquel par de inadapatadas.
Me imaginé que ella había sido la causa de que ningun chico se me acercara a los 16 años. Un cambio que sucedió de la noche a la mañana y que no lograba entender.
¿Apestaba? ¿Era fea? ¿había hecho algo malo?

En ese momento mi panorama de adolescencia infernal se aclaró un poco y pude vislumbrar a mi mejor amiga metirosa, como la causa de todos mis males.

El tiempo pasó y dejando el orgullo de lado, yo pude entenderlo todo. Me jodió que la gente maltratara tanto a alguien tan buena como ella y de paso a mi por ser su amiga. Que hayan relegado a toda persona que creyeran diferente, o que fueran amigos de "los diferentes" bajo ese poder que da el etiquetar a los demás a su antojo.

Ella, mi amiga, se casó con una mexicana que conoció por internet y el resto de la historia es mas de drama que de regocijo. La última vez que volvió a Perú, se portaba como si fuera la hija de Bill Gates, como si ser lesbiana le diera un poder más allá de este mundo. Un poder que la hacía mejor que yo o que cualquiera.
Ahora salía a beber con los que anteriormente solo se burlaron de ella. Pero cuando hablábamos a solas, volvía a llorar como antes, como si no lograra encajar en ninguna parte y todo fuera solo un espectáculo bien actuado para demostrar que con un poco de dinero podía ser aceptada y ser amiga de cualquiera.
Fue entonces que juró no regresar jamás al Perú así le doliera no volver a ver nunca más a su familia. Dejó de escribirme, o de llamarme, fue como si pronto hubiera decidido olvidarse de lo que un día fue, de olvidarse del sitio horrible que la parió diferente y no la pudo aceptar como tal.

A veces nos escribimos, mira las fotos que tengo el hi5 y me dice "No puedo creer que te hayas vuelto toda una señorita".

A veces siento esa frase como un reclamo, que no logro entender del todo.
Luego, deja de escribir y se desconecta con un Ciao, que parece un adiós para siempre.
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