Ir al contenido principal

Salsa!

Free Image Hosting at allyoucanupload.com

Estos días estaba todo bien y ¡CATAPLUM! Llegaron las hormonas…

Pero ese es otro tema, pequeñas melancolías pasajeras aunadas a cambios químicos que no puedo evitar. Ya me habían dicho que ser mujer lo determina más el influjo químico que el querer o no querer decir bobadas. Estoy a mitad de ciclo, ag!

Encima, oigo salsa por todos lados.

No se que ocurre, pero por aquí la salsa está invadiéndolo todo. Me di cuenta mientras leía algunas cosas sobre gerencia que me estaban dando sueño, mareos, vómitos y mal humor. En eso sonó una salsa.
Yo no soy fanática, es más cuando era adolescente la odiaba. Escuchar determinado tipo de música es elitista y a esa edad en donde todos tratan de marcar su territorio, el oír salsa era como decir solo soy del montón.

Luego, no se que pasó. Es decir, ya tenía mis gustos por la música bien perfilados, así que no había riesgo en probar nuevas corrientes. La salsa per se jamás me gustó, pero si otros ritmos caribeños, o las fusiones con ellos. Como yo en parte soy una bailarina frustrada, la salsa llegó a liberar varios movimientos que yo no sabía que se podían dar en forma vertical.

El hecho es que jamás llegó quien bailara bien. La pareja de baile ideal no llegó a mi vida, pues siempre he tenido compañeros de baile “normalillos”. Solo una vez a los quince años bailé casi oda la noche con dos hermanos que eran bailarines profesionales y me hicieron dar más volteretas que un trompo y olvidarme de todo. Incluso de mis zapatos, que por algun lugar de allí debieron perderse.

Definitivamente bailar es una de mis aficiones mas queridas, aparte de leer o escribir. Nadie podría decir que la chica que baila como enajenada, a veces incluso sobre las mesas, podría escribir esos serios informes sobre gerencia en salud, que podrían dormir al más cafeínico de los intelectuales en medicina. Supongo que es otra de klas cosas que mas vale la pena guardar bajo sombra.

En fin, hoy estaba leyendo esas crónicas de sueño y en eso prendí la TV y allí estaba un campeonato mundial de salsa. Me quedé mirando todos esos pasos y lamenté no haberme podido dedicar por entero a bailar como se debe. Tal vez necesitaba pesar un poco menos y unos muslos mas fuertes, no sé, tal vez simplemente decisión.
Hace algunos meses estando en una disco, me sacó a bailar un chico mas bajo que yo, hablaba como idiota diciendo que era un chef francés y tomando fotos hasta de las patas de las sillas, cuando estaba a punto de dejarlo parado como estaca en medio del bar, sonó una salsa y allí mismo el tipo comenzó a bailar como poseído.
Esa noche fuimos la sensación, por todos los pasos inventados y no tanto que hacíamos en aquel bar. Finalemnete había hallado mi "parejo" ideal. Lástima que cuando paramos de bailar, no teníamos nada que decirnos. Creo que ni nos dijimos Chao, solo desaparecimos. La magia acabó cuando cesó la música.

El mundo no es perfecto, señores. Menos para una mujer con ciclos hormonales explosivos y caprichos intelectuales que no coinciden con los ritmos de su cadera.
16 comentarios

Entradas más populares de este blog

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Poniendo el Pecho

Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…

Amante Ideal

"Alguien que conozca todas tus mierdas y no te joda por eso. O mas bien que te joda, pero que te joda bien" Esa es la definición que él me da cuando le pregunto quien sería su amante ideal. Me río entonces, como no lo hacia hace días. Es refrescante poder discutir sobre sexo en voz alta. Llevo un par de semanas pensando que le he perdido la curiosidad a enfrentar  tener nuevas relaciones, cada vez que llego al asunto doy un largo rodeo y cambio de tema.

Tengo que reconocer que la vida se pone mejor cada día, tan mejor que espero con ansia que me despidan del trabajo para poder invertir todos mis ahorros en un viaje que dure un par de años por territorios desconocidos.
Luego pienso en la salud de mis padres y me deprime la idea de que no podría irme sabiendo que aun me necesitan.  Que no sabrían a quien llamar si algo malo sucede. A cierta edad si no haz hecho todo lo que se te vino en gana te terminan atando el amor por  los hijos o los padres  eternamente a casa; ante cualq…