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Escribiria cada hora de ser preciso. Ya me conoces yo soy así. Tal vez lo haga, me gusta hacerlo.
Me gusta escribir y tomar fotografías y comprar música rara y sentir.

Eso me gusta tanto, no puedo ya evitarlo. Una vez que comienzas a sentir, ya no puedas dejar de hacerlo. Ha sido un proceso difícil, pero ya voy volviendo a mi cuerpo.

Antes lo admito, tenía miedo. Miedo de volver a sentir y miedo de no ser la misma de antes.
Me sentía tan sucia, tan mal conmigo misma. Trataba inútilmente de volver a quererme, era imposible. Necesitaba de alguien que me empujara en el camino de retorno, alguien que no me diera una esperanza para volvermela a quitar, sino alguien para apoyarme, alguien para confiar.

Ahora pienso que la amistad es mejor que el amor, es mejor que la pasión. Es mejor que todo.
Es un sentimiento que continua, se transforma, te bota, te recoge, te tira al suelo y finalmente te acoge.

Si, Acoger es la palabra precisa. Ese sentimiento de ser aceptado, de poder dar sin miedos. De besar sin límites, de entregarse sin puntos fijos, soltar las amarras. Nada de resentimientos, nada de cosas que hagan doler. Dos barcas que se encuentran a mitad de todo. A mitad de lo azul.

Pero siguen su propio rumbo, ahora mejor, ahora sabiendo que hay alguien mas que cuida de ti, que cuida de mi. Sin exigencias, sin miedo a hacer doler.

Podría escribir el resto del día, tu lo sabes. Pero mejor vuelvo a caminar, ya me enseñaste el camino, es hora de volver a mí.

Que el telón suba Laura la Extraña ya volvió.



***Roble, cortesía del Chico Naniz
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