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Durmiendo en el Clóset

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Ayer soñé con mi ex. Fue raro, demasiado real, aunque la circunstancia no lo fuera. Estábamos en la India y el comía bajo un toldo, vestido de negro con la sonrisa que aun le recuerdo. Yo le sonreí también. Luego me desperté con una migraña que duró todo el día.

Cada vez que termino un intento de relación, él se me viene a la mente. Tal vez porque no he vuelto a ver en ningún hombre la mirada que él tenía, ni he vuelto a sentirme así como con él. Con el mundo entero desapareciendo y la gente volviéndose gris, para que solo una luz ilumine su cara acercándose y diciendo mi nombre.

La gente habla continuamente del amor, como algo inventado. Una excusa para no llamar a la búsqueda de amor simplemente, búsqueda de No soledad. Búsqueda de alguien con quien compartir.
El amor existe, aunque dure un minuto, pero existe.
Se llega a dar. Si no lo supiera, no lo intentaría tantas veces. Pero cada vez lo intento con menos fe. En este corto tiempo después de él, lo he intentado mas veces que cualquier mujer de mi edad, mas veces que un hombre promedio.
Y no hablo de sexo solamente. Hablo de intentarlo en todas esas formas en que un alguien se trata de relacionar con otro alguien. Pero no se da, no es que me falten virtudes, ni que los hombres a los que he tratado carezcan de ellas. Solo que no hay eso, ese fogonazo de saber que es “esa persona” y que funcionará.

Y francamente ya voy perdiendo la ilusión. Es cansador estar así, intentarlo.
Se que los hombres tienen varias relaciones antes de enamorarse, pero probablemente lo tomen mas a la ligera. Yo, cada relación la he vivido al máximo y cada vez que lo he sentido he dicho “te amo” sin sentir culpa y cada vez que he amado ha parecido verdad. Aunque no lo fuera...
Aunque no hubiera ese desparecer de gente a mi alrededor, ni ese fogonazo en el pecho.
Pero si he sentido ganas de entregarlo todo y de dejar mi piel en otras manos como un vestido del cual estoy dispuesta a deshacerme, hasta quedarme solo en ojos y boca.
Lo he intentado mas veces que un hombre, por eso me duele más. Porque se que el amor es esquivo, infrecuente, casi imposible de hallar dos veces. Que el amor no vuelve.

Me duele más, cada vez que comienza de nuevo esa vacuidad en el ser, de sentir que no fui amada, ni fui digna de mas que un te quiero.
¿Sabes?
Odio los te quiero, los detesto!
Son tan inmundos los te quiero...duelen mas que un te odio, que un no me importas. A mi la gente me quiere, mis padres me quieren, mis amigos me quieren…eso me lo da cualquiera. Cualquiera puede darme cariño, no es justo que me den eso, cuando yo me entrego entera. No es justo volver a llorar como si fuera la primera vez que lo hicieran.

No es justo, mierda! ........pero la vida sigue.

No sabes lo cansado que es volver a conocer a alguien e irle mostrando poco a poco tus afectos y defectos. Las cosas que amas y las cosas que odias, para que te conozca, para que sepa quien eres, de que estas hecha. Es casi como preparar toda una estrategia de mercadeo, para que al final solo rechacen la mercancía.
Y no duele menos con el tiempo.
Solo que te vuelves algo mas racional, algo más coherente y dices, "claro, lo sabía, sabía que no resultaría, no se dio esa química que yo ya conozco". Ese amor saliendo de cada poro del cuerpo en el objeto de tu afecto y haciendo al mundo un lugar respirable.
Pero duele igual o más.
Porque cuando no es amor, lo intentas con más ahínco, pones más de tu parte. Cuando hay química, no tienes que esforzarte, ni se te saltan las lágrimas cuando tienes que hacer algo que no deseas, ni te ofendes si esa persona prefiere que le laves la ropa antes de echarte un polvo a media tarde. Simplemente fluye y cada sacrificio no es sentido como tal, solo se da como un acto de amor, que no pide recompensa.

