Ir al contenido principal

Prisionera del paraiso

Que largo ha sido el dia. Hoy he vuelto a casa. El ambiente es calido y humedo con esa atmosfera salobre que siempre me recuerda a la infancia y a los periodos de felicidad entre diciembre y marzo. No imagino otro lugar donde la felicidad sea mas palpable para mi que aqui, esos meses estivales en que la gente anda ligera de ropa y ligera de corazon, la gente con menos ropa es mas facil que se entregue, que se abra a ti, que te demuestre su afecto. Cuando camino bajo la lluvia, con gente corriendo entre paraguas y abrigos de lana, veo esa cara de insatisfaccion, te dejan sola es cierto...pero a veces cansa estar sola. Cansa caminar meditando que ocurre en tu mundo interno, cansa el estar tu y tus pensamientos poblando el paisaje liquido de sueños ajenos. A veces necesitas volver a ese abrazo invisible de gente que sin hablar te lo dice todo.

Parece mi karma el estar en lugares donde todos pasan con su felicidad de turista y yo permanezco esperando hasta la proxima temporada, a ver nuevos rostros, nueva gente a la que ames sin mediar palabra. Yo soy la niña que veia la gente pasar riendo, tomando helados, tomados de la mano, que veia sus siluetas haciendo el amor al atardecer, felices en este paraiso de cielo y mar azules, de cientos de gaviotas, de arena fina tostandose al sol. Mientras yo me quedaba con esa mueca de quien espera, con los ojos en lontananza, asumiendo su destino de ser prisionera en el paraiso.

Un dia me fui, pero la vida continuó igual. A donde voy hay gente con la que trato, con la que soy feliz por breves instantes y que se que no volvere a ver, gente a la que se debo decir adios sin ninguna esperanza de volver a encontrarnos. El mundo es tan grande nadie pasa por el mismo lugar dos veces, es mejor despedirse y desear lo mejor.

Una vez conoci un peruano al que era posible amar y sin embargo el como yo, era prisionero de sus propios lios de amor a distancia. Yo me aparte, como me suelo apartar siempre de las personas que se no me daran nada y de las que no hay que esperar nada.
Sigo conociendo gente de otros lados, gente que retorna Paris, a Australia o a Argentina y me pregunto cuando sere yo quien me vaya, a hacer mi paraiso en una tierra en la que solo sea ave de paso.

Mis hermanas me preguntan como lo hago? ¿ Como hago que?--- Pues como haces para conocer ese tipo de gente. Bueno, yo jamas los busco, ellos me encuentran a mi y se van igual como vinieron, sin dramas.

Este sabado bailaba con un tipo genial, a la mitad de la noche me entere que era español, de santiago de Compòstela; no pude evitar sentirme defraudada, siempre me pasaba lo mismo: cada tipo que conozco es de otra tierra, esta aqui de paso.
Este fin de semana estoy aqui, porque existia la remota posibilidad de verlo...Pero la playa es tan grande, hay tanta gente y mi karma es tan malo que a cada persona que veo por primera vez, es tambien la ultima. Sigo atrapada en el paraiso esperando el momento de que mis alas crezcan y poder echar a volar...Y es que hay cosas que se aman mas cuando las tienes lejos.
2 comentarios

Entradas más populares de este blog

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Poniendo el Pecho

Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…

Amante Ideal

"Alguien que conozca todas tus mierdas y no te joda por eso. O mas bien que te joda, pero que te joda bien" Esa es la definición que él me da cuando le pregunto quien sería su amante ideal. Me río entonces, como no lo hacia hace días. Es refrescante poder discutir sobre sexo en voz alta. Llevo un par de semanas pensando que le he perdido la curiosidad a enfrentar  tener nuevas relaciones, cada vez que llego al asunto doy un largo rodeo y cambio de tema.

Tengo que reconocer que la vida se pone mejor cada día, tan mejor que espero con ansia que me despidan del trabajo para poder invertir todos mis ahorros en un viaje que dure un par de años por territorios desconocidos.
Luego pienso en la salud de mis padres y me deprime la idea de que no podría irme sabiendo que aun me necesitan.  Que no sabrían a quien llamar si algo malo sucede. A cierta edad si no haz hecho todo lo que se te vino en gana te terminan atando el amor por  los hijos o los padres  eternamente a casa; ante cualq…