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Domingo en Unplugged


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Hoy me puse en unplugged, no debería decírtelo. Debería solo escribir hasta creer que me entiendes, pero la costumbre de explicarlo todo, va mas allá de mi, de ti, del resto. Debe ser que es domingo y puedo imaginar a las manzanas sangrando en cada tajo, las playas vacías, el cielo de algodón. Puedo imaginar todo eso que olvido cuando hablo solo para que me entiendan. Pero hoy no. Hoy estoy en unplugged. Con la música adecuada y el espíritu sin maleza que cubra lo bueno que hay en mi. Sin nada que me cubra, solo así, solo yo.

Extraño enviar cartas, extraño hablar así. Sin coherencia entre lo que pienso. Sin esperar que hallen una clave detrás de las líneas. Me extraño a mi misma, cuando escribía sin nadie cerca y esperaba conocer a alguien especial, solo para enviarle todas éstas cartas, estos retazos de vida, atemporales e ilógicos, que a veces ni yo entiendo.

Y la vida me sabe a limón como el primer día que nos vimos, cuando yo era una chica feliz con el corazón tan sano y libre como una recién nacida. Cuando yo llevaba el cabello atado en un moño pequeñito y solo salían del peinado algunos cabellos cortos de mi nuca rapada, haciendo parecer que yo era una mujer de cabellos muy cortos y mirada demasiado larga.

Todos estos días han sido recordar lo que ya he perdido. Recordar mis huellas en la arena, perdiéndose en la memoria del mar. Mi vida tragada por océanos opalescentes, por cielos color ladrillo. Por esos tiempos antes de la tormenta en que la noche parecía un día rojo y la luna era solo una herida a mitad del cielo por donde sangraban los sueños de todos. Incluso los míos.

Mi vida está así a la deriva en el mar del tiempo, como una canción escrita a medias y música en vivo. Solo yo a mitad de la nada, viendo los manzanos sangrar cuando muerdo un nuevo sueño. No me pidas que lo explique todo, es domingo. No quiero hablar mas de la cuenta. Solo esperaba sacar esto de mí, antes de empezar a escribir en serio. Como si eso importara. Como si de verdad importara escribir algo en serio, si lo tomarán a broma. Es mejor seguir escribiendo así, dando círculos en torno a ideas perdidas, hasta dejar una huella de caracol en mi plaza vacía. En esta arena sin sangre.

Ahora entiendes ¿por qué dejé de escribir cartas? Cualquiera se preocuparía al leer estas cosas. Cualquiera diría algo sin sentido, cualquiera…cualquiera la recibiría sin entender nada de nada. Ahora pongo estos escritos a mitad del camino, para que los recojas cuando avances, como guijarros blancos a mitad del bosque encantado, como mensajes dentro de una botella, para que los leas cuando sea necesario.

Y mi vida va en unplugged, totalmente desesperada y con ideas sin orden ni concierto.
Una sinfonía de lo que es y no es. Para que no me entienda nadie y soñar que alguien entre toda la multitud que ahora me escucha de espaldas, voltee y me mire a los ojos sin decir nada, porque hoy, solo por hoy entiende que lo estoy diciendo todo y que su silencio será la única respuesta a ésta, mi frágil esperanza.

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