Yo lo he intentado muchas veces, mas de las que alguien pudiera imaginar. Y cada vez he ido con el corazón en la mano, dispuesta a que me lo rompan, porque he querido creer que alguien puede amarme, mas allá de un simple te quiero. Que alguien quiere más que una simple relación de intentémoslo a ver que pasa.
No se, a lo mejor he sido más soñadora de lo que pretendo ser.
Pero me he cansado y diría que ahora hasta miedo tengo de intentarlo de nuevo.
Porque es todo un evento eso de enamorarse. Es como elegir tu mejor atuendo, tu mejor fragancia, preparar tu mejor perfomance...desvestirse lentamente en una noche fría a pesar del temblor de piernas, de la vergüenza, de la angustia y esperar...Esperar que lo que muestres sea aceptado y amado. De lo contrario, solo es volver a vestirse e ir a dormir al clóset.
Una vez hice eso, una vez salí con un tipo y fue tan desalentador descubrir que no me amaba, que me metí en el clóset del hotel y quise quedarme allí hasta que él se fuera. La verdad quise desaparecer, quise que hubiera un universo del otro lado de la pared y salir de este mundo feo, en el que una mujer lo intenta solo para que le rompan el corazón con el arma que tengan a la mano. Quise perder la conciencia, irme. No tener que ver esos ojos fríos y esa boca de hielo.

Admiro a los hombres que pueden amar a un ideal, que pueden vivir escribiendo o soñando con una mujer que aun no llega o que ya llegó y se fue demasiado rápido, o con esa mujer que vive al otro lado del mundo. Admiro esa capacidad de los seres, de vivir enamorados de alguien existente o no y no abrir su corazón para nadie más. Así sea ésta, la persona que quiere vivir para ellos. Admiro a los que creen que aun llegara el amor de sus vidas y por eso desprecian al resto. A los que me han dicho te quiero, porque un te amo era demasiado.
Yo ya no puedo hacerlo.

No puedo, porque un día me enamoré así como en las películas y el final fue desgarrador y sin vuelta atrás. Porque yo ya no tengo ningún fantasma de quien vivir enamorada por creerlo perfecto o esperar que vuelva; o a quien dedicarle poemas, canciones, escritos varios. Yo no tengo a nadie idealizado como para cerrar mi corazón y dejar de intentarlo todas las veces que se pueda.
Aunque ahora lo haga con menos fe.
Pues ahora que sé, que el amor no es un plato que se pondrá gratuitamente a mi mesa, lo intento solo por ese sentimiento de buscar un cómplice y un compañero, mas que un amante.
Lo intento, aun sabiendo que no desaparecerá la gente alrededor cuando lo vea en el aeropuerto, ni besaré su boca como si nadie jamás me hubiera besado. Lo intento, como una completa estúpida, con el corazón en la mano, como si eso sirviera de algo. Como si eso fuera suficiente.

Me he enamorado más veces de lo que hubiera querido hacerlo. Mas veces de lo que alguien puede, pues en cada una de esas veces, yo no di la mitad y dije “te quieros” que sirven de curitas para heridas enormes. En todas esas veces, yo si pensé que resultaría. Que alguien se enamoraría de mí o al menos no duidaría en intentarlo. Y pensé que algún día alguien me mentiría tan bien , que un Te amo, sería suficientemente creíble como para que lo siguiéramos intentando, hasta hacernos amigos, cómplices, compañeros y calmarnos esa soledad mutua que hiede siempre.

No creí que volvería a llorar como lo hago ahora sin mirar al teclado, pero es bueno poder hacerlo. Confesar que tengo pavor de volver a intentarlo y saber que nuevamente no mereceré más que el titulo de buena amiga, buena amante o buena confidente... Que otra vez fallé, falló mi circunstancia y que las cosas no se dieron y que hay que seguir caminando, aunque me duelan los pies y me sangren los dedos.
Tengo miedo que un día me canse tanto de caminar, que me conforme con cualquier cosa, con alguien que me caliente los pies en la noche, o alguien que no tenga mal aliento. Temo que la soledad mine mis ganas de entregarme y darme a conocer por entero. Que la soledad pueda más que yo y que ya no haya nadie a quien aceptarle un detestable “te quiero”. simplemente que ya no haya nadie.

Es extraño que la persona que menos me conoció, que menos me leyó o compartió vida social conmigo, sea la que mas veces me dijera te amo.
Y yo le creí,
porque pareció tan cierto, aunque a veces lo callara. Porque sus ojos y sus manos parecían darme todo eso que ahora pido de puerta en puerta, con mirada mendicante, como si no me lo mereciera.

Yo solo quería un compañero, pero ni a eso puedo aspirar. Porque los hombres tienen su corazón lleno de ilusiones perfectas, lleno de pompas de jabón y mujeres lejanas, que es inútil intentar acabar con ellas.
Y yo sigo aquí
intentándolo, caminado, llorando una vez más, para que se me quite este dolor profundo de no sentirme amada por nadie. De ser rechazada con palabras bonitas y esperar otra vez, como una Penélope que teje y desteje a un corazón deshilachado que jamás logra ser reparado del todo.

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