Ir al contenido principal

Sensible no...Maniática!

Free Image Hosting at allyoucanupload.com

Debo confesar que hay cosas que no me agradan. Uso la palabra confesar, porque hay cosas que se asumen de mi y con las que no comulgo mucho. Una de ellas es que por escribir ciertas cosas, parezco sensible y bueno…no lo soy tanto.

No leo poemas, por ejemplo. Los que mas me agradan son los que no tienen versos, ni rima, ni nada. Los que desgarran. Pero no leo poemas.
Tampoco compro música romántica, menos si es en español. No resisto las baladas, prefiero cualquier cosa antes que oír alguna balada. Tienden a deprimirme, pero por sobre todo, me parecen bobas.
No soporto a Sabina. Se que es un maestro, que todos los que se dicen con buen gusto lo adoran…pero yo no lo soporto. Jamás he podido escucharle una canción completa. No hay química, su voz aguardentosa me puede malograr el día.

No resisto que alguien me imponga la música que le agrada. Tenía un compañero que ponía música clásica (sus mejores canciones) durante las guardias a todo volumen. Siempre me agradó escuchar música clásica hasta ese día que estaba en todo el piso hospitalario haciéndome sentir como en un campo de concentración y con él sentado en una pose de Vallejo que hacía que las enfermeras se mojen los calzones.

No me agrada llevar el estetoscopio en el cuello, me pesa. Es tonto, pero tengo una sensibilidad especial en relación al peso. Y no puedo tener collares pesados, ni celulares colgados, ni llevar el estetoscopio como se ve en las películas. Tampoco usar zapatos pesados. Debo pesar los zapatos antes de medírmelos. Solo uso zapatos livianos y son difíciles de hallar.

No se, esa no es una confesión válida, eso todo el mundo lo sabe, pero ya que me van a odiar por lo d e sabina que me odien también por lo de las manías con los zapatos. Claro que eso es un capitulo completo. Los zapatos y yo es una historia demasiado larga.

Detesto las reuniones con mucha gente. Me abruma sentirme rodeada de gente que no conozco, ver comos e relacionan. Es como estar en medio de una colonia de estreptococos que crece y crece, sin que haya espacio libre para sentirse a gusto. Resultado: Material mucinoso por todas partes.

Detesto lavar ropa o tener que plancharla. De todas las labores domésticas incluida la de limpiar el baño, lavar ropa es la que mas mal me hace sentir. Mis manos siempre quedan con pequeñas heridas que tardan en cicatrizar.

Finalmente creo que mi piel, mis músculos y tendones son mas sensibles que yo como persona. ¿Ahora entienden por qué no me conmueven las cosas catalogadas como para "chica sensible, letrada y de buen gusto"? Simplemente porque no me entalla bien esa definición a priori.


16 comentarios

Entradas más populares de este blog

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Poniendo el Pecho

Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…

Olor a hembra

Hoy recordé a qué huele una mujer...Me refiero a una mujer normal...sin perfume, sin artefactos, sin nada. Que perturbador. Millones de recuerdos vinieron a mi, allí desnuda bajo la frazada tibia, la sábana enrrollada en los pies, inmóvil con las manos en el vientre, esperando como un capullo. Como alguien muerto.

¿De dónde sale ese olor? Me pregunté. ¿Emana de su cuerpo, su pecho, su piel? ¿No lo calman el jabón, el perfume ni las cremas? ¿Puede ser tan imperceptible como intenso? Algo a lo que te acercas y te marea, te tumba de la impresión de no ser ningún olor conocido.

Trato a diario de cubrir mi olor, me avergüenza, pues me identifica. No creo que hieda, es más alguno que otro hombre ha comentado que mi olor natural es rico..delicioso según el más poético. Un olor que aguarda aquí cerca del cuello, en la nuca, por los hombros. Un aroma de mujer que me va cubriendo como un disfraz invisible, mientras aguardo al acecho. Un perfume tuyo, exquisito- dicen con ensayada destreza.

Yo ento…