Navidad de Verano

Me gusta el calor, los climas cálidos, tu sabes. Pero mi mayor ilusión es pasar la navidad con nieve. No cualquier nieve, ni cualquier ciudad, ni cualquier navidad.
Yo tengo una ilusión específica.

Antes, cuando estab enamorada del Claudio, soñaba con esa navidad juntos bajo sábanas de satín rojo, viendo la nieve cayendo por la ventana, como pesadas alas de ángeles cayendo.
Eran hojuelas de hielo blanco, cayendo sobre NY; entonce syo me imaginaba acurrucada bajo el cuerpo siempre tibio de Claudio, viendo los paquetes de regalo aun sin abrir desparramados por el suelo.

Era una ilusión, repito. Porque eso jamás se daría, a menos que viviéramos juntos.
Yo solo podría abandonar la idea de una navidad familiar, si lograba realizar mi propia familia.


La navidad en casa es diferente, hace calor y el 25 nos vamos a la playa con los implementos de verano recién comprados, dispuestos a estrenar toallas de colores y sombreros chistosos.

Llevamos los restos del pavo, de esa ensalada de pallares fríos, de ese puré de manzana y de la salsa con guindones. Ultimamenet le agregan esas ensaladas que hace mi madre con fruta. Me agradan las ensaladas dulces, con naranjas o durazno para acompañar las carnes.

Pasamos la navidad viendo el mar, en el lugar mas alejado de la playa, donde solo acampen familias con toldos gigantescos para primos, abuelos y suegras.
Vemos las perezosas, las pelotas y los niños desparramados por la arena, invitando a la felicidad perfecta.

Poco a poco la navidad se ha ido reduciendo. Mi hermana se separó de su marido. Mi otra hermana vive feliz en Santiago, mi hermano debe pasar navidades junto a su esposa y sus suegros. Apenas llega para el almuerzo y se retira pronto.

Mi sobrino mayor tiene 11 años y es solitario. No es triste, más bien es todo un demonio, pero siento que él vive en carne propia como yo, el hecho de que la familia se esté acortando en vez de que crezca. de que siempre sobre comida, para cualquiera que pase. De que a veces no haya de que hablar, porque ya nos sabemos de memoria los chistes y anécdotas familiares.

Yo juré jamás casarme, para poder vivir en casa siempre. Donde siempre se vivía como en un paraíso oculto al lado del mar.

Ahora, solo quisiera tener mi espacio...Pero no imagino la navidad lejos de casa, con alguien más que probablemente no sepa el gran savcrificio que representa para mí, salir lejos de mi familia, en esas fechas.

Solo de vez en cuando recuerdo mi ilusión de la nieve, de las sábanas rojas, de NY en invierno...Solo a veces, luego recuerdo, que mi historia con Claudio terminó para siempre y es inñutil guardar recuerdos de hechos inexistentes.
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