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Cuento Sucio ( 11 )

El celular sonó y era Guillermo:
- Tenemos problemas, ven pronto- dijo escuetamente y cortó.

Eduardo cambió la cara habitual por un entrecejo ceñudo, abrio el closet y saco uno de los 20 trajes Armani negros idénticos que tenía colgados, esta vez no se puso corbata, ni se engominó el pelo. Habia problemas y el sintio esa fuerza inusual que surge cuando sabes que eres la pieza faltante para resolver los rompecabezas.

Salió raudo en el auto burdeo hasta llegar a la panamericana norte, cuando llegó dos horas despues al lugar, Guillermo estaba con cara de no haber dormido dias, con la barba crecida y un aspecto de gnomo rabioso.

- que pasa?- saludó Eduardo friamente.
-Es el gringo, nos ha cagado- dijo Guillermo que estaba apoyado en la pared del deposito vacio.

El aire estaba enrarecido por la humedad de Agosto y el olor de milllones de acaros entrandoles hasta los sesos.
-No van a pagar por el- añadió.

-Eso ya lo sabias, quien nos tiene que dar la plata es el- respodió Eduardo con la mirada fija en los ojos de ardilla de Guillermo ahora enmarcados por ojeras oscuras.

Era extraño ver a Guillermo con esa pinta de desadaptado, el viaje desde Londres habia sido largo y probablemente se la habia pasado con heroína toda la semana alli.

-Carajo, no te das cuenta! Sin esa plata estamos cagados!- Guillermo gritaba agitando las manos temblorosas ante un Eduardo aun estático. El gringo no va a hablar.

- Ya calmate- Dijo una voz queda en la oscuridad del desvan- Lo ultimo que podemos hacer es perder la calma. Aun nos puede decir donde esta el resto del dinero El dueño de la voz salio de su lugar y la luz filtrada por el techo de calaminas, iluminó una cara de pómulos hundidos y bigotes casi blancos.
El hombre aparentaba unos 50 años, por lo desaliñado de su aspecto, tenia los ojos amarillos y la tez oscura y acartonada, propia de los moribundos.

-Que tal, Eduardo- saludo encorvandose y estirando una mano temblorosa y macilenta. Eduardo lo miró sin afecto y le tendió la mano sin decir nada. - Guille, esta preocupado sin causa. Podemos conseguir el dinero de otro lado, no?

- No, ya no.
Guillermo estaba irritado despues del viaje y la semana en el vicio. El era el contacto en el exterior y cada vez que tenia que pasar por un aeropuerto era la misma sensación de pánico al pasar frente a la policia, esa sensacion de estar a punto de ser atrapado que iba aumentando cada año desde que empezaron el negocio. A veces Guillermo tambien queria irse de Lima y no volver mas, con el dinero que tenia podia hacerlo facilmente, pero siempre se le acababa. El dinero nunca era suficiente y algo mas fuerte lo impulsaba a quedarse en el circulo.

- Bien, hay que hacer lo que se debe- dijo Eduardo que hablaba esta vez dirigiendolo todo.

- Que no, entiendes? No quieren pagar hasta tener al otro gringo de vuelta!

- Y lo tendran, pero primero nos dirá donde esta la plata

- Eduardo, ya no podemos correr riesgos, en cinco meses todo esto se acaba- esta vez era el hombre de apariencia de viejo- mejor lo soltamos.

- Esto no acabara nunca y tu deberias saberlo mas que nadie - respondió, mientras veia al hombre viejo toser desde unos pulmones carcomidos.
- Demosles lo que desean y buscamos la plata en otro lado, tal vez en un año podamos recuperar el dinero-Era de nuevo Guilllermo que caminaba en el desvan de un lugar a otro. Carajo! porque tenias que endeudarte con Montes ! Con cualquier otro pero no con Montes, mierda!

- Ese no es el problema y tu lo sabes.

