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Copas Dominicales

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Este fin de semana tenía muchas cosas en mente, parece que los pensamientos se agolparan tras mi lengua y empujaran a salir no por mi boca, sino a través de mis dedos. Fue un Headache Day, más bien un Weekend. No se, pero mis ondas cerebrales han estado en un tumulto ensordecedor. A veces me dan ganas de tener una grabadora e ir solo hablando todo lo que me viene por la cabeza, para que alguien más lo escriba.
Pero detesto mi voz en las grabaciones. Aunque haya gente que diga que tengo una voz linda. Yo desearía una voz más gruesa, en fin. Divagues.

Durante el fin de semana se me ocurrieron mil historias. Ayer, si no hubiera sido por la migraña y la fotofobia hubiera escrito una. Antes cuando no tenía blog, solo dejaba que las historias se escaparan de mi mente, sin temor a olvidarlas. Eran solo pensamientos con alguna cadencia que jamás salían de la cárcel de mi boca, no fuera que alguien se asustara por todas las cosas que pensaba. Ahora es diferente.

Tener un blog me ha ayudado a escribir historias de inicio a fin. Tal vez jamás hubiera terminado Cuento Sucio de no ser por la gente que mandaba sus correos y me pedía que la terminara. Fue raro y bonito, porque eran varias personas que no tenían identidad blogger y solo me escribían para preguntarme que pasaría con los personajes. De cierta forma me sentía comprometida. Yo, la que jamás terminaba nada, de pronto ponía fin a una historia de 20 capítulos, razón tenía el psicólogo, cuando hablaba que yo necesitaba de empuje para lograr mis objetivos.

Antes era más liberador escribir en el blog. Cuando empecé, no sabía mucho sobre vivir en comunidad y no me leía nadie, así que era una catarsis free, como tener a un confesor en línea. No me preocupaba de nada, ni de explicar a nadie, como y por qué, de cada cosa. Podía escribir cosas íntimas, más desgarradoras, más sexuales. Es cierto, al inicio de mi blog era algo cínica. Estaba en ese periodo de creer “yo lo puedo todo, ya vi la cara mala del mundo”. De pronto empecé a poner algunos cuentitos viejos, que ni sabía como titular. Creo que solo Carlos me leía, de pronto y también Cienfuegos. Nadie más sabía de mi existencia cibernética.

Luego vinieron los comentarios bonitos, los levanta ego…Y claro, también los otros…Que coincidieron a cuando empecé a poner imágenes en los posts. Luego cada vez lectores, olas de personas que han estado y se han ido, o siguen ahí. En todo caso era más fácil, no los conocía, no me importaba responderles. Ahora la cosa ha variado un poco. Llevo 8 meses en blogger y a alguna gente he conocido. Lo peor, luego toda esa gente anónima se relacionó, hicieron una especie de cofradía, de comunidad del anillo, no sé…pero fue escalofriante. Me sentí como en el colegio de nuevo, incluso alguien llegó a escribir “eres del círculo” y yo casi me caigo de la silla. Yo no quería ser de ningún círculo, según yo, seguiá siendo anónima.
De pronto me di cuenta, que escribir un blog del estilo del mío, era como andar calata por la casa con las persianas abiertas y que los vecinos del edificio de enfrente estuvieran continuamente viendo que hacías y comentando cosas como "sigue escribiendo así, porque es paja leer como sangras".

Luego, esa ola de gente también dejó de venir o mas bien de comentar. Parece que a medida que un blogger envejece en la plataforma, se da cuenta que ya no es necesario comentar compulsivamente para que se enteren que tiene un post nuevo, simplemente lee y no comenta. Hablo con bastante gente que sabe más de mis posts que yo misma. De pronto y estaba teniendo contacto vía e- mail o mesanjeros, con otros bloggers. De pronto, ya no era muy liberador hablar de ciertas cosas, porque ponían comentarios preocupándose, preguntando, o mandaban cartas que no me animaba a responder.
Creo que por eso pensé terminar con el blog. Ya no era yo, de pronto estaba atrapada en la red y no podía dejar de pensar que inconscientemente escribía para otros. Y esos comentarios tan salidos de foco, me molestaban mucho, porque eran de gente que yo esperaba que ya me conociera lo suficiente como para no andar pensando necedades de mí o por mí.

