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Angels



Es Sabado y he vuelto a casa, todo ha terminado. Mi semana feroz termino. Mi semana melancolica, mi semana enferma. El dia es azul, la mañana fresca y yo he llegado con montones de respuestas a preguntas mal formuladas.

Ha sido extraño caminar por toda parte y que no me haya provocado comprar nada, que lo unico que haya traido conmigo es VELVETINA, el ultimo Cd de Miguel Bose que aun no logro escuchar. En la maleta la mitad de la ropa ha regresado intacta. Botas, abrigos y vestidos. Me equivoque de estacion, entre otras cosas.

Cuando en Diciembre fui a Lima casi huyendo de mi melancolia, no hubo ninguna respuestas, excepto que el problema era yo. Esta vez regreso sabiendo que la solucion tambien soy yo.
Me siento cansada y a salvo. De sueño y despierta de ensueños. He vuelto de carne y hueso, con algunos kilos demas y el rostro quemado. He vuelto remendada y tranquila.

Ayer me paso algo extraño, cuando todo estaba perdido, cuando pense que todo habia sido una perdida de tiempo, que era una perdida de dinero volver en Abril, que a mi la suerte no me sonrie y que mi espiritu negativista habia resucitado. Una señal me devolvio a la vida.

La gente como yo necesitamos señales y vaya que las he hallado. Cuando todo parecia destinado a 5 dias mas por alli, todo la maquinaria administrativa se movio en 20 minutos para que yo pudiera irme a casa. Entonces tome ese taxi, luego de tener mi pasaje en mano y saber que por fin podia irme. Me quedaban 5 horas mas aqui.

- Lleveme a un lugar entre aqui y mi casa- le pedi al taxista, probablemente el unico higienidco y educado en esta ciudad de martirio.

Y el hombre me llevo al mar. Mientras yo cantaba en el taxi, el tipo callaba, parecia que es obvia la tristeza en quien canta en voz en alta. Me llevo al mar, pero a contemplarlo frente a frente, a sentir las olas romper en mis pies y a caminar sobre la arena aspera de esta ciudad.
Parece que cuando uno deja de temer a la gente, la gente tambien deja de ser mala contigo y ese hombre me acompaño en silencio a ver el mar, sin decir una palabra para aminorar cualquier malestar, sin estar cerca. Ni pedirme nada a cambio.

¿Hay angeles en la ciudad? ¿Hay angeles que saben tus deseos y te los cumplen? ¿hay angeles para quienes no eres mujer, ni sueño, ni buena, ni mala?

Es extraño que en una ciudad en donde todos tienen una excusa para mantener cada una de las 24 horas del dia ocupadas, donde todos dan la espalda o te lanzan frases metalicas y sin sentido para apartarte de su camino. Un hombre que gana menos que el promedio con hijos, esposa y deudas ocupe una hora de su tiempo en acompañarte a ver el mar sin decir nada. Te lleve al lugar preciso, en que el sol calienta sin quemar y el agua nos toca sin mojarnos.

Debo creer en las señales?- me pregunte. Entonces le pedi que me mostrara sus manos callosas de tanto manejar por la ciudad del caos y oh! sorpresa, tenia mis mismas lineas. Las tres lineas separadas en ambas manos, de los que no tenemos destino feliz. Sin embargo ese hombre extraño si lo era, en medio de todo lo que no tenia, de sus carencias, lo tenia todo y era feliz.

Cuando me dejo en casa, queria pagarle el poder haberme acompañado a ver el mar. Queria pagarle el no haberme dicho nada, el no haberme visto como mujer, ni como alguien a quien ayudar. Quise pagarle por darme esa esperanza de que alguien con mi mismo destino, tenia el poder de cambiarlo y ser feliz en medio de todo, aun no teniendo nada.

¿Hay angeles en la ciudad?

Yo creo que si, ayer conoci uno.

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