-No, huevon, solo tu y la Andrea saben. Ustedes dos y sus vainas politicas! esa cojuda nos jodió a todos, no ves?
Eduardo se puso lívido de rabia. Sacó el arma del bolsillo y apuntó a Guillermo entre los ojos.

-De ella no hablas- dijo entre dientes.
El hombre de apariencia de 50 años, se metió entre ambos. -No comiencen, tenemos a la policia encima y hay poco tiempo para terminar esto, yo ya no estoy para estas huevadas. Tal vez ni dure 5 meses y ustedes estan discutiendo por nada- y se tomó el estomago que acababa de resonar estruendoso por la diarrea que lo aquejaba.
-Démosle al gringo y esta huevada acaba. Simple. Nos dan la plata, pagamos a Montes y seguimos con lo nuestro-siguió

El hombre de 50 años tenia la voz joven, casi de adolescente, pero se veia hecho cenizas. La enfermedad habia empezado a acabarlo. Habia envejecido en los ultimos dos años mas que en los diez anteriores. Su apariencia ya hedia a muerte, a Eduardo le repugnaba que siguiera vivo.

- Si les entregamos al gringo, nos joden. Si no se los damos tambien y mientras Montes exige la plata- suspiró- Estamos hasta el cuello, ahora si llego el fin- Guillermo lucia cansado, hace tiempo habia dejado de temer a Eduardo.

- Entonces, hoy se los entregamos. Pide la avioneta- ordenó a Guillermo, bajando el arma. Pero antes le preguntaré yo por ultima vez.
Luego se arrodilló en el piso y comenzó a buscar a tientas con la mano en el piso de tierra. Cogió una argolla oculta en el polvo y levantó la tapa que conducia al sótano.

- Shit! No Eduardo, voy yo. Es inutil! Ni siquiera hablas ingles, huev...-Guillermo calló cuando Eduardo le dirigio otra de sus miradas de hielo.

-Deja que el lo haga a su modo- sentenció el de 50, mientras Eduardo levantaba la tapa enorme al socavon frente a sus pies. Conocia a Eduardo desde niños y sabia que no cambiaría de opinión.

Un vaho de inmundicia los golpeó en las narices, era olor a mierda gringa- pensó Eduardo mientras bajaba con dificultad las diminutas escaleras empinadas que rechinaban en cada escalon del gigantesco Eduardo, que ahora bajaba al infierno.
El de 50 y Guillermo se miraban en silencio sin hacer gestos.

Al llegar al ultimo escalon, Eduardo vio a una figura encogida, que trataba de abrir los ojos desde su tumba en vida. Las manos y los pies atados, mostraban ulceras infectadas. Sentado en un colchón hediondo, el hombre suplicaba piedad en ingles, dentro del cubículo de 2 x 2. Los ultimos tres dias estaba sin comer y ls labios lucian resecos. Estaba del color del papel y la luz lastimaba unos ojos azules, que parecian charcos del cielo en sus cuencas descarnadas.

- Hoy es tu dia, gringo. Hoy se acaba- habló Eduardo con una voz diferente.

- Marihuana, please- masculló el gringo casi sollozando.

- Tírale un poco!- gritó Eduardo desde abajo. El cigarro cayó en sus manos herido en su vuelo por la luz que filtraban las rendijas del techo . El gringo lo tomó con manos ávidas y comenzó a fumar con fruición.

- Hoy, liberarme?- dijo cuando terminó la primera chupada.
-Yes, hoy liberarte- respondió Eduardo calmado y con las manos en los bolsillos del pantalón .
El gringo se veia desnutrido y enfermo, con el pelo ralo cubriendo un craneo sudoroso. las claviculas salientes, las manos huesudas. Las rodillas llegándole hasta la cara en una figura de dos metros que trataba de caber en solo uno.

- Dinos, donde esta la plata y te dejamos ir.
- Plata, no saber. Plata de novia peruana, solamente.
- habla, Fadden, donde esta la plata? Y se termina- Eduardo estaba perdiendo la paciencia.
- No plata, solo marihuana- el gringo hablaba como si le faltara el aire. Plata se acabó en Buenos Aires hace un año, ya no haber plata. Acá en Lima ya no tener plata.