Finalmente descubrí que escriba lo que escriba, nadie te conoce realmente y eso en lugar de ser una pérdida, es una ventaja. Porque es momento de ya no andar explicándole nada a nadie, solo escribir para uno y dejar libre la mente de los otros, sin inmutarse por lo que digan o dejen de decir.

Antes era más fácil, lo admito, escribir sobre mí, sobre mis relaciones, mis pasiones, pero de pronto con tanta gente queriendo ayudar, la terapia de introspección pública comenzó a fallar.
La gente que dice quererte quiere que les contestes en igual medida, con cariño, con un gracias de lágrimas en los ojos, que devuelvas la visita a sus blogs, en fin…Que te comportes como un buen vecino y hagas vida de comunidad. Pero yo a veces soy tan abúlica que no leo a nadie. Que pocas veces comento aunque si lea otros blogs. Que hay gente que escribe tan bien, que es terrible entrar con mis grandes patas de caballo a decir algo más, cuando ya está todo dicho.
No sé, porque la gente me lee, si al cabo, soy tan “malagradecida”. Si ya he dejado de enlazar nuevos blogs, a menos que sean de cuentos, de esos que renuevan cada 15 días y te hacen soñar con historias increíbles, de esa gente que escribe poesía sin proponérselo, de esos con un ritmo tan brutal en sus palabras que no puedes evitar volver a leerlos. De esos que no saben que los lees y que habitan en tierras tan extrañas, como lejanas y que los sientes mas cerca que dentro tuyo.

He cambiado un poco, desde que empecé a escribir por aquí. El blog me benefició en la medida que podía escribir cuentos que jamás escribí en un diario, por ser demasiado largos. Porque aquí puedo acompañar mis palabras de las imágenes o la música que me impresiona y llegar a compartir eso con la gente que quiero. Me nace entonces, esa satisfacción de cuando le prestas un libro que te gustó a algún amigo y sabes que cuando te lo devuelva, aquel libro estará enriquecido por los ojos de quien lo leyó. Que ganaste más al dar algo tuyo y que sea devuelto con sus impresiones, que solo el hecho de comprarte el libro nuevo y no compartirlo con nadie.

Dentro de los blogs se da el caso de que, Al dar te sientes mas recompensado que al recibir; pues sabes que lo que diste fue como una semilla que dio fruto en alguien mas según su propia visión de las circunstancias. Que plantaste en alguien más y ese hecho te recompensa los malos ratos, las cartas feas, los comentarios sin sentido, la molestia de vivir en vecindad y no en tu propia Torre de autoexilio.

La única medida de salubridad que trato de conservar, es no leer los blogs personales a diario, sino de manera intermitente, pues no deseo tener la manía de leer Blogo Novelas diarias, al sentir que puedo interactuar de alguna forma con sus “protagonistas” y lograrme un vicio que consista en saber más y más de alguien, convirtiéndome en alguna suerte de vieja chismosa que se va a la cama pensando en la vida de los otros o pregunte cosas, como “¿Y que te pasó hoy? ¿Y que comiste hoy? ¿Y qué te dijo tu novio(a)?

La otra medida de salubridad mental para leer a gusto un blog, es que trato de no leer los comentarios de otros. Cuando termino de leer un post siento que acabara de salir de una cena perfecta y que a la salida compro comida al paso, solo porque “está ahí” .Es cierto, hay comentarios muy buenos, que resultan siendo como una copa de vino, para una cena que fue algo corta...frugal tal vez... Pero como la gran mayoría por aquí, padece de la manía de comentar compulsivamente terminado el primer párrafo de un post, ya no me detengo mucho a leer comentarios ajenos, pues podrían avinagrarme la cena.

Es domingo, no se porque hablé de los blogs hoy. Supongo que ya soy conciente que hay ciertas cosas muy íntimas, de las cuales antes escribía con desparpajo y ahora prefiero solo guardármelas para no generar un ataque masivo de los blogo lectores, que piensan que me conocen hasta el ADN y tienden a malinterpretarlo todo.

Ahora me modero mas y leo/ comento menos. Este blog es la mejor manera de gritar lo que tienes dentro, sin que la gente cercana(familia y amigos) se entere de esas crisis de mal ánimo.
Porque escribir en un blog, es la mejor manera de que todos sepan que me pasa, aunque nadie lo sepa realmente.
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