- Dónde está, la plata de la operacion, gringo!- la voz de Eduardo se oia como un trueno.

-Fuck! Where is the money?! Fadden cabron!- gritó Guillermo desde arriba pateando la tapa abierta del sótano.
- No, plata -grito el gringo. No plata! Liberarme ahora!

Eduardo se tomo la barba con la mano derecha y se dio una vuelta, estaba irritado con la terquedad del gringo.

- te dije que no sabia nada, Eduardo- Era el hombre de 50. Tambien parecia resignado por la terquedad del gringo- No dira nada, ya lo hemos intentado todo. Solo queda devolverlo.

El gringo cantaba languidamente en inglés, la debilidad lo habia hecho caer facilmente aletargado con la marijuani y ahora cantaba " all you need is love" . Mientras Eduardo subia con dificultad a la superficie. Al llegar donde los otros tenia la cara descompuesta por el olor penetrante a orines y mierda podridas que habia en el sotano

- Ahora si estamos cagados- se quejaba Guillermo por toda la habitacion. Recagados! Carajo!

- ya llamaste la avioneta? -volvió a preguntar

- Si viene en camino....el gringo soltará la sopa! Eduardo- volvió a gritar Guillermo

El gringo seguia cantando desde la cloaca subterranea. El hombre de 50 se tomaba del estómago con la mano izquierda intentando calmar los colicos de la diarrea.
Eduardo se sentia hastiado, odiaba al hombre de 50 y su agonía de podrirse en vida, odiaba a Guillermo y su histeria post fase dura, odiaba las malditas canciones en ingles.

Se acerco a la orilla de la cloaca y gritó:

- gringo, deja de cantar.

El gringo calló un momento, luego hizo un mayor esfuerzo y con voz en cuello grito de nuevo " all you need is love". Eduardo respiró hondo y sacó las manos de los bolsillos.

- te dije que te callaras, Fadden!-

Entonces sono un disparo y el silencio volvio a reinar en el desvan hediondo a humedad invernal.


- Que has hecho huevon?- Gritó Guillermo, con voz de gallo. Acabas de matar al gringo!

Eduardo volvió a su cara indiferente de a diario.

- Cuando venga la avioneta dile que lo deje donde lo encontramos. Los gringos sabran lo que significa.

- Nos matarán! Eduardo!

- Eso siempre es una posibilidad- dijo Eduardo sin ganas. Los ojos del hombre de 50 estaban desorbitados, era el único que se habia quedado sin palabras ante la muerte del gringo que ahora se desangraba en el sotano apestoso.
Eduardo ocultó el cañon del arma dentro de los pantalones negros manchados de polvo en las rodillas.

- A la próxima no me llames por huevadas- y le dio una palmada a Guillermo que estaba con la boca abierta. Y la plata la conseguiremos como siempre, tenemos aun un par de meses.

Por cierto, que era lo que estaba cantando?

- "todo lo que necesitas es amor"- dijo el de 50, que despertó de su silencio con un nuevo retorcijón de tripas.

Eduardo se quedó pensativo.
- Entonces si merecia morirse- dijo despues de un rato y salió de alli.

Esa tarde Enrick Fadden, era hallado en con un tiro en la cabeza en Tingo Maria.
Nadie sabia de su paradero desde hace 4 años, cuando salio del pais rumbo a Argentina.
Solo una mujer lo habia buscado, se llamaba Pilar Rondon y era fiscal del tercer distrito, porque al parecer se habia llevado el dinero de su familia en febrero de hacia 4 años.

El cadáver del gringo Fadden llegaba a Lima esa mañana fria de Agosto, reclamado por la embajada britanica. Era la segunda vez que el cadaver viajaba en avion en dos dias.

Las investigaciones en torno a su muerte comenzaron lentas y pesadas como todo lo referido a la mafia en este país, Agosto seria unmes extraño, Eduardo lo sabia